Motor

Autobello 2019: el concurso de elegancia de motor más importante en España vuelve subir el listón

"Bienvenido al jardín de los juguetes para mayores". Esta es la frase que aparece cada año en la invitación del que, sin duda, es uno de los eventos de elegancia del motor más importantes que hay en España. Una especie de Pebble Beach o Villa d'Este a la española -sin su mar y sin su lago correspondientes, pero con el mismo espíritu-, donde los participantes sacan a relucir sus mejores monturas para deleite del público asistente. Es imposible no abrir los ojos como platos ni hacer fotos hasta agotar la memoria de cámaras y teléfonos ante semejante desfile de joyas sobre ruedas.

Porque lo que uno se encuentra en Autobello es una selección de coches, motos y vehículos de todo tipo, tan especiales, que, muy probablemente, sería imposible verlos juntos fuera de un evento como éste. Los hay para todos los gustos: clásicos, youngtimers, relativamente actuales, modernísimos... Todo cabe encima de esta pradera que sirve como patio de recreo a cualquier máquina que cumpla el requisito de no ser normal.

Quien por allí se acerque podrá ver desde carruajes del siglo XIX hasta reliquias motorizadas de comienzos del siglo XX, pasando por modelos como los escasísimos Hispano Suiza de entreguerras o los también poco comunes deportivos de Pegaso.

También puede uno sorprenderse con carros de combate clásicos, con modelos de ediciones ultra limitadas o hasta con avionetas. Sí, en la edición del año pasado uno de los asistentes aterrizó literalmente sobre la hierba y allí dejó su discreta máquina aparcada hasta que pudo volver a levantar vuelo una vez el aparcamiento terminó por liberarse.

En Autobello 2019 hemos podido ver un rarísimo OSCA Maserati, varios Rolls Royce de época en estado de concurso y hasta una réplica de Porsche 917 que, no solo fue uno de los mas aclamados del evento, sino que levantó gran expectación al pasear por las calles de Madrid Central el día anterior. Una imagen que quedará impresa en nuestras retinas.

Después de todo esto, hablar de Mercedes SL 'alas de gaviota' de los originales, de Ferrari, Jaguar, Aston Martin, Lamborghini, Morgan, Maserati o Porsche, casi suena a algo común. Pero no, ni siquiera los modelos de estas marcas que se pasean por Autobello son normales. Siempre tienen algún punto especial.

Autobello 2019 se celebra en Barcelona, Madrid, Marbella y Bilbao. Este año, la organización rinde homenaje a Stirling Moss, uno de los mejores pilotos británicos de todos los tiempos, que siempre será recordado por victorias como la de la Mille Miglia de 1955 a bordo de un Mercedes 300 SLR. En aquella edición, Moss completó el recorrido Roma-Brescia-Roma en 10 horas, 7 minutos y 48 segundos, a una velocidad media de 156 km/h (con puntas de 270 km/h), en las precarias carreteras italianas de la época.

Tanto los espectaculares vehículos como el mismo Moss son protagonistas del evento, pero, ¿hay algo más que merezca la pena? Sin duda. En su edición madrileña, que esta vez ha vuelto a su ubicación más habitual en Casa Mónico, disfrutamos, también, de la presentación de un concurso de relojes, de una cena de gala y de un concierto privado, en el que Los Secretos actuaron antes los más de mil invitados allí presentes.

Embajadores de BMW ///M Town

Un año más, BMW ha vuelto a ser nuestro anfitrión. Como no podía ser de otra manera, entramos por la puerta grande a bordo de un modelo nada convencional. El coche elegido esta vez para no desentonar en el ambiente de Autobello ha sido un BMW M4 Competition que, para quien no lo tenga en mente, es un M4 con ciertos aditivos mecánicos y estéticos que convierten lo bueno en lo mejor. Bajo su capó late un 6 cilindros sobrealimentado y potenciado hasta los 450 CV; desde fuera, destaca por sus llantas de 20 pulgadas con radios en estrella y por su escape deportivo que, además, emite música celestial. Y a la hora de moverse sobre el asfalto, la suspensión adaptativa M y el diferencial activo lo convierten en una máquina infalible de devorar curvas y levantar sonrisas allá donde va. No se nos ocurre una mejor manera de llamar la atención en este jardín de juguetes con olor a gasolina.

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