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Los padres españoles más preocupados por la felicidad de sus hijos en la escuela que los del resto de países

  • La Fundación Varkey publica hoy en 29 países el estudio global.

Los padres españoles son los más preocupados por que sus hijos sean felices y disfruten del colegio de todos los países analizados, y casi dos tercios (64%) dicen que esta es una de las tres cosas que más ansiedad les provoca de la escolarización de sus hijos, comparado con una media global del 43%.

Estos resultados son parte de los publicados por la Fundación Varkey, entidad benéfica dedicada a la educación, antes del Foro Global de Educación y Capacidades (Global Education and Skills Forum) 2018. Se basan en una encuesta de opinión realizada en profundidad por Ipsos sobre las esperanzas, temores y opiniones de unos 27.000 padres en 29 países. La Encuesta Global a los Padres es el estudio más completo realizado sobre las actitudes de los padres en todo el mundo hacia la educación y el futuro de sus hijos.

Se plantearon las mismas preguntas de forma online a padres en Alemania, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Colombia, Corea del Sur, España, Estados Unidos de América, Estonia, Finlandia, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, Kenia, Malasia, México, Perú, Polonia, Reino Unido, Rusia, Singapur, Sudáfrica, Turquía, Uganda y Vietnam.

El estudio señala también que los padres españoles son los más preocupados de los países estudiados por el bienestar mental de sus hijos, lo que incluye el bullying. El cincuenta y siete por ciento dice que esta es una de las tres cosas que más ansiedad les provoca de la escolarización de su hijo. En cambio, el 34% está preocupado por la seguridad personal de sus hijos, al 29% le preocupa que tengan que enfrentarse a demasiada presión académica, al 26% su salud física, al 22% que no le exijan académicamente lo suficiente, al 22% que crezcan demasiado deprisa por efecto de la presión del grupo, y al 19% su capacidad de hacer amigos.

Solo una cuarta parte de los padres españoles (25%) cree que los estándares de la educación han mejorado en los últimos diez años, por detrás de la media global del 40%, pero más que en Francia (7%) y Alemania (19%). Casi la mitad (49%) piensa que los estándares han empeorado.

Casi de ocho de cada diez (79%) padres españoles califican como buena la calidad de la enseñanza en la escuela de sus hijos. Si embargo, el 39% de los padres españoles califica la calidad de las escuelas gratuitas de su país como buena o muy buena, por debajo de la media global del 45%, lo que concuerda con la posición de España en el ranking de PISA: 30ª de 70.

Vikas Pota, Director Ejecutivo de la Fundación Varkey, ha dicho:

"A pesar de los titulares que hablan de falta de fondos y de fracaso escolar en todo el mundo, es notable cuánta fe tienen los padres en la calidad de la enseñanza de la escuela de sus hijos. No importa si el sistema educativo de un país ocupa una posición buena o mala en los rankings globales, los padres tienen, en todo el mundo, una sólida confianza en la capacidad del maestro de su propio hijos, y casi dos tercios de los padres cree que la escuela de sus hijos les está preparando bien para el mundo del año 2030 y en adelante.

Es también esperanzador ver que los padres de todo le mundo entienden la importancia de un buen docente. Nuestra investigación muestra que, al elegir la escuela de sus hijos, conceden gran importancia a la calidad de la enseñanza y tienden a pensar que cualquier monto adicional para la escuela de sus hijos debería ser gastado principalmente - no en nuevas instalaciones ni tecnología - sino en emplear más docentes o incrementar el salario de los existentes.

Nuestra investigación muestra también que los padres, especialmente en las economías emergentes, toman muy en serio el papel que desempeñan en la educación, dedicando muchas horas a la semana a ayudar a sus hijos al salir de la escuela. No obstante, los Gobiernos tienen que apoyar a los padres garantizando la protección de los presupuestos escolares en situaciones de presión, y revocando los recortes en la ayuda a la educación en los lugares más pobres del mundo. Debe financiarse un déficit anual de 39.000 millones de dólares de ayuda financiera si queremos alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible en la educación - y garantizar que damos a todos los niños la educación decente a la que tienen derecho.

CONCLUSIONES PRINCIPALES – ESPAÑA:

1) El treinta y nueve por cien de los padres españoles califica la calidad de las escuelas gratuitas de su país como buena o muy buena, por debajo de la media global del 45%, lo que concuerda con la posición de España en el ranking de PISA: 30ª de 70. Si embargo, el 79% de los padres españoles califica como buena la calidad de la enseñanza en la escuela de sus hijos.

