Ecoaula

La importancia de la digitalización en educación

  • Sólo así llegarán a tocar la esencia misma del alumno
Madrid

Cuando hablamos de la nueva era de la digitalización, no deberíamos caer en el error de considerarla una revolución tecnológica más. Lo primero de lo que tenemos que ser conscientes es de que estamos ante la cuarta revolución industrial de la humanidad. Una revolución que, según Klaus Schwab, presidente y fundador del Foro Económico Mundial, tiene una particularidad única y diferente con respecto a las anteriores: mientras la revolución mecánica del sigo XVIII, la eléctrica del siglo XIX o la de Internet del siglo XX básicamente cambiaban "lo que hacemos", la cuarta revolución digital de los datos del siglo XXI está cambiando "lo que somos".

Nunca antes la tecnología había impactado tanto y tan rápido en las estructuras sociales, políticas y culturales. Está es la primera generación en la historia de la humanidad en la que las grandes preguntas y soluciones a los problemas cotidianos ya no se consultan a las generaciones anteriores. El conocimiento en las familias, compañías y comunidades reside ahora en los más jóvenes; la expresión "pregúntale al abuelo" ha dejado paso a "pregúntale al niño". Creo que es fácil imaginar el desafío que supone este cambio para aquellos que trabajamos en educación. El conocimiento dejó de ser lo más relevante para que el docente pasase a ser alguien que discrimina la información y orienta, y esta nueva revolución digital llega incluso para desafiar su rol de experto empujando a los educadores a ser… ¿qué?.

Para resolver esta pregunta debemos entender bien cuál es el reto al que nos enfrentamos: preparar talento para desenvolverse en entornos VUCA, donde la flexibilidad, la capacidad de asociación y la agilidad de reacción se convierten en las competencias clave a nivel transversal. Los maestros deben ser líderes motivacionales, inspiradores, que desarrollen actitudes, que estimulen la cooperación, la vocación emprendedora y lo más importante, el hábito al trabajo en entornos de incertidumbre.

Los modelos educativos capaces de conseguirlo serán modelos cargados de tecnologías de apoyo que aprovecharán y provocarán niveles de interacción y personalización nunca vistos, combinados necesariamente con una implicación directa del docente en todos los procesos. Sólo así llegarán a tocar la esencia misma del alumno hasta generar en él niveles de transformación y evolución personal, más propios de actividades de coaching.

Las universidades no tendrán que aportar el conocimiento, ni siquiera ordenar la manera en que se recibe, sino preparar las actitudes y competencias para saber relacionarse con él y sacarle el máximo partido. En los centros como Les Roches, caracterizados por sistemas de aprendizaje que ya han incorporado estas nuevas herramientas, vemos como el mercado valora cada año más la esencia de esa metamorfosis personal y actitudinal muy por encima de la capacitación técnica. De hecho compañías de sectores tradicionalmente racionales como la banca o las tecnológicas están virando su búsqueda de talento con una especial fortaleza en las denominadas "soft skills", habilidades intrapersonales e interpersonales centradas en la capacidad resolutiva, el pensamiento crítico, la gestión de personas, la inteligencia emocional o la ética.

Y para instruir en estas competencias de comportamiento hacen falta plataformas de formación flexibles e individualizadas, donde el estudiante se adentre en entornos dinámicos y cambiantes que repliquen la incertidumbre y le expongan a la toma constante de pequeñas decisiones para modelar y entrenar su base.

Esto solo se puede conseguir por dos vías: con la incorporación de tecnologías de vanguardia como el 3D, los simuladores, la inteligencia artificial, la realidad virtual o el gaming educativo, o con la creación de hábitats pedagógicos fundados en modelos de interacción social y personal, donde el profesor sea un líder que inspire y acompañe en el camino hacia la transformación.

Crear y trabajar en un campus universitario multicultural, capaz de simular ambientes reales, y que permita aprovechar el dinamismo de las nuevas tecnologías sin la necesidad de vincular la educación a la presencialidad, será sin duda la mejor respuesta a los desafíos que plantea la educación en la nueva era de la digitalización.

Elaborado por Carlos Díez de la Lastra, Director General Les Roches Marbella Global Hospitality Education

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