Motor

McLaren Speedtail: el mítico F1 revive en forma de 'hypercar' con 1.050 CV y más de 400 km/h de velocidad punta

En 1993, McLaren lanzó al mercado un modelo que aún hoy pervive con un auténtico mito entre los deportivos de la era moderna: el McLaren F1. Fue una apuesta valiente que, además, marcaba el comienzo de la producción de vehículos de calle para el fabricante con sede en Woking (Reino Unido). De aquel rapidísimo coche con motor BMW (¡alcanzaba los 391 km/h!) solo se hicieron 106 unidades. Exactamente las mismas que se van a fabricar del último modelo recién presentado: el McLaren Speedtail.

Es, por lo tanto, una edición muy limitada que va por otra senda distinta a la de los McLaren de que hemos visto llegar en la última década. Queda claro que quiere recordar -al menos por su exclusividad- a aquel F1 de los años 90. Detalles como la producción limitada al mismo número de unidades o la disposición de tres plazas en el habitáculo, con una central para el conductor y dos a los lados para los acompañantes, son un claro ejemplo de ello.

El McLaren Speedtail se asienta sobre un chasis monocasco de fibra de carbono. Del motor, se sabe que es híbrido y combina la impulsión por motor térmico y eléctrico. Alcanza los 1.050 caballos de potencia conjunta y es capaz de firmar cifras tan tremendamente espectaculares como un 0 a 300 km/h en 12,8 segundos (más rápido que un Bugatti Chiron) o una velocidad punta de 403 km/h.

No se conocen detalles concretos sobre cilindrada, potencia, alimentación y demás, del motor de combustión. Tampoco se sabe nada sobre el/los motores eléctricos que complementan al sistema; ni siquiera ha revelado la marca que tipo de tracción y de caja de cambios emplea el Speedtail. Pero a la vista de esos pocos datos conocidos, es evidente que se trata de una mecánica de última generación, preparada para batirse en duelo con los mejores hiperdeportivos del momento.

La aerodinámica es fundamental en un modelo que alcanza velocidades tan elevadas. Por ello, se ha cuidado especialmente este apartado con un diseño que favorece la penetración del aire, y con otros detalles como las llantas delanteras carenadas o esa zaga afilada y prolongada que, en parte, es la responsable de que el coche mida 5,14 metros de largo.

Al interior se accede mediante unas puestas de apertura de tijera, que esconden tras de sí un habitáculo peculiar por su rara disposición de asientos. Con el volante en pleno centro y una gran superficie apantallada y carente de botones a derecha e izquierda, el puesto de conducción ofrece un diseño que destaca por su limpieza y sencillez.

Llama espacialmente la atención que algunos mandos habituales (elevalunas, botón de arranque, botones relativos al cambio automático, apertura de puertas y control de estabilidad, entre otros), no van ubicados en la consola, el salpicadero o el túnel central, sino un plafón situado en el techo, en la parte central, por encima del conductor. En su afán por liberar de elementos indeseados la parte frontal para lograr un aire puramente minimalista, en McLaren han recurrido a esta curiosa solución que hace alargar el brazo hacia arriba para activar funciones de lo más normales.

El McLaren Speedtail tiene un coste de 2 millones de euros y las 106 unidades que saldrán de fábrica ya tenían dueño antes incluso de su presentación oficial.

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