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Noruega prohibirá la venta de vehículos con motores diésel y gasolina en 2025

Noruega prohibirá las ventas de coches propulsados con motores diésel y gasolina desde 2025, según informa el diario noruego Dagens Næringsliv. De acuerdo con dicha información, los cuatro principales partidos políticos del país estarían de acuerdo en adoptar esta nueva medida.

De esta forma, Noruega se une a los otros tres países de la Unión Europea que están acelerando el ocaso de los combustibles fósiles, un trío conformado por Holanda, Alemania y Francia, con los tulipanes en el primer escalafón en cuanto al grado de restricciones se refiere.

Y es que Holanda está a falta de la ratificación del Senado para aprobar la ley a la que el Parlamento dio luz verde con mayoría absoluta y que conlleva la prohibición de venta desde 2025 de los vehículos que se alimenten con gasolina o gasóleo para circular. Un nivel de restricción que quedaría emparejado con el de Noruega si se confirma la información publicada por el diario local. Esta iniciativa cobra más importancia si cabe porque, paradójicamente, el país que encabeza Erna Solberg se ha erigido en pocos años en uno de los mayores exportadores d petróleo del planeta.

Volkswagen 'obliga' a Alemania

Asimismo, un escalón por debajo en lo que ha limitaciones se refiere estaría Alemania. El Ministerio de Medio Ambiente germano pretende prohibir la circulación de los vehículos diésel a partir de 2017 después de que la Agencia Medioambiental bávara publicase que unas 10.000 personas mueren anualmente en el país a causa de las partículas de óxido de nitrógeno que desprenden estos motores, y de los escándalos de contaminación originados por la alemana Volkswagen. Cabe recordar que Berlín ya cerró su almendra central en 2008 a todos los coches que no llegaran ni a la etiqueta roja con la que se estigmatiza a los vehículos más contaminantes, dejando fuera a unos 100.000.

No obstante, esta última se trata de una limitación pero con dos importantes matices: entrará en vigor solo para las ciudades con los índices de mayor polución y afectando a los vehículos que no equipen las mecánicas Euro 6000, es decir, los vehículos diésel creados antes de septiembre de 2014.

El último país de la Unión Europea que se revela contra las medidas medio ambientales de esta y adopta fórmulas ecológicas de forma unilateral es Francia a través de París. La capital francesa inició en 2014, con la socialista Anne Hidalgo como alcaldesa, el trámite para convertir el centro de la ciudad en una zona semipeatonal prohibiendo la circulación de los diésel, aunque por aquel entonces acabó siendo más bien una maniobra de concienciación para que los usuarios fuese abandonándolos progresivamente.

Finalmente, el deseo se ha materializado y será a partir del próximo día 1 de julio cuando no se podrá circular por el centro de la ciudad con este tipo de vehículos más nocivos, aunque solo en días laborables de ocho de la mañana a ocho de la tarde.

España y Londres, en proceso

Por su parte, Londres está iniciando su particular proceso de catarsis de la mano del nuevo alcalde, Sadiq Aman Kahn, del Partido Laborista, quien ha propuesto prácticamente duplicar el precio del peaje que se paga habitualmente en la ciudad británica (ocho libras) para este tipo de motores.

En lo que al Ayuntamiento de Madrid concierne, el equipo de Manuela Carmena está trabajando en la elaboración de un plan de calidad del aire que terminará a lo largo de 2016 en el que se incluirá alguna mención a la regulación de los coches diésel que circulan por la capital "como declaración de intenciones o instando al próximo Gobierno local a hacerlo", según precisan en el Área de Medio Ambiente y Movilidad.

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