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La inversión en educación supone menos del 2% del PIB

  • España forma parte de la evaluación PISA desde el año 2000
Madrid

La educación es uno de los factores principales que determina el desarrollo y las oportunidades a las que accede la sociedad. La comparación entre países en cuanto a los diferentes sistemas educativos supone algo básico para conocer las metodologías que están siendo implantadas. El informe PISA, elaborado por la OCDE, se desarrolla a partir de los resultados de las pruebas que realizan alumnos de 15 años de los países participantes. La variedad del perfil de los estudiantes permuta entre los que acuden a escuelas privadas, públicas, de diferentes regiones o procedencia. Se presentan entre 5.000 y 10.000 alumnos.

A pesar de que el sistema educativo español ha mejorado desde los años 90, en el informe La educación básica en España: Demografía, gasto público y resultados académicos, realizado por María Martínez, investigadora de OBS Business School, señala que los resultados de España en estos estudios son inferiores a los de la media de la Unión Europea. Bien es cierto que los años de obligatoriedad y la estructura de la educación básica es muy heterogénea en la UE, ya que la escolarización hasta los 16 años es obligatoria en algunos países como Bulgaria, Dinamarca, Estonia o Irlanda. En este contexto, existen tres mo-delos de educación básica en Europa: es-tructura úni-ca, currículo básico único y modelo de secundaria diferenciado. España, Francia o Portugal tienen un currículo básico común. Esto se traduce en que tras completar con éxito la educación primaria, el alumnado se matricula en secundaria y comparten currículo básico, además de algunas materias diferenciadas.

Los latosos resultados de los que se habla en el estudio tienen su origen en la poca inversión que realiza el Ministerio de Educación en es-ta materia. Mientras que el dinero que dedican los países punteros a esta área alcanza los 8.000 euros por alumno, la media española apenas llega a los 5.623 euros por estudiante. Desde el inicio de la crisis económica en el año 2008, la partida presupuestaria se ha mantenido igual en la última década, lo que ha llevado a España a estar a la cola de Europa en inversión educativa.

El número de alumnos en las distintas regiones españolas es distinto por el peso demográfico de la población. Las comunidades autónomas con mayor número de estudiantes en educación básica son Andalucía (966.188), Cataluña (806.777), Madrid (700.920) y la Comu- nidad Valenciana (522.780). Esto representa el 61 por ciento de todo el alumnado de España, según el informe de la OCDE. Por otra parte, el gasto en educación en España ha descendido de forma abrupta después de 2009. Justo en este año, se acercaba a la media europea, pero posteriormente descendió de forma drástica hasta alcanzar los niveles inferiores a los años anteriores a la crisis.

PISA en España

España forma parte de la evaluación PISA desde el año 2000. Los resultados académicos se han incrementado desde 2006 en tres ámbitos principales: matemáticas, lectura y ciencias. En los últimos datos, que pertenecen a 2015, España ha obtenido una puntuación media equivalente al promedio de los países de la OCDE, aunque con una puntuación menor que la media de la Unión Europea. Los países con mejores calificaciones y que tienen un sistema de educación básica de estructura única son Singapur, Japón, Estonia y Finlandia.

Castilla y León, la Comunidad de Madrid, la Comunidad Foral de Navarra y Galicia son las regiones españolas con medias más elevadas que el resto de los países de la OCDE. En lectura, España obtuvo unos resultados un poco más elevados que la Unión Europea y que la OCDE. En matemáticas, el país alcanza una puntación promedio, por debajo de la media de la OCDE.

Asignaturas pendientes

Existen otros indicadores considerados importantes a nivel internacional y que miden aspectos sociales importantes como la igualdad entre niños y niñas o la equidad social en función del origen económico, para los que España arroja valores medios. No obstante, tiene una asignatura pendiente con la igualdad entre alumnado nacional y alumnado extranjero, así como intentar reducir el número de repetidores cada curso.

El dato más significativo tiene que ver con el descenso de la tasa temprana de abandono que, según el informe, ha bajado desde la década de 1990.

Los alumnos repetidores, la igualdad entre el alumnado extranjero y nacional y la tasa de abandono prematura (España se ubica casi ocho puntos porcentuales por encima de la media europea) son algunos retos que tiene la educación básica en España.

Entre los países que hacen un mayor gasto en educación básica en relación con el PIB se encuentran Chipre, Islandia, Noruega o Finlandia, con cifras superiores al 2,5 por ciento en 2015. No obstante, España está dentro del grupo de regiones que aportan menos del 2 por ciento.

A nivel nacional, una de las características del sistema educativo es su descentralización. El gasto en educación creció de forma considerable desde el año 2007 hasta 2010. Son las administraciones autonómicas las que siguen aportando la mayor parte del gasto público en educación, muy por encima de la administración central y local.

Este estudio destaca que el gasto medio por alumno se ha incrementado en todas las comunidades autónomas, pero el País Vasco es la región de España donde la inversión en educación es superior al resto. De hecho, en 2016, las regiones con más gastos en este campo eran Andalucía, con un 24,05 por ciento; País Vasco, con un 24,34 por ciento, y Valencia, con un 24,38 por ciento de su presupuesto. Las que menos eran Navarra, con un 15,86 por ciento; Asturias, con un 17,97 por ciento, y La Rioja 18,06 por ciento.

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