Economía

Los puntos débiles de la economía de EEUU afloran en el último tramo de 2019

Nueva York

El arranque del último trimestre del año ha quedado ensombrecido por el frenazo en la actividad manufacturera de Estados Unidos, que en septiembre se contrajo por segundo mes consecutivo sufriendo además su peor comportamiento de la última década. "El ISM manufacturero en los 47,8 es malo pero peor aún son los nuevos pedidos de exportación en 41", señala Torsten Slok, economista de Deutsche Bank, quien incide que esta desaceleración no tiene pinta de mejorar y "el riesgo de una recesión es cada vez más real",

Para Paul Ashworth, economista de Capital Economics, este deterioro se debe al menos en parte a la huelga en General Motors, que comenzó a mediados de septiembre. Sin embargo, también refleja la debilidad de las condiciones globales y refuerza su postura de que, a pesar de las divisiones en el seno del banco central estadounidense, la Reserva Federal seguirá reduciendo los tipos de interés en otros 25 puntos básicos en su última reunión del año.

"Junto con el deterioro en el índice manufacturero del ISM, la debilidad del gasto en construcción respalda nuestra opinión de que el crecimiento del PIB del tercer trimestre fue solo de un 1,5%. En el cuarto trimestre, esperamos que el crecimiento se desacelere aún más, hasta el 1%", destaca. El gasto en construcción aumentó en un 0,1% mensual en agosto pero la tasa de crecimiento analizada de los últimos tres cayó un 4,6%.

Otros indicadores también preocupan. La Reserva Federal de Chicago y su Midwest Economy Index sigue de cerca la actividad comercial no agrícola en cinco estados: Iowa, Indiana, Illinois, Michigan y Wisconsin. Este indicador se mantuvo en territorio negativo por quinto mes consecutivo en su última lectura correspondiente al mes de agosto. Las lecturas por debajo de cero indican que el crecimiento es menor que la tasa media histórica. De hecho, en julio, se registró la peor lectura desde 2010.

Algo similar ocurre con el Cass Freight Index, que sigue de cerca los volúmenes y gastos de carga en el país, advierte ya sobre una potencial desaceleración e incluso una contracción económica. El índice de envíos se contrajo un 3% en agosto, un 5,9% en julio, un 5,3% en junio y un 6% en mayo. Los autores del indicador observaban este verano una debilidad en la demanda en la mayoría de los medios de transporte, tanto a nivel nacional como internacional.

Al mismo tiempo, las tensiones comerciales entre EEUU y China también se dejan notar en otras áreas, especialmente el sector agrícola del país. Según los datos del Buró de la Federación Agrícola de EEUU, la morosidad de los préstamos y las quiebras están aumentando. En el primer trimestre de 2019, el 2,5% de los préstamos inmobiliarios comerciales relacionados con el sector agrícola registraban impagos de más de 30 días.

Según indicaba el Wall Street Journal, el Chicago Business Barometer, que mide una amplia gama de actividades y está influenciado por los cambios en los pedidos de empresas en la región, cayó el mes pasado hasta 47,1. Una lectura por debajo de 50 indica una contracción y son contadas las ocasiones que este indicador ha caído por debajo de dicha cifra desde la última recesión. Mientras tanto, la confianza empresarial del mismo índice quedó en su nivel más bajo desde 2009.

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Y el resto del mundo también. Y Europa partiendo de un crecimiento mucho más pírrico.

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