Tráfico

Ocho consejos rutinarios para conducir con lluvia y cómo salir de una riada

  • Atento a los 'bordillazos', pueden provocar daños muy serios en las gomas
  • Comprobar la profundidad y que no haya un desgaste irregular en las ruedas
  • Detectar vicios ocultos o las razones de un comportamiento extraño.

Los expertos en Meteorología hablan de la gota fría más intensa de los últimos diez años. Por volumen de agua que cae y por la amplitud geográfica que abarca, más allá del arco mediterráneo donde suele concentrarse cada otoño. Por lo tanto, los conductores deben estar preparados para afrontar una conducción segura con la calzada no sólo mojada, en ocasiones inundada.

Los neumáticos son esenciales para garantizar una conducción segura y, a tal fin, hay una serie de tareas básicas con las que debe comprometerse para lograr una mayor rentabilidad en las ruedas y, sobre todo, para que mantengan lo más posible su capacidad de frenada, estabilidad, adherencia, y amortiguación. Se trata de aprovechar al máximo la vida útil.

Garantizar lo más posible su capacidad de frenada, estabilidad, adherencia, y amortiguación

El primer paso es hacer una elección correcta del neumático, algo complicado porque la oferta es muy amplia y la decisión debe tomarse de acuerdo a la carga habitual, tipo de conducción, clima, tipo de superficies… y otros detalles que muchas veces se nos escapan como conductores.

Como cada otoño y cada primavera, conviene enumerar una serie de consejos que deben convertirse en rutina para mantener los neumáticos en perfecto, según el distribuidor de neumáticos Grupo Andres:

1 Banda de rodadura. Comprobar la profundidad y que no haya un desgaste irregular en las ruedas, lo que casi seguro se deba a un desajuste en el equilibrado o la alineación. Y no es una cuestión baladí, porque además de dañar las ruedas, afecta a otros aspectos del vehículo.

2 Presión de las ruedas. Comprueba la presión siguiendo las indicaciones del fabricante, lo que servirá para lograr la mayor eficacia y menor desgaste. No obstante, ten siempre en cuenta las peculiaridades según el uso que hagas de los neumáticos. Por ejemplo, en los viajes, antes y después, revisión obligada…

3 Rueda de repuesto. Asegúrate de que está sana, puede sacarte de un gran apuro en carretera. Algunos automóviles ya no la llevan y en su lugar cuentan con un kit antipinchazos, el cual también debe ser revisado. Cuando el coche tiene neumáticos run-flat, para rodar sin presión de inflado, recuerda que es una tecnología concebida para circular un máximo de 80 kilómetros, a velocidad máxima de 80 km/h.

4 Conducción prudente. Conduce suavemente, lograrás un mejor comportamiento del vehículo ante imprevistos y, además, verás que los neumáticos duran más tiempo en buen estado. Si circulas por pavimentos dañados, con muchos baches, o caminos rurales, debes extremar las precauciones, para reducir los daños que puedan causar la tierra, las piedras u otros elementos cortantes inesperados.

5 Bordillos. Atento a los 'bordillazos', pueden provocar daños muy serios en las gomas. La carcasa del neumático es la que más sufre, con roturas, grietas o roces profundos.

6 Neumáticos con poco uso. Si eres de las personas que intenta utilizar el coche lo menos posible y solo recurres a él cuando lo consideras imprescindible, ten en cuenta que conviene hacerlo rodar varias veces al mes, para no cargar siempre sobre la misma parte del neumático.

7 Caducidad del neumático. Aunque los neumáticos no tienen fecha oficial de caducidad, la revisión visual de un profesional es el mejor indicador para saber si debo o no proceder a cambiarlos.

8 Asesoramiento profesional. Conviene que un profesional lo inspeccione periódicamente, ya que puede detectar vicios ocultos o las razones de un comportamiento extraño.

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