Ecoaula

Ignasi Martí: "Un buen directivo requiere humildad, coraje, escucha y no rehuir de los conflictos"

  • La misión del IIS de Esade es desarrollar las capacidades de las personas
Madrid

Ignasi Martí, profesor del Departamento de Ciencias Sociales, ha sido nombrado nuevo director del Instituto de Innovación Social (IIS) de Esade. Ignasi Martí relevará en el cargo a Ignasi Carreras, que ha dirigido el Instituto desde su fundación en 2006 y ha logrado convertirlo en un centro de referencia para la transformación social de las organizaciones. La misión del IIS de Esade es desarrollar las capacidades de las personas y las organizaciones de los sectores empresarial y no lucrativo para fortalecer su contribución a un mundo más justo y sostenible.

¿Cuáles son los retos de asumir este nuevo cargo?

Más que de retos, en este caso, prefiero hablar de responsabilidades. Para mí, este nuevo cargo implica responsabilidad para con la sociedad en la construcción un mundo más justo y sostenible. En este sentido, desde el Instituto de Innovación Social de ESADE queremos trabajar con las empresas, la administración pública, las ONG y los movimientos sociales en los que son nuestros tres ejes de actividad: la investigación, la formación y la intervención en la esfera pública. Tenemos claro que nuestros objetivos requieren del trabajo conjunto y colaborativo con diferentes actores, porque los grandes problemas sociales y medioambientales son complejos y difícilmente un actor logrará comprenderlos en solitario, y menos aún solucionarlos.

Uno de vuestros objetivos es reforzar el potencial académico y social del Instituto ¿Cómo lo vais a conseguir?

Creo que conseguirlo pasa, en primer lugar, por desarrollar investigación académica rigurosa, de calidad y con sentido sobre aquellos temas relacionados, principalmente, con el fomento de la innovación social para combatir la exclusión y las nuevas formas de precariedad. En segundo lugar, y siguiendo esta misma línea, es clave la divulgación del conocimiento que generamos para asegurar un buen impacto para la transformación social. En este sentido, para el Instituto de Innovación Social de ESADE es de gran importancia tomar partido en la creación de diferentes espacios de colaboración entre empresas, fundaciones, y diferentes administraciones públicas. Por último, somos conscientes también del potencial de nuestros programas de formación y continuaremos trabajando en su desarrollo.

¿Qué necesita el directivo del presente? ¿Y el del futuro?

Se trata, seguramente, de una combinación de factores. Para mí, sin embargo, un elemento fundamental es desarrollar la capacidad de comprender y enfrentarse no a los problemas puramente técnicos, sino a los adaptativos y complejos. Eso requiere de humildad, coraje, escucha y no rehuir al conflicto.

¿La formación ética es esencial en las escuelas de negocio?

Sin duda, porque gestionar y liderar una organización implica una responsabilidad para con las personas que trabajan o cooperan con ella, pero también para con la sociedad. No concibo, por lo tanto, que cuando enseñemos estrategia, marketing, finanzas o gestión no incidamos en la dimensión ética de estas disciplinas.

Imagine un escenario futuro. A cuatro años vista. ¿Cómo le gustaría verse, y cómo le gustaría ver al centro que dirige?

Me gustaría ver al Instituto de Innovación Social de ESADE convertido en referencia a nivel internacional en temas de innovación social para combatir la exclusión, la desigualdad y la precariedad. Para ello, es importante seguir formando a estudiantes concienciados, estar abiertos a la conversación y trabajar codo con codo con los diferentes actores de nuestra sociedad.

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