Ecomotor

El nuevo Porsche 911 se somete a pruebas extenuantes a escasos meses de salir a producción

Jorge Arenas5/11/2018 - 12:450 comentarios

Ya va quedando menos para ver en la calle al nuevo Porsche 911. La generación actual (991) está a punto de cumplir su ciclo de vida y el relevo (992) ya calienta motores para salir a la palestra. La espera se está haciendo larga, y no porqué vaya a llegar más tarde de lo habitual, sino porque es ya largo el tiempo que llevamos recibiendo información, casi con cuentagotas, del nuevo modelo. Fotos 'in fraganti' en diversas partes del mundo, imágenes oficiales pero con camuflaje, información sobre sus motores, transmisiones y pantallas… En fin, que con tanta expectación, casi se agradece que la firma de Stuttgart ahora lance una nota de prensa en la que asegura que el nuevo 'nueveonce' está ya en en su fase final de pruebas.

La pregunta es: ¿cómo son esas pruebas a las que se ha de someter antes de salir a producción? Desde Porsche aseguran que no son ningún camino de rosas. Varios prototipos viajan alrededor del mundo a zonas en las que existe una diferencia de hasta 85 grados de temperatura. El calentamiento en los atascos, las velocidades límite en los circuitos o el rodaje en entornos complicados son el día a día de estas 'mulas' de 911 que deben demostrar que sus componentes funcionan, después de todo, de una manera tan fiable como al principio.

"Además de sus extraordinarias prestaciones, la idoneidad para el uso cotidiano es lo que siempre ha distinguido al 911", comenta Andreas Pröbstle, Jefe del Proyecto Global del 911. "Por eso probamos el coche en todo tipo de condiciones, en todas las regiones y climatologías. El tren de rodaje debe funcionar tan bien como los fluidos, los sistemas, los procesos operativos o las pantallas; esta es la única manera de poder cerciorarnos de que el vehículo está capacitado para rodar en cualquier parte del mundo sin problemas".

Lo primero que se prueba en el nuevo Porsche 911 (992) es el chasis y todo lo relacionado con el motor. Es la espina dorsal y el corazón lo que más interesa a los ingenieros. No en vano, es lo que da vida al coche y lo que hace que tenga ese comportamiento dinámico que lo convierte en un modelo único. Para ponerlo a punto, los prototipos de 911 han rodado en los circuitos de Nürburgring (Alemania) o Nardó (Italia) para comprobar la resistencia y lograr la mejor puesta a punto. También han circulado por el Valle de la Muerte (California, EEUU), que desciende hasta 90 metros bajo el nivel del mar, y por el Monte Evans (Colorado, EEUU), situado a 4.300 metros de altitud.

En países cálidos como los Estados del Golfo Pérsico, en Oriente Medio, o el Valle de la Muerte, en Estados Unidos, la climatización interior, la gestión térmica y el comportamiento del combustible necesitan someterse a pruebas de funcionamiento en temperaturas que superan los 50 grados centígrados, en las que, por ejemplo, los componentes del interior no deben expandirse o contraerse ni hacer ruidos cuando se exponen al calor.

En las temperaturas finlandesas de 35 grados bajo cero, el programa de pruebas se centra en áreas como el arranque en frío, la calefacción y el aire acondicionado, la tracción, el comportamiento del coche y la frenada, así como la velocidad de respuesta de los sistemas de control relacionados con la conducción. Las duras y exigentes carreteras del Círculo Polar Ártico ofrecen las condiciones óptimas para probar un deportivo, mientras que los recorridos de resistencia del nuevo 911 se han llevado a cabo en circuitos y calzadas de China, con un tipo de tráfico que es típico de ese país, donde también se puede comprobar el funcionamiento fiable del coche con un combustible cuya calidad varía mucho.

Otras parte importante del proceso son las pruebas de uso diario de clientes en ciudades y carreteras, para comprobar cómo se desenvuelve el coche en un uso cotidiano. Estas últimas se llevan a cabo en Alemania y se recorren grandes distancias para obtener todo tipo de conclusiones. Al final, las unidades de preproducción acumulan un total de más de 3 millones de kilómetros antes de llegar a las cadenas de montaje.

El nuevo Porsche 911 ya está en la rampa de salida. Su diseño es continuista, tal y como dejan ver las imágenes que acompañan a este artículo. Y bajo el capó trasero cabe esperar un gama de motores que también dé continuidad a la de la generación anterior, es decir, con motores bóxer sobrealimentados. Esperamos con los brazos abiertos la llegada de este nuevo modelo que, igual que las generaciones anteriores, se convertirá en un auténtico icono del automovilismo.


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