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Su próximo coche sabrá más de usted que Facebook pero ¿están a salvo sus datos?

Foto: Getty

Su próximo coche podría revelar más sobre usted que su perfil de Facebook y los fabricantes automovilísticos ya se frotan las manos con los ingresos que ello puede suponer. ¿Están a salvo sus datos de ser comercializados? ¿Quién controla qué se hace con ellos y si se pueden rentabilizar económicamente?

A medida que los dispositivos móviles se hacen cada vez más inteligentes, los coches serán capaces de rastrear a donde se dirige, así como recabar información de quien le llama o escribe y lo que ha buscado en Google por el camino. Todo ello será una información muy valiosa en manos de empresas como BMW, Volkswagen o Daimler.

"La industria habla del descubrimiento de una mina de oro", afirma Stephan Appt, socio del bufete de abogados Pinsent Masons en Múnich. Pero los datos que pueden reunir y usar los fabricantes de automóviles no están aún claros.

Las marcas de lujo alemanas demostraron este interés el mes pasado cuando acordaron la compra conjunta de la compañía de mapas digitales HERE a Nokia por 2.800 millones de euros. Y también se están moviendo para hacer un seguimiento de sus clientes, incluso cuando no están al volante del coche.

Por ejemplo, Mercedes-Benz, perteneciente a la matriz Daimler, ha creado un servicio llamado "Mercedes me" para proporcionar acceso remoto a datos del vehículo como cuánta gasolina queda o información de tráfico en vivo y aplicaciones para acceder a noticias, encontrar aparcamiento, obtener información de vuelos...

En su declaración de privacidad, la compañía con sede en Stuttgart advierte de que los datos podrán ser utilizados para la comercialización. BMW y Audi, filial del Grupo Volkswagen, tienen también programas similares. Los representantes de los tres mayores fabricantes del mundo de los coches de lujo han asegurado que se comprometen a mantener los datos a salvo y seguros y cumplir con las regulaciones pertinentes.

¿Están protegidos los consumidores?

Pero aún así, los defensores de los consumidores están en alerta, especialmente en Europa, muy sensible a las preocupaciones sobre la privacidad en el mundo digital. "Estamos haciendo hincapié en la privacidad por encima del diseño" para que esos sistemas produzcan "no más datos de los necesarios", defiende Manfred Ilgenfritz, responsable de los asuntos de datos de automóviles para la autoridad de protección de datos de Baviera en el sector privado. La agencia quiere exigir a los fabricantes que informen a sus clientes sobre cómo se usarán sus datos y soliciten de forma activa su aprobación para almacenarlos.

Los reguladores y el lobby de la industria automovilística alemana VDA están en conversaciones y planean publicar un documento de posición común sobre cuestiones de privacidad a mediados de septiembre. La propuesta tratará posiblemente tanto los datos offline como los de coches conectados, así como la comunicación entre vehículos, asegura Ilgenfritz.

Por su parte, la autoridad francesa de protección de datos CNIL también está dialogando ya con los fabricantes de automóviles sobre cuestiones de privacidad, revisando su marco para que sea más sencillo para las compañías para cumplir con las normas del país.

En EEUU, el Gobierno ha estado sobre todo preocupado por los datos del coche desde el punto de vista de la seguridad, especialmente ante un riesgo de piratería como el que expusieron en julio dos hackers que fueron capaces de controlar un Jeep a través de sus ordenadores. De modo que la responsabilidad parece estar depositada en Europa para liderar el camino hacia la privacidad.

¿Y en España?

¿Qué ocurre en España? Aquí, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha liderado la elaboración de un dictamen publicado hace un año con la opinión adoptada por las Autoridades europeas de protección de datos sobre el incipiente desarrollo del llamado 'Internet de las cosas'. En él se alerta de algunos de los riesgos que conllevan y se proponen medidas salvaguardas de los derechos de los ciudadanos.

Como ejemplos de estos riesgos, el dictamen alude, según señalan a elEconomista.es fuentes de la AEPD, a factores como "la posibilidad de utilizar técnicas avanzadas para cruzar información obtenida de diferentes fuentes y utilizarla para fines diferentes de los inicialmente fijados, la dificultad de obtener el consentimiento del usuario de acuerdo a los requisitos establecidos en la ley, un nivel de seguridad deficiente en el tratamiento o la posibilidad de realizar tratamientos de datos sin que el usuario sea consciente de que se están produciendo".

En última instancia, el gran peligro es que los datos que se obtengan de diferentes fuentes a partir del 'Internet de las cosas', entre los que se encontrarían los automóviles, se combinen hasta "llegar a revelar aspectos concretos de comportamientos o preferencias con los que podrían crearse patrones de conducta y, en determinadas circunstancias, incluso, condicionar el acceso a ciertos servicios", tal y como señalan desde la agencia. Por ejemplo, en el futuro una aseguradora podría medir el riesgo que conlleva al suscribir una póliza gracias a los datos que el propio vehículo generase.

En lo que respecta al caso concreto de los denominados coches conectados, la AEPD insta a los fabricantes y desarrolladores de estos productos a "incorporar en sus procedimientos elementos de privacidad desde el diseño por defecto". En concreto, añade, "el empleo de técnicas de análisis de impacto sobre la privacidad puede contribuir a conseguir que el desarrollo de esos productos y servicios se realice acorde a la legislación aplicable".

¿El futuro?

Alrededor del 90 por ciento de los nuevos vehículos que se vendan en Europa será capaz de enviar y recibir datos en 2020, en comparación con el tercio que aproximadamente habrá el próximo año, estima Hitachi. Una vez conectado a la web, los datos de conducción podrían ir acompañados de información detallada de la lista de contactos del conductor, sus rutas preferidas para trabajar e incluso información financiera a través de los medios móviles de pago.

Y aún es más: a medida que los coches vayan adquiriendo la tecnología para poder circular sin necesidad de un conductor, sus cámaras y sensores podrán recoger datos sobre lo que sucede en y alrededor del vehículo así como lo que los pasajeros hacen en cada momento. Esa perspectiva ha generado discusiones sobre qué datos pueden ser recogidos y cuáles necesitas el permiso expreso del cliente. La regulación en este ámbito podría, pues, frenar a los fabricantes de automóviles a la hora de aprovechar plenamente su recién descubierta "mina de oro".

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