Ecoaula

Morir de "titulitis"

  • La generación mejor formada de la historia de este país no encuentra trabajo
Madrid

Un conocido mío está haciendo un máster en una respetable universidad con muchos años de historia. Repaso asombrado sus notas y manuales, que me recuerdan a los de la mesa de estudio de Carlitos en "Cuéntame". Mucho de lo que él está ahora estudiando, con gran esfuerzo, está ya en vías de extinción: fórmulas manidas con regusto a naftalina que se resisten a desaparecer, de la mano de profesores algo desactualizados y alumnos que se han creído las clases a pies juntillas. El equivalente al módem, al Internet Explorer, al indestructible Nokia 3310... Sólidos referentes de su momento, pero cada vez menos adaptados al contexto actual. ¡Y todo esto hablando de un máster! La opción formativa más vivaz y alineada al mundo de la empresa del panorama universitario, la que vale para tocar el cielo de las nuevas tendencias cuando nos oxidamos profesionalmente. ¡Que no pasará con los grados!

No voy a empezar a hablar ahora de los mitos y realidades del contexto VUCA, pero es un hecho que las cosas están cambiando ahora a mayor velocidad que nunca. Lo que era válido hace tres o cuatro años ha perdido fuelle ahora, y el mercado laboral reacciona con violencia, regurgitando a lo que ya no le vale, guardando celosamente lo que considera talento.

No es país para dinosaurios. Las instituciones educativas no siempre son capaces de llegar a tiempo y adaptarse a las necesidades cambiantes del mercado porque sus grandes estructuras no admiten tanta flexibilidad. Es en este contexto en el que los canales informales de formación y aprendizaje toman fuerza como una opción cada vez más válida. Algunas plataformas de aprendizaje, webs y foros técnicos poseen un grado de actualización y especialización difícilmente alcanzables en entornos más estáticos y formales. Permiten formar auténticas "tribus de conocimiento", temáticas que sirven a los miembros que la integran como fuente inagotable de materiales, conocimientos, experiencias y networking. Esos grupos de especialistas organizados alrededor de un tema o área de conocimiento constituyen la mejor cantera de profesionales en muchas áreas decisivas para las organizaciones de hoy. En muchos casos, mucho más validas que los mejores paraninfos.

Si me preguntan a quién seleccionaría, si al graduado con honores y máster en la universidad de mi amigo o a uno de los cabecillas de un foro técnico sin titulación alguna, lo tendría bastante claro. Yo, y sospecho que unos cuantos empresarios más, apostaríamos por el talento probado, el liderazgo y los conocimientos técnicos del segundo. Un grado o un máster no dejan de ser una mera anécdota cuando los comparamos con la pasión por su trabajo y por compartir con sus colegas de alguien que

colabora regularmente en un foro sobre su especialidad. El friki que sale al mundo, compartiendo conocimiento y energía con sus colegas, suele ser una auténtica joya para los reclutadores. Todo esto porque aúna la parte técnica (know how y, sobre todo, afán de actualización continua) con la dimensión humana (trabajo en equipo, empatía, habilidades relacionales y de comunicación…). Un grado y un máster nos dicen mucho menos sobre el candidato, nos habla de sus intereses, constancia, de conocimientos más o menos actualizados… y también nos habla del tamaño de su cartera.

La generación mejor formada de la historia de este país no encuentra trabajo, casi la mitad de las personas de entre 20 y 30 años están en situación de desempleo a pesar de coleccionar títulos, másteres o idiomas. Y mientras esto sucede por un lado, las empresas hablan por otro de escasez de talento... Según un reciente estudio de Manpower Group el 45 % de los directivos afirma que en 2018 no ha podido encontrar el talento que necesitaban, un porcentaje que se eleva al 67 % si hablamos de grandes empresas. Esta viene a ser una evidencia más de que socialmente vivimos anclados en la formación reglada, cuando laboralmente la realidad es muy distinta. No confundamos sobrecualificación con sobretitulación, que son cosas distintas. Nuestro mercado laboral está sobretitulado, que no sobrecualificado, porque durante muchos años hemos estado más enfocado a conseguir títulos, que a desarrollar las bases para moverse con destreza en el mundo de la empresa.

Elaborado por Alejandro González, CEO de Taalentfy

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