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Mirian Cortés Diéguez: "Los universitarios de la privada deben tener derecho a recibir becas estatales"

  • Es Rectora de la Universidad Pontificia de Salamanca
Madrid

La Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) es una universidad católica española, de carácter privado, fundada en 1940 y ubicada en Salamanca, con campus en Salamanca y Madrid. Su rectora, que cuenta con decenas de artículos y textos científicos especializados en Derecho Canónico y Derecho Eclesiástico del Estado, asegura que "es necesario potenciar la educación en valores como la libertad, la corresponsabilidad y el respeto, así como fomentar una igualdad real de oportunidades".

¿Cree que sobran universidades en España?

Considero que no se trata de una cuestión cuantitativa sino de aportar o no valor a la sociedad a la que pertenecemos y nos debemos. La necesidad de conocimiento no se agota nunca, por lo que en España no sobra ninguna universidad que contribuya a su progreso. El elemento cualitativo y diferencial de cada universidad será, precisamente, el que justifique su existencia. En la Universidad Pontificia de Salamanca, el enfoque humanista y abierto a la trascendencia que impregna toda su idea formativa y que la impulsa a una búsqueda constante de la excelencia académica para una educación integral, la dota de espacio propio.

¿Cómo afrontan el reto de adaptar los programas académicos a lo que demanda el mercado?

Somos conscientes de que vivimos una época caracterizada por una rápida evolución de la ciencia y la técnica, por lo que debemos estar dispuestos para una consecuente transformación de la oferta académica. Solo así podremos formar para las profesiones y habilidades necesarias en el presente y para el futuro. No obstante, no olvidemos que la universidad está llamada a ir por delante, es decir, a señalar y liderar los cambios sociales. La educación para la vida necesita nutrirse tanto de lo que es coyuntural como de lo que es imperecedero.

¿Le pareció bien la retirada de becas y prácticas a los estudiantes de la privadas?

Los estudiantes del sistema universitario español, en iguales condiciones, con independencia de su opción por un centro público o privado de estudio deberían recibir las mismas ayudas y tener las mismas oportunidades. Universidades públicas y privadas se someten a idénticos controles de calidad de sus titulaciones y del profesorado. Estas últimas, especialmente las que como la UPSA no tienen ánimo de lucro, crean riqueza con el empleo, la investigación, la innovación o la transferencia del conocimiento, y lejos de suponer una carga para el Estado, se suman al servicio de la educación. Es justo que quienes las eligen libremente no sean penalizados por ello.

¿Hay una vocación de investigación superior a la de rentabilidad?

La labor docente e investigadora ha de ser vocacional, así lo entendemos en nuestra universidad. El objetivo no ha de ser la rentabilidad sino la utilidad para el bien común de nuestro trabajo y la formación del estudiante.

¿Cree que se está poniendo en duda el buen hacer de la universidad?

Efectivamente, la difusión y el tratamiento de determinados casos particulares, de sobra conocidos, ha generado tal confusión en la opinión pública que se han extrapolado injustamente a la universidad española en su conjunto. Como en cualquier otra institución, en la universidad no todo funciona a la perfección, pero la inmensa mayoría de los profesionales que trabajan en ella realizan su trabajo de forma comprometida, y los estudiantes obtienen sus títulos con esfuerzo y por méritos propios.

¿Cómo deben actuar las universidades ante la sociedad en este momento de falta de credibilidad de algunas universidades? Es decir, ¿cómo se puede mantener al margen la universidad del ámbito político?

No hay nada como la implicación en el trabajo y mostrar la evidencia de los resultados que éste ofrece a la sociedad para recuperar su confianza y la credibilidad. Las universidades deben afanarse en ser un ejemplo de buenas prácticas profesionales, ser académicamente rigurosas, transparentes, sostenibles, útiles y sensibles ante los problemas sociales de su entorno. Si cumplen su propia misión, estarán a salvo de la manipulación política y el sesgo ideológico.

El rector de la Universidad de Salamanca, Ricardo Rivero, ha pedido establecer "controles y sanciones" que prevengan a las instituciones académicas de incurrir en irregularidades, ¿cómo se puede conseguir esto?

La clave está en asumir, cada cual, su propia responsabilidad, sin atajos, con todas las consecuencias. Es decir, ejerciendo un autocontrol bien planificado y desarrollado.

¿Cuáles son los retos de futuro de la universidad española?

Con carácter general, la transformación digital, la internacionalización y la capacidad de dar respuesta a la enorme demanda de formación especializada de posgrado. Y en particular, contribuir, desde la proximidad, al progreso social y económico local.

¿Por qué nuestras universidades españolas no están entre las primeras en los rankings internacionales? ¿Qué deberíamos cambiar? ¿Cómo nuestras universidades pueden ser más competitivas?

Estos índices no siempre reflejan fielmente la capacidad para competir de nuestras universidades. Los datos relacionados con la empleabilidad, el poso que una institución deja en sus estudiantes o el propio grado de satisfacción de estos, no son valorados frecuentemente a la hora de atribuir nota a una institución universitaria. Dado que cada universidad ha de aportar un valor diferente y tener su propia personalidad, los criterios de evaluación habrían de tenerlos en cuenta.

¿Qué le parece un sistema universitario gratuito, como hay en otros países europeos?

Sería un logro importante que indicaría una excelente salud de nuestro Estado del bienestar, pero no creo que sea algo imprescindible. Un sistema de becas y ayudas al estudio que tenga en cuenta tanto el umbral de renta como el óptimo aprovechamiento de los recursos recibidos es adecuado. Nuestra Universidad se compromete, en su misma Declaración de identidad, a apoyar a los estudiantes que carecen de medios económicos suficientes.

¿Quién tiene la culpa del desajuste que existe entre la formación que reciben los universitarios y su bajo nivel de empleabilidad?

El burocrático sistema universitario, que contrasta con la velocidad con la que se transforma la empresa, tiene parte de la responsabilidad, pues provoca que la universidad no sea capaz de dar respuestas inmediatas a las necesidades emergentes en el mercado de trabajo.

¿Hay demasiada endogamia en la universidad? Y, si la hubiera, ¿es necesariamente mala?

Claro que hay endogamia, aunque esta no tendría por qué ser perjudicial si estuviera convenientemente dimensionada. Sería muy conveniente que la universidad aplicase criterios que facilitasen la movilidad y la sana competencia, y con estas, el intercambio de talento.

¿Qué pasa con el 3+2? No se habla mucho del tema ya. ¿Acabará llegando?

Ha habido un pacto bastante general entre universidades para no implantarlo, pero es muy posible que en los próximos años cambie esta idea en algunos grados, debido sobre todo a que el posgrado y la formación continua de profesionales en activo está cobrando un peso cada vez más relevante en la demanda de estudios universitarios.

A título personal, ¿qué le gustaría dejar hecho cuando abandone el rectorado?

Nada diferente de lo que permanentemente hemos buscado entre todos: potenciar nuestra identidad y crecer en calidad en un ambiente de ilusión y satisfacción por el trabajo bien hecho.

¿Qué tiene que cambiar en la universidad para que haya más mujeres rectoras, catedráticas, o profesoras titulares?

Como en el resto de los sectores sociales, es necesario potenciar la educación en valores como la libertad, la corresponsabilidad y el respeto, así como fomentar una igualdad real de oportunidades.

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