Motor clásico

Lancia Stratos, una pequeña bestia con alma de Ferrari

Hace casi cuatro décadas Lancia juntó el talento de Bertone, la pasión de Ferrari y sus propias ganas de fabricar un coche ganador para el Mundial de Rallys. El resultado no pudo ser mejor.

Hoy, con la firma Lancia en pleno declive, sufriendo una muerte lenta dentro del grupo FCA (Fiat Chrysler), echamos la vista atrás para recordar uno de sus modelos más carismáticos que, sin duda, perdurarán por siempre en la historia y en la mente de los aficionados. Nos referimos al Lancia Stratos, esa pequeña pero imbatible máquina que marcó un hito en la competición de los años 70.

Para conocer sus orígenes hay que remontarse a comienzos de la década. La firma italiana, que ya era propiedad de Fiat por aquel entonces, necesitaba un buen coche capaz de demostrar su superioridad en los rallys. En 1970 Bertone presentó un prototipo para Lancia y esa sería precisamente la semilla sobre la que se iba a construir el Stratos. El diseño de la carrocería ya estaba esbozado, así que había que sólo había que seguir definiendo el proyecto.

Motores 'sobrantes' de Ferrari

Afortunadamente, Ferrari (que también pertenecía a Fiat) contaba con muchos motores en stock del Dino, que fueron precisamente los que pasaron a ocupar el corazón del Lancia Stratos. Se trataba de un V6 de 2.4 litros, que rendía 190 CV en las versiones de calle y 280 o hasta 480 (gracias a la sobrealimentación) en las versiones de competición. Este propulsor parecía muy adecuado por su potencial y también por su tamaño, ya que iría alojado en un chasis de tamaño compacto.

Tras un largo periodo de desarrollo y dos presentaciones más en los salones de los siguientes años, finalmente el coche se terminó en 1973. El Stratos resultó ser un coche pequeño, con una distancia entre ejes corta y con una anchura considerable, medidas que le permitían ser ágil hasta niveles insospechados. El motor y el cambio iban ubicados en posición central y la tracción se derivaba al eje posterior. Durante los años 1973 y 1974 se produjeron las unidades necesarias que marcaba la FIA para su homologación como coche de competición. Sobre la cifra exacta de coches que salieron de las cadenas de montaje no hay consenso, pero se sitúa en torno a las 500.

A partir de este momento comenzaron los grandes éxitos del Lancia Stratos con pilotos como Sandro Munari a sus mandos. El primer Mundial de Rallys que ganó este pequeño italiano fue el del año 1974, seguido de las dos temporadas siguientes, en las que también se alzó con la victoria. Durante toda la década seguiría cosechando éxitos hasta que, finalmente, en 1981 cedió el testigo a su sucesor el Lancia Rally 037.

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