2) Solo una cuarta parte de los padres españoles (25%) cree que los estándares de la educación han mejorado en los últimos diez años, por detrás de la media global del 40%, pero más que en Francia (8%) y Alemania (19%). Casi la mitad (49%) piensa que los estándares han empeorado.

3) A pesar de su descontento con el sistema educativo, el 41% de los padres españoles cuyos hijos asisten a escuelas públicas dice que probablemente o muy probablemente enviaría a sus hijos a una escuela de pago si se lo pudiera permitir y hubiera plazas adecuadas disponibles – el porcentaje más bajo de las principales economías de la EU.

4) España es la única de las grandes economías europeas, aparte de Italia (70%), en las que existe una corriente importante a favor de que el gobierno proporcione cheques escolares: el 51% de los encuestados lo aprueba.

5) Casi dos tercios (64%) de los padres españoles dicen que la felicidad es una de las tres cosas que más ansiedad les provoca de la escolarización de sus hijos. Este porcentaje es más alto que el del resto de los países encuestados.

6) El cincuenta y siete por ciento dice que el bienestar mental de sus hijos, lo que incluye el bullying, es una de las tres cosas que más ansiedad les provoca de la escolarización de sus hijos, más que en ningún otro país. En cambio, el 34% está preocupado por la seguridad personal de sus hijos, al 29% le preocupa que tengan que enfrentarse a demasiada presión académica, al 26% su salud física, al 22% que no le exijan académicamente lo suficiente, al 22% que crezcan demasiado deprisa por efecto de la presión del grupo, y al 19% su capacidad de hacer amigos.

7) El 41% es optimista respecto al futuro de sus hijos, por debajo de la media global del 60%, pero por encima de todas las principales economías de la EU salvo el Reino Unido (57%).

CONCLUSIONES PRINCIPALES – INTERNACIONAL:

Calidad de la educación

1) La confianza de los padres en la calidad de la educación en las escuelas de sus hijos es globalmente alta: el 78 % la califica como buena o muy buena. Sin embargo, no se otorga el mismo nivel de confianza a las escuelas gratuitas en todo el mundo, pues solo el 45 % de los padres encuestados califica como buena la calidad de las escuelas gratuitas de su país. No siempre existe relación entre la confianza en la calidad de la enseñanza y la clasificación PISA. Corea del Sur (43 %) y Japón (61 %) están entre los países con menor nivel de confianza en la calidad de la enseñanza de la escuela de sus hijos a pesar de estar en el puesto 11º y 2º de 70 en el ranking de PISA. Los padres de los Estados Unidos de América (91 %) muestran el segundo nivel más alto de confianza, a pesar de que su país está clasificado como 25º en PISA.

2) Los padres están muy divididos en cuanto a si los estándares de educación han mejorado o empeorado en los últimos diez años: el 40 % dice que han mejorado y el 37 % dice que han empeorado. Algunos de los padres más pesimistas están en las grandes economías europeas. Los padres franceses son particularmente pesimistas en cuanto a la educación, solo el 8 % dice que los estándares han mejorado, seguidos de los de Alemania (19 %). Los padres de las economías emergentes de Asia son mucho más positivos: el 72 % en India, y el 70 % en China y Singapur consideran que la educación ha mejorado. Japón es el único país de Asia que está por debajo de la media global del estudio, con un 21 %.

3) El factor más importante para los padres a la hora de elegir la escuela de sus hijos, aparte de su ubicación, es la calidad de los docentes: el 45 % de los padres de todo el mundo con opción a elegir escuela lo selecciona como uno de sus tres criterios principales. Esto es consistente tanto entre los padres de niños de primaria (44 %) como de secundaria (45 %). Después de la calidad de los docentes se valora un entorno feliz (30 %), los resultados académicos de la escuela (30 %), el ideario de la escuela (27 %), calidad de las instalaciones (25 %), criterios sobre comportamiento y disciplina (21 %), coste (19 %), y en qué medida las escuelas tienen en consideración los deseos de los niños (14 %). Los rusos son los más preocupados por la calidad de los docentes, el 69 % de los padres lo selecciona como uno de sus tres criterios principales, seguidos de los Estados Unidos de América (61 %) y Vietnam (58 %).

