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Medio millón de aulas se pueden llenar con niños migrantes y refugiados en edad escolar

  • La mitad de las personas desplazadas tienen menos de 18 años
Madrid

Un nuevo informe de la UNESCO publicado ayer muestra un progreso insuficiente en la inclusión de los migrantes y refugiados en los sistemas educativos nacionales hasta el punto de que esta parte de la población podrían llenar medio millón de aulas en todo el mundo. La mayoría se enfrenta a un alto riesgo de segregación en diferentes escuelas y vías escolares más lentas en los países europeos.

"Construyendo puentes, no muros" pone cara a la realidad que sufre una parte de la sociedad mundial. Esta investigación muestra que muchos países están segregando a los estudiantes inmigrantes en diferentes escuelas o en vías escolares más lentas, lo que se traduce en aumentar sus desventajas educativas. En la actualidad, el número de niños migrantes y refugiados en edad escolar en todo el mundo ha aumentado un 26% desde 2000 y podría llenar medio millón de aulas. Exactamente, dos tercios de los migrantes están destinados a regiones de altos ingresos en donde representan el 18% de los estudiantes, frente al 15% estimado de la década del 2000. No obstante, se distribuyen de manera desigual entre los colegios: el 15% de los estudiantes tenían antecedentes de migrantes en el 52% de las escuelas secundarias.

El derecho de estos menores a una educación de calidad consiste en desafiar diariamente en las aulas y en los patios escolares y en algunos gobiernos que lo niegan rotundamente. En los dos años que han pasado desde la histórica Declaración de Nueva York sobre Refugiados y Migrantes de 2016, los refugiados han perdido 1.500 millones de días de clases. Su potencial también sale perdiendo porque sus habilidades no están siendo reconocidas: más de un tercio de los inmigrantes con educación superior en los países más ricos están sobrecualificados para sus puestos de trabajo, en comparación con una cuarta parte de los nativos. En 2017, en Italia, el 17 % de las aulas primarias tenía más del 30% de estudiantes nacidos en el extranjero de primera generación y en el caso de los Países Bajos, algunas escuelas tienen en la actualidad un 80% de estudiantes inmigrantes.

La mitad de las personas desplazadas tienen menos de 18 años y los países los excluyen de sus sistemas educativos nacionales. Aquellos que buscan asilo y están detenidos en países como Australia, Hungría, Indonesia, Malasia y México, tienen un acceso limitado o nulo a la educación. La mayoría solo puede recibir una educación en escuelas separadas, no formales, comunitarias o privadas, algunas de las cuales no están certificadas. Algunos de estos países de acogida no proporcionan a los estudiantes refugiados la enseñanza de idiomas que necesitan para lograr la integración social y adquirir buenas perspectivas de empleo. Manos Antoninis, Director del Informe GEM señala: "Si queremos ayudar a los migrantes y refugiados a sentirse incluidos y no desperdiciar su talento, los países deben dejar de subestimar sus necesidades y sus aspiraciones, y comenzar a reflejarlas en las políticas educativas".

Coincide con el Día Internacional de la Infancia y el Informe de Monitoreo de la Educación Global (GEM) 2019 explica que una de cada cinco escuelas primarias inscribe el doble de estudiantes con antecedentes migrantes que viven en su área de captación. Antoninis agrega: "Separar o segregar a los inmigrantes en diferentes escuelas o pistas escolares agrava sus desafíos educativos y exacerba los prejuicios, creando una reacción de" ellos "y" nosotros "en los países anfitriones". Si no se separan por escuela, muchos de los países separan a los que tienen bajo rendimiento en pistas menos exigentes. La clasificación de habilidades conduce a la desigualdad y a una asociación más fuerte entre el entorno social y los resultados de los estudiantes.

El Informe recalca las inversiones realizadas por países como Rwanda y la República Islámica del Irán para garantizar que los refugiados asistan a la escuela junto a sus ciudadanos. Turquía se ha comprometido a incluir a todos los refugiados en su sistema educativo nacional para el año 2020. Sin embargo, no sólo hay que mejorar esta parte, también es necesario que los maestros reciban una formación adecuada. En Líbano, en los últimos dos años, solo el 55% de los maestros y el personal recibieron formación especializada para satisfacer las necesidades de los estudiantes desplazados. En este sentido, para conseguir el objetivo de una educación de calidad a todos los refugiados, Alemania necesitaría 42.000 nuevos maestros, Turquía 80.000 y Uganda 7.000.

Algunas de las recomendaciones más destacadas del informe son que los gobiernos deben proteger siempre el derecho de las personas a la educación, sin importar de dónde provengan. Además, no deben tratar a los estudiantes inmigrantes de manera diferente. La diversidad estudiantil debe reflejarse en los planes de estudio, métodos de enseñanza y educación alternativa y los maestros deben recibir un mejor apoyo para cumplir con los roles que se espera de ellos en la educación de migrantes y refugiados.

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