Ecoaula

Educación colaborativa para un mundo digital

  • El propósito es desterrar de las escuelas la uniformidad académica
Madrid

Hace más de diez años que Japón comenzó la batalla contra la educación tradicional. Un grupo importante de científicos vinculados a la Universidad de Tokio impulsó el Consortium for Renovating Education of the Future con el objetivo de aplicar en las aulas japonesas los últimos hallazgos sobre aprendizaje, tecnología y educación. El lema de este consorcio que está transformando la educación en Japón es elocuente: "aprender significa continuar desarrollando conocimientos mientras te relaciones con otros".

El propósito es desterrar de las escuelas la uniformidad académica y la memorización como único objetivo evaluativo y abrir las puertas a un nuevo método en donde prima la creatividad, el aprendizaje colaborativo y la resolución conjunta de problemas. Una creciente red de escuelas japonesas lleva años aplicando con éxito esta nueva educación, también conocida como aprendizaje activo o aprendizaje colaborativo.

En el caso concreto de Japón, lo están haciendo a través del método Knowledge Jigsaw, que promueve una comprensión profunda de cada una de las materias académicas mediante un aprendizaje en donde los alumnos deben ser descubridores de la información y ejecutores de su puesta en práctica, más que receptores de un problema ya resuelto que pueden memorizar incluso sin comprenderlo. Esto último es quizá la crítica más común a nuestro sistema educativo tradicional, instaurado en casi todo el mundo a través de una férrea política de homologación y homogeneización de títulos y planes de estudios durante las últimas décadas. Y es algo que resultó práctico para la inserción en los predecibles mercados laborales del siglo pasado pero que hoy en día ha perdido buena parte de su razón de ser.

Y ha perdido razón de ser por dos causas: en primer lugar, porque los puestos de trabajo, que dependen a su vez del tipo de demanda de producción, están cambiando más rápido que las materias que se enseñan en las aulas. Y en segundo lugar, porque la tecnología aplicada a la educación permite ahora muchas cosas que eran impensables hace tan solo una o dos décadas.

Sobre esta segunda causa, resulta ilustrativo volver al ejemplo japonés. El novedoso método que están implantando requiere que el profesor pueda realizar un seguimiento individualizado del progreso de los alumnos. Y esto, humanamente, no es posible en la mayoría de los casos. Ningún maestro puede atender a todo el proceso de descubrimiento colaborativo de una determinada materia por parte de sus alumnos, mientras éstos están desperdigados en grupos de cuatro o cinco y en aulas con un mínimo de treinta alumnos y trabajan simultáneamente. Es aquí donde entra la Inteligencia Artificial.

La máquina de apoyo del profesor sí puede hacerlo. El método antes citado requiere que el plan de estudios sea dinámico y siga un clico de "anticipación-acción-reflexión". Es decir, las lecciones deben estar centradas en el estudiante, es necesario monitorear los comentarios que hacen los propios alumnos mientras tratan de resolver en grupo y por sus propios métodos las incógnitas que les plantea un determinado tema de cualquier asignatura. Esa monitorización a la que el profesor no llega, ahora la hace una máquina inteligente. En particular, en Japón, los docentes están empleando la tecnología IBM Watson Speech to Text en la nube de IBM.

La máquina sabe desde el comienzo el tipo de afirmaciones y palabras clave a las que deben llegar los alumnos en sus conclusiones para garantizar que han comprendido la lección. Por eso el sistema Watson registra todas las conversaciones de los alumnos en el aula para monitorear la penetración del tema que están debatiendo o trabajando. De esto modo, los profesores pueden acudir a Watson a diario para revisar y evaluar cómo está evolucionando el aprendizaje de cada uno de sus alumnos y, con esa información, toma decisiones informadas sobre cómo dirigir las siguientes clases o cuándo detener o acelerar el ritmo de avance por el plan de estudios.

Watson no es, ni mucho menos, la única tecnología que está utilizando la IA para redefinir la educación. Sin embargo, comparte con la mayoría de los proyectos innovadores sus características generales: mantenimiento del profesor como figura esencial en el proceso de aprendizaje, empleo de la tecnología y la IA como ayuda al maestro en su tarea, sistemas educativos basados en la cooperación, aprendizaje personalizado, primacía de la creatividad en detrimento de la memorización –lo primero es característico del ser humano y lo segundo es característico de la máquina; de hecho lo hace mucho mejor cualquier máquina-, educación muy práctica y enfocada al mundo profesional real y a sus demandas y necesidades.

En conclusión, podemos interpretar que la educación del futuro –más nos vale que sea cuanto antes la del presente-, en todos sus niveles, debe reenfocarse hacia estas tendencias que acabo de mencionar. Porque como no son innovaciones de un grupo de científicos que trabajan aisladamente, son transformaciones que llegan como consecuencia de la revolución que ya se hace efectiva en la demanda laboral, en el perfil de los trabajadores que se necesitan, y en la forma en que se están desarrollando cada vez más las relaciones entre empleador y empleado. Sirva como muestra la rápida expansión que están experimentando los trabajos colaborativos en el sector profesional, porque es un buen indicador de las razones por las que estos innovadores japoneses han puesto tanto empeño en el trabajo en equipo, colaborativo y por objetivos.

Elaborado por Pablo Rivas, Ceo y fundador de Global Alumni

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