Motor

La eterna duda resuelta: mantener un coche eléctrico sale más rentable que uno tradicional

  • Según un estudio, supone un gasto de un 40% menos que uno tradicional
Recreación de recarga de vehículos eléctricos. Imagen: Archivo

Uno de los factores más determinantes a la hora de saber si merece la pena comprar un coche eléctrico es su mantenimiento. Un coste que implica un gasto mucho menor que su precio de compra, sin embargo esto supone todo lo contrario si se aplica en un coche de gasolina o diésel.

A día de hoy, comprar un coche eléctrico es, en su mayoría, mucho más caro que un gasolina o un diésel, aunque, claro, esto se compensa a la larga gracias al potencial ahorro por la gran cantidad de mantenimiento y reparaciones que se evitan a lo largo de la vida útil del vehículo.

Tal y como se puede extraer del estudio Cuantificación integral del costo total de propiedad para vehículos de diferentes tamaños y sistemas de propulsión llevado a cabo por la universidad de Yale (EEUU), el mantenimiento programado de un eléctrico supone un gasto de un 40% menos en comparación con uno tradicional.

"A lo largo de la vida útil de un vehículo, el mantenimiento y las reparaciones de un coche de gasolina pueden suponer un gasto de 21.300 euros, más o menos, una cantidad muy importante", afirma Andrew Burnham, coautor del estudio. Y todo esto, lógicamente, sin contar con el desembolso en combustible.

El eléctrico más vendido en España en 2020 fue el Renault Zoe, con un precio de 27.700 euros para su versión menos potente, mientras que su homólogo de combustión interna, el Renault Clio, puede adquirirse desde 10.090 euros. Por ejemplo, el BMW iX3 cuesta unos 72.000 euros, en cambio, su equivalente en gasolina, el BMW X3 Xdrive 30ia puede comprarse por 59.000 euros.

Unas diferencias que, gracias al mantenimiento de cada coche y añadiendo el gasto en combustible, harían más rentable la compra de un eléctrico. No obstante, las distancias se vuelven bastante relativas si en el momento de elegir, el comprador suma, al precio de compra, los costes derivados durante toda la vida útil del vehículo y que pueden variar dependiendo de los kilómetros recorridos, el tiempo de uso y de si se cuenta o no con un punto de recarga en casa.

Al hablar del mantenimiento de un vehículo tradicional hay que tener en cuenta los siguientes aspectos: cambiar el aceite cada ciertos kilómetros o periodos de tiempo, así como los filtros del propio aceite, del combustible y del aire de admisión. Además, también hay que contar con que, por desgracia, algunas piezas se acaben gastando, como por ejemplo la correa de distribución, el embrague o las bujías.

En cambio, en el coche eléctrico, los elementos básicos que componen la tracción eléctrica como el propio motor eléctrico, la electrónica de potencia o el cargador de abordo, no necesitan ningún tipo de mantenimiento. Eso sí, elementos como neumáticos, batería de 12V, suspensiones o las escobillas del limpiaparabrisas están sujetos a un desgaste similar que en los coches de combustión.

Con todo esto, aunque el coste inicial de un coche eléctrico puede ser mayor, Burnham indica que los compradores de coches deben mirar más allá del precio en el concesionario y tener en cuenta cuánto conduces, cuánto tiempo piensas tener un coche y otros factores que determinan cuánto te costará un vehículo con el tiempo.

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