Pruebas

Hyundai i10 1.0 MPI: alumno aventajado

El Hyundai i10 es el modelo más pequeño de la firma coreana. Un utilitario con carrocería de cinco puertas perteneciente al segmento A, más pequeño que un Mini y similar a un Fiat 500 por su longitud, aunque con un interior más desahogado que el de cualquiera de los dos, que pretende convertirse en una alternativa tan interesante como económica a la hora de moverse por la ciudad.

Si lo comparamos con sus rivales más directos -que no serían precisamente los que acabamos de citar, sino más bien el Chevrolet Spark, el Seat Mii, el Skoda Citigo, etcétera- vemos rápidamente que hay una serie de puntos en los que destaca. Detalles que sorprenden y que, quizá, uno no esperaría es un coche de esta categoría.

Para empezar, el coche tiene una presentación interior bastante buena. El diseño, la elección de materiales e incluso los ajustes de las piezas son realmente buenos, más propios de un coche dos segmentos por encima al suyo que de un simple utilitario.

Por otra parte, todas las puertas, incluido el portón del maletero, cierran con solidez, y la insonorización del habitáculo está muy lograda. Aunque parezcan argumentos algo superfluos, en realidad todo esto tiene mucha importancia, ya que es precisamente lo que hace que el i10 se desmarque de la competencia. Son cosas que distinguen a un producto bueno de uno mediocre, y lo cierto es que este Hyundai tiene mucho más de lo primero que de lo segundo.

En la gama hay dos opciones mecánicas. Un 1.0 de tres cilindros y 66 CV y un 1.2 de cuatro cilindros y 87 CV. Nos hemos decantado por el primero, para ver si es suficientemente solvente como motor de acceso y si su funcionamiento es todo lo suave (o lo contrario) que cabría esperar.

El motor pequeño es suficiente

En cuanto a lo primero, cuando empezamos la prueba teníamos la sensación de que faltaban caballos y que las aceleraciones eran demasiado lentas. Esto, unido a un cambio manual de cinco velocidades con desarrollos un poco largos (el salto de 2ª a 3ª es innecesariamente largo), hacía parecer al pequeño i10 algo menos ágil de lo esperado. Sin embargo, con el paso de los kilómetros vamos entendiendo cuáles son sus regímenes óptimos de funcionamiento, esos en los que entrega la mayor parte de potencia y par, y empezamos a cambiar de idea.

Sí es cierto que para ir a ritmos normales del tráfico hay que exprimir un poco más de lo debido el motor, pero sólo es esto. Una vez nos acostumbramos, salimos los primeros de los semáforos y ratoneamos entre el tráfico mejor que nadie. Por cierto, que un dato positivo del pequeño 1.0 es que su consumo es siempre contenido, así que no hay que tenerle miedo a pisar en exceso el pedal derecho a la hora de exprimir sus posibilidades, ya que rara vez sobrepasaremos los 6,5 l/100 km de media.

En ciudad es correcto y en autovía sorprende por lo fácil que le resulta mantener velocidades de crucero normales (legales) de forma suave, sin apenas esfuerzo. Evidentemente, no dejan de ser 66 CV sin sobrealimentación, así que no podemos pedir milagros. En las subidas, sobre todo si el coche va a plena carga, se nota que falta fuerza, así que quien necesite más reservas de potencia quizá debería recurrir al 1.2 de 87 CV, que es algo más resolutivo en estos casos. Pero para todos los demás, estamos seguros de que el motor de acceso puede resultar bastante apropiado.

En cuanto a los ruidos y vibraciones, nada que objetar, ya que la mecánica de 1 litro gira muy fino. Tanto es así, que no debería haber motivo para decantarse por el cuatro cilindros si lo que se busca es suavidad. Entre el buen trabajo de ingeniería y la insonorización del interior, el conductor y los pasajeros apenas perciben que lo que hay bajo el capó de esta versión de acceso es un tricilíndrico.

Un coche práctico

En el resto de apartados, el Hyundai i10 destaca por su amplitud interior, por la comodidad de su chasis y por su equipamiento de serie, que en el caso de esta versión Essence, incorpora elementos como el climatizador, el Bluetooth, los mandos de audio, teléfono y ordenador de viaje en el volante, las tomas auxiliar, USB y de corriente de 12V (hay dos) o un equipo de Radio CD bastante completo. Lo que no puede tener, por ejemplo, frente al i10 con el motor de 87 CV es un cambio automático en opción, algo que debe ser tenido en cuenta, ya que este elemento puede llegar a ser imprescindible para determinados usuarios, sobre todo si tenemos en cuenta que se trata de un coche eminentemente urbano.

El precio de partida del Hyundai i10 1.0 MPI 66 CV Essence es de 11.310 euros. Si buscamos con detenimiento encontraremos algunos modelos equiparables más baratos e incluso mejor equipados, pero insistimos en la idea que comentábamos en las primeras líneas: este pequeño coreano está muy bien hecho. Quien busque un cierto nivel de agrado, cosa nada fácil de encontrar en este segmento, seguramente prefiera este Hyundai a otros utilitarios.

Ficha técnica

Motor: gasolina, 3 cilindros

Potencia: 66 CV a 5.500 rpm

Par: 94 Nm a 3.500 rpm

Consumo medio: 4,7 l/100 km

Cambio: manual, 5 velocidades

Tracción: delantera

Velocidad máxima: 155 km/h

Aceleración 0-100 km/h: 14,9 segundos

Maletero: 252 litros

Precio: desde 11.310 euros

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