Ecoaula

¿Por qué las matemáticas causan rechazo?

  • Apostar por el refuerzo de los conceptos básicos
  • La frustración que se crea desde los inicios
  • ¿Qué ocurre en los primeros años de enseñanza para que esto suceda?

O se odian o se aman, no hay término medio. Si escuchas la palabra matemáticas, hay dos expresiones que pueden llegar a tus oídos: o bien una favorable, por aquellos que poseían habilidades propias para la misma; o una de agravio, por tantos y tantos que han perdido horas de sueño por su culpa.

¿Cuáles son las causas de que las matemáticas sean tan controvertidas? La desmotivación por esta rama de la ciencia no tiene una única explicación, las variables que afectan a este problema son múltiples y se encuentran en constante evaluación. Pero lo cierto es que es triste ver cómo las matemáticas (que podrían ser perfectamente un juego en el que la finalidad sea encontrar la solución a nuestro reto conociendo unas pequeñas pautas) acaban convirtiéndose en una tortura desde la más tierna infancia.

A ninguno de nosotros, salvo alguna que otra excepción, se nos ocurriría fardar de lo mal que escribimos o de lo poco que hemos leído en nuestra vida (aunque de esto último quizás cada vez haya más sujetos que lo hagan). Sin embargo, es bastante común escuchar aquello de "a mí las matemáticas se me dan fatal", con una sonrisa de orgullo y satisfacción detrás.

Es normal así, que, a un nuevo aprendiz, a poco que le cueste, haga honor al statu quo de la ignorancia (y lo digo sin ánimo de ofender). Vivimos ajenos al lenguaje matemático gracias al cual, curiosamente, nace toda la tecnología que manejamos hoy en día. Entiendo también que no hace falta que todos alcancemos el nivel de ingenieros. ¡No hace falta miles de Cervantes! (ojalá) Pero sí miles de lectores del Quijote. Es por ello que intentar entender lo más básico debería ser una competencia fundamental dentro de nuestro proceso de alfabetización.

Acercar las matemáticas al día a día, con ejercicios cercanos y atractivos, puede ser una de las funciones pendientes que debemos tener en cuenta los que nos dedicamos a ello. Seguimos planteando problemas lejanos a la realidad, problemas que ya no se dan en el uso cotidiano. Pero mi pregunta es, ¿existe una buena base?

Un gran número de alumnos llegan a los estudios superiores con el ánimo en mínimos, siendo esta una de las causas por las que las carreras de ciencias tengan cada día menos acogida entre nuestros jóvenes. ¿Qué ocurre en los primeros años de enseñanza para que esto suceda? Cargar la responsabilidad única y exclusivamente a los docentes sería injusto y muy arriesgado. No obstante, ¿posee el profesorado el nivel óptimo para enseñar esta materia? Como buen aprendizaje, tener los cimientos claros es fundamental para la correcta comprensión y desarrollo del pensamiento abstracto. La frustración que se crea desde los inicios condiciona las sucesivas fases como una burbuja que se llena de conceptos vacíos, hasta que un día estalla y ya todo queda en el aire y en desorden.

Apostar por el refuerzo de los conceptos básicos, por motivar al alumnado desde el cariño -quitando estigmas y miedos- es una tarea de todos en la apuesta por acercar esta materia a quienes pudieran estar interesados.

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