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Los perfiles de FP del futuro serán híbridos, con mayor conocimiento genérico y más especialización, según un estudio

  • La demanda formativa vendrá de la mano del desarrollo de nuevos perfiles profesionales
Madrid

CaixaBank Dualiza ha presentado la investigación 'Cambios en los perfiles profesionales y necesidades de formación profesional en España. Perspectiva 2030', que revela la llegada de perfiles híbridos, con una conocimiento genérico más amplio, más especialización y mayor responsabilidad a la hora de tomar decisiones.

El estudio, elaborado de la mano del investigador Oriol Homs y con la colaboración de Fundación CEOE, analiza los cambios realizados en el sistema productivo y la evolución que tendrá el mercado laboral y los perfiles profesionales de aquí a 2030.

El análisis realizado plantea un futuro marcado por la evolución de las profesiones actuales en lugar de por un surgimiento de nuevos oficios, en el que el modelo productivo cambia la relación de las personas con el trabajo a través del impacto de la digitalización en la organización de ese mismo trabajo. Ese nuevo modelo sustituirá al anterior, un modelo industrial de cualificación. Sin embargo, su institucionalización lleva tiempo, acaba de empezar y se completará en los próximos decenios.

Una de sus principales características será una tendencia a la intelectualización del trabajo, en el sentido de que cada vez se requerirán más competencias relacionadas con los procedimientos mentales de análisis, planificación, toma de decisiones, es decir, las denominadas competencias transversales, blandas o soft skills por su denominación anglófona.

Al acto han asistido el presidente de CaixaBank, José Ignacio Goirigolzarri, la ministra de Educación y Formación Profesional, Pilar Alegría, el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, y la presidenta de Fundación CEOE, Fátima Báñez.

El presidente de CaixaBank, José Ignacio Goirigolzarri, ha señalado que la Formación Profesional "debe incorporar tendencias globales como la digitalización y la sostenibilidad que serán claves a lo largo de todos los procesos productivos, al tiempo que también se debe potenciar el desarrollo de soft skills, que preparen a los estudiantes para trabajar y liderar equipos multidisciplinares". "Y para ