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La actitud positiva hacia las matemáticas predice el rendimiento en la materia de los niños

  • Según el estudio "Psychological Science".

Científicos han identificado la vía cerebral que vincula una actitud positiva hacia las matemáticas con el éxito en la materia. En un estudio de estudiantes de la escuela primaria, investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, en Palo Alto, California, Estados Unidos, descubrieron que tener una actitud positiva con respecto a las matemáticas está relacionado con una mejor función del hipocampo, un importante centro de memoria en el cerebro, durante la ejecución de problemas aritméticos.

Los educadores han observado durante mucho tiempo puntuaciones más altas en matemáticas en niños que muestran más interés en las matemáticas y se perciben a sí mismos como mejores en eso. Pero no ha quedado claro si esta actitud simplemente refleja otras capacidades, como una mayor inteligencia.

El nuevo trabajo, publicado este miércoles en "Psychological Science", encontró que, incluso una vez que se tuvo en cuenta el cociente intelectual y otros factores de confusión, una actitud positiva hacia las matemáticas aún predijo qué estudiantes tendrían un mejor rendimiento matemático.

"La actitud es realmente importante", afirma el autor principal del estudio, Lang Chen, erudito postdoctoral en Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento. "De acuerdo con nuestros datos, la contribución única de la actitud positiva al éxito de las matemáticas es tan grande como la contribución del cociente intelectual", agrega este experto.

Los científicos no esperaban que la contribución de la actitud fuera tan grande, reconoce Chen, señalando que el mecanismo que subyace a su vínculo con el rendimiento cognitivo también fue inesperado. "Fue realmente sorprendente ver que el vínculo funciona a través de un sistema de aprendizaje y memoria muy clásico en el cerebro", detalla el autor principal del estudio, Vinod Menon, profesor de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento.

Los investigadores habían planteado la hipótesis de que los centros de recompensa del cerebro podrían impulsar el vínculo entre la actitud y el rendimiento: quizás los niños con mejores actitudes eran mejores en matemáticas porque les resultaba más gratificante o motivador. "En cambio, vimos que si tienes un gran interés y una capacidad autopercibida en matemáticas, resulta en una mejor memoria y un compromiso más eficiente de las capacidades de resolución de problemas del cerebro", dice Menon. 

Los científicos hicieron cuestionarios estándar a 240 niños de 7 a 10 años, evaluando datos demográficos, cociente intelectual (IQ, por sus siglas en inglés), capacidad de lectura y capacidad de memoria de trabajo. El nivel de rendimiento de matemáticas de los niños se midió con pruebas de su conocimiento de los hechos aritméticos y la capacidad de resolver problemas de matemáticas.

Los padres o tutores respondieron a encuestas sobre las características conductuales y emocionales de los niños, así como su ansiedad acerca de las matemáticas y la ansiedad general. Los niños también respondieron una encuesta que evaluó su actitud hacia las matemáticas, incluidas preguntas sobre el interés en las matemáticas y la capacidad matemática que perciben en sí mismos.

Un total de 47 niños del grupo también participaron en resonancias magnéticas cerebrales mientras realizaban problemas aritméticos. Las pruebas se realizaron fuera del escáner de resonancia magnética para discernir qué estrategias de resolución de problemas usaron. A un grupo independiente de 28 niños también se le realizaron resonancias magnéticas y otras evaluaciones en un intento de replicar los hallazgos de la cohorte previamente sometida a escáneres cerebrales.

El rendimiento de las matemáticas se correlacionó con una actitud positiva hacia las matemáticas, incluso después de controlar estadísticamente el cociente intelectual, la memoria de trabajo, la ansiedad matemática, la ansiedad general y la actitud general hacia los académicos, según reveló el estudio. Los niños con actitudes pobres hacia las matemáticas raramente tuvieron un buen desempeño en la materia, mientras que aquellos con actitudes fuertemente positivas tenían un rango de logros matemáticos.

"Una actitud positiva abre la puerta para que los niños lo hagan bien, pero no garantiza que lo harán, eso también depende de otros factores", detalla Chen. A partir de los resultados de las imágenes cerebrales, los científicos descubrieron que, cuando un niño resolvía un problema matemático, sus puntuaciones de actitud positiva se correlacionaban con la activación en el hipocampo, un importante centro de memoria y aprendizaje en el cerebro.

La actividad en los centros de recompensa del cerebro, incluida la amígdala y el cuerpo estriado ventral, no estaba vinculada a una actitud positiva hacia las matemáticas. El modelado estadístico de los resultados de imágenes del cerebro sugirió que el hipocampo intercede en el vínculo entre la actitud positiva y la recuperación eficiente de los hechos de la memoria, que a su vez se asocia con mejores habilidades para resolver problemas. "Tener una actitud positiva actúa directamente sobre tu memoria y sistema de aprendizaje -sentencia Chen-. Creo que eso es realmente importante e interesante".

El estudio no pudo desentrañar en qué medida una actitud positiva vino del éxito previo de un niño en matemáticas. "Creemos que la relación entre la actitud positiva y el logro matemático es mutua, bidireccional -agrega Chen-. Pensamos que es como ponerse manos a la obra: una buena actitud abre la puerta a un alto rendimiento, lo que significa que entonces tienes una mejor actitud y te hace entrar en un buen círculo de aprendizaje. Y probablemente pueda ir por el otro lado y ser un círculo vicioso también".

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