4) Si hubiera fondos adicionales para la escuela de sus hijos, la mayor parte de los padres querría que se gastaran en docentes. La mitad (50 %) de los padres menciona más maestros, o una mejor remuneración para los maestros existentes, como una de sus prioridades principales. Esto se compara con el 46 % que gastaría los hipotéticos fondos adicionales para la escuela de sus hijos en computadores/tecnología, el 44 % en actividades extracurriculares, 37 % en personal de apoyo, 37% en recursos y 34 % en edificios y otras instalaciones. Algunos de los países donde más se demanda que los

fondos adicionales se gasten en docentes están en Europa Occidental, con el 76 % de los padres de Alemania —el país con el porcentaje más alto de todos los encuestados—, 70 % en el Reino Unido y 65 % en Francia. También es elevada la demanda en los Estados Unidos de América (67 %). La demanda más baja para que los fondos adicionales se gasten en docentes es en Indonesia (22 %).

Tiempo dedicado a ayudar en la educación

1) Una cuarta parte (25 %) de los padres de todo el mundo dedica 7 horas o más por semana a ayudar a sus hijos con sus estudios. Los padres de países de menor renta y economía emergente tienden a dedicar cantidades más significativas de tiempo a ayudar a sus hijos fuera del aula que los de las economías establecidas. Este es particularmente el caso de India (62 %), Vietnam (50 %) y Colombia (39 %). Los padres de las economías establecidas dedican menos tiempo: solo el 5 % en Finlandia dedica 7 horas o más, el 10% en Japón y 11 % en Francia y el Reino Unido.

2) Casi un tercio de los padres (31 %) siente que dedica poco tiempo a ayudar a sus hijos al salir de la escuela. A pesar de haber dedicado más tiempo a ayudarles, la percepción de los padres de las economías con menos ingresos es, en este aspecto, más intensa, como ocurre en Perú, donde el 48 % dice que dedica poco tiempo a ayudar al salir de la escuela a pesar de que el 31 % ya dedica 7 horas o más a los estudios. Estos porcentajes son mucho más elevados que los de Francia, donde solo el 11 % dedica 7 horas o más a ayudar, pero solo el 22 % piensa que dedica poco tiempo.

3) Los padres dedican más tiempo a ayudar a los niños más pequeños: el 29 % dedica 7 horas o más a la semana a ayudar a los niños de entre 4 y 7 años, pero esto cae hasta el 17 % para los niños de entre 16 y 18 años. A los niños de 16 a 18 años, el 37 % de los padres no les ayuda en absoluto, comparado con el 16 % de los que tienen entre 4 y 7 y 8 y 11 años y el 25 % de los que tienen entre 12 y 15.

4) El motivo más frecuente por el cual los padres no ayudan a sus hijos —citado por más de la mitad (52 %) de los padres en la encuesta— es la falta de tiempo. Donde más perciben esto los padres es en Kenia (73 %), Singapur (68 %), Malasia (66 %), Vietnam (63 %) y Rusia (61 %). Los que menos lo perciben son los padres de Estonia, donde el 38 % lo cita como uno de los tres obstáculos principales. Otros motivos que los padres de los países analizados citan como razón para no ayudar a sus hijos con sus estudios al salir de la escuela incluyen: falta de información de la escuela (32 %), reciben apoyo suficiente de otro miembro de la familia/amigo (30 %), no se consideran lo suficientemente bien preparados sobre la materia como para ayudar a sus hijos (29 %), sus hijos no están dispuestos a aceptar su ayuda (27 %), y no consideran que les corresponda ayudar a sus hijos con sus estudios o que sea apropiado hacerlo (19 %).

5) Los padres más preparados tienden a ser los que dedican cierto tiempo cada semana a ayudar a sus hijos con sus estudios. El ochenta y dos por ciento de los que tienen educación universitaria proporcionan como mínimo cierta ayuda, frente al 73% de los que tienen educación secundaria y el 61% de los que solamente han terminado la educación primaria. Tienden a ser también los que dedican más tiempo a esa ayuda - el 29% de los que tienen educación universitaria dedicó 7 horas o más comparado con el 22% de lque tienen educación secundaria y el 16% de los que solamente tienen la educación primaria. Sin embargo, los obstáculos a la hora de ayudar son diferentes. El cincuenta y seis por ciento de los padres con educación universitaria dice que la falta de tiempo es uno de los obstáculos principales, frente al 48 % de los que tienen educación secundaria y el 31 % de los que tienen educación primaria. En cambio, el 34% de los que tienen educación primaria dice que la falta de conocimientos sobre la materia es uno de

los principales obstáculos a la hora de ayudar, frente al 32% de los que tienen educación secundaria y el 26% de los que tienen educación universitaria.

