Ecoaula

El "aula de enlace" del centro Padre Piquer de Madrid para alumnos extranjeros: Aprender español y sentirse "en familia"

  • Este colegio se encuentra ahora con una nueva realidad
Madrid

El Centro de Formación Padre Piquer, situado en el madrileño barrio de Ventilla, tiene 1072 alumnos, casi la mitad extranjeros, de 35 nacionalidades y siete religiones distintas. Allí, los que llegan sin conocer el idioma pasan nueve meses en el "aula de enlace" antes de incorporarse al sistema ordinario.

En este lugar, los menores adquieren la competencia lingüística necesaria para poder tener los conocimientos necesarios para continuar en el curso que les corresponde por edad y conocimientos. Montse es la profesora y tutora con la que se encuentran y que se encarga de enseñarles durante este periodo.

Esta clase cuenta con menos de 20 alumnos que se incorporan en cualquier momento del periodo lectivo. Los menores se distribuyen en seis mesas redondas en función de su nivel lingüístico. Durante la clase reciben el apoyo de varios profesores que realizan tareas individualizadas con ellos.

"No solo les enseño español, intento que se sientan queridos y arropados porque muchos de ellos llegan en unas circunstancias muy complicadas", explica esta tutora, que intenta, además que sus alumnos se sientan "en familia". "Todos hemos vivido lo mismo, por eso nos ayudamos los unos a los otros", explica a Europa Press Nicole, de 15 años y natural de Filipinas.

Como esta joven, Lucía, Sakshi y Anna vinieron a España para vivir con sus padres. "Yo he crecido con mi abuela, hacía muchísimo tiempo que no veía a mi madre y quiero estar con ella", afirma Anna, de 16 años y procedente de Georgia, que ha aprendido el idioma en un año. "Al principio no entendía nada. Me decían 'hola' y yo respondía 'Anna'", recuerda. 

Este colegio se encuentra ahora con una nueva realidad, la de los menores extranjeros no acompañados, que en los últimos meses están llegando a este 'aula de enlace'.

Es el caso de Osama, que dejó a sus padres en Marruecos y que desde entonces ha vivido en centros de acogida "sin familia ni amigos". Hace cuatro meses llegó a Madrid, donde fue matriculado en este 'aula de enlace'. Según cuenta, sus compañeros en este centro educativo son ahora como sus "hermanos". 

Cuando completan el periodo de formación y adaptación, los alumnos y sus familias deciden si se incorporan o no al curso que les corresponde por edad y nivel formativo en este mismo centro.

Hace 14 años, los responsables del Padre Piquer decidieron tirar las paredes abajo para ampliar y adaptar las aulas al modelo de trabajo 'cooperativo', que facilita la integración y evita el absentismo y el abandono escolar prematuro. Cada clase la integran alrededor de 60 alumnos, dirigidos por tres y cuatro profesores.

El centro busca dar una enseñanza individualizada a cada uno de los alumnos, bajo el principio de que "la persona jamás será determinada por sus condiciones económicas, sociales o culturales", según explica el coordinador de Innovación, Manuel Herrás.

"Quiero ir a la universidad"

"A medida que los chicos van pasando y te los encuentras en cursos superiores te das cuenta de todo lo que han logrado, de cómo saben moverse entre ellos y de los recursos que han adquirido", celebra la coordinadora de Infraestructuras y Metodología, Pilar de Sotto.

Es el caso de Lucía, antigua alumna del 'aula de enlace', natural de China, que ahora está en 1º de Bachillerato. Esta joven se sintió "muy sola" cuando salió de la 'zona de confort' que le proporcionaba el aula de acogida, pero ahora dice con orgullo que está al mismo nivel que el resto de sus compañeros: "Quiero ir a la Universidad y estudiar el grado de Nutrición".

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