Pluralidad en la prestación de la educación

1) El 55 % de los padres cuyos hijos asisten a escuelas públicas dice que probablemente o muy probablemente enviaría a sus hijos a una escuela de pago si se lo pudiera permitir y hubiera plazas adecuadas disponibles. Estos números son mucho más elevados entre los países de menor renta y economía emergente como India (85 %) y Brasil (81 %). Las economías establecidas presentan un cuadro variado: algunos países, tales como los Estados Unidos de América (63 %), Reino Unido (49 %), Italia (42 %), y España (41 %), están más abiertos a esa idea, mientras que otros, como Estonia (26 %) y Finlandia (29 %), no tanto.

2) El 61 % de los padres en todo el mundo es partidario del cheque escolar, siendo este apoyo en general mayor en los países de menor renta y economía emergente como Kenia (84 %), India (81 %) y Sudáfrica (79 %). El cuadro es aún más variado entre muchas economías establecidas, como Estonia (33 %) y el Reino Unido y Alemania (ambos 39 %). El porcentaje de partidarios es alto en Italia (70 %), Estados Unidos de América (60 %) y Australia (56 %). En estos países los padres tienden más a ser partidarios del cheque escolar que a decir que se plantearían la educación privada para sus hijos si fuera conveniente y asequible.

3) El apoyo a la pluralidad entre los proveedores de educación es universalmente más alto entre los más jóvenes y con mayor formación. Los padres más jóvenes y con mayor formación son más partidarios de enviar a sus hijos a educación de pago si se lo pudieran permitir y hubiera plazas adecuadas disponibles. Tienden también a ser más partidarios de que grupos de padres, grupos de docentes, empresas privadas e instituciones religiosas regenten escuelas gratuitas, y a estar a favor de los cheques escolares.

Optimismo por el futuro

1) Casi dos tercios de los padres (64 %) cree que la escuela de sus hijos les está preparando bien para el mundo del año 2030 y en adelante. Asia tiene algunos de los niveles más elevados de confianza en la escuela de los hijos, como India (88 %) e Indonesia (86 %), y también algunos de los más bajos, como el de Corea del Sur (37 %) y Japón (38 %). Los padres de África y Latinoamérica encuestados son más tendentes a creer que sus hijos están siendo bien preparados que los padres de la mayor parte de los países europeos como indica el 76 % de Kenia y el 47 % de Francia.

2) Casi dos tercios (60 %) de los padres son optimistas sobre el futuro de sus hijos. Algunos de los niveles de optimismo más elevados están en países de menor renta y economía emergente, como Perú (83 %) —a pesar de que solamente el 14 % de los padres califica como buena la calidad de la educación gratuita— y Kenia (81 %). Las naciones más ricas, como Japón (28 %) y Francia (31 %) son en general más pesimistas, pero los Estados Unidos de América van en contra de esta tendencia: el 68 % de los padres es optimista.

3) La felicidad de sus hijos es primordial para los padres, y el 43 % en todo el mundo selecciona este factor como uno de los tres que más ansiedad les provoca de la escolarización de sus hijos. Esto va seguido de cerca de su bienestar mental (41 %).

4) La preocupación más habitual de los padres sobre el futuro de sus hijos globalmente es que obtengan un trabajo y tengan éxito en su profesión: el 42 % dice que esto está entre las tres preocupaciones principales respecto al futuro de sus hijos. El dinero y el coste de vida es la segunda preocupación (34 %). Los padres en general están más preocupados por cuestiones de economía básica que por el terrorismo (16%) y el cambio climático (14 %), aunque la preocupación por el terrorismo es elevada en Turquía (33 %), fronteriza con la guerra civil de Siria, y Alemania (34 %) que ha encabezado la respuesta a la crisis de los refugiados consecuencia de aquella.

5) El 40 % de los padres considera extremadamente importante que sus hijos asistan a la universidad, pero los latinoamericanos están más decididos que la mayoría: en México el 92 % dice que es extremadamente importante, en Colombia el 91 %, en Brasil el 89 % y en Perú y Argentina el 82 %. India también presenta una cifra elevada con el 87 %. Los europeos dan una importancia considerablemente menor a ir a la universidad: el 31 % en Francia, 35 % en el Reino Unido y 36 % en Alemania dice que es extremadamente importante, lo que baja la media del estudio.

6) Los padres que solo tienen educación primaria tienen mayores expectativas en cuanto al nivel de educación que consideran importante: el 46 % dice que es extremadamente importante que sus hijos vayan a la universidad, frente al 42 % que ha ido a la universidad y el 37 % que tienen educación secundaria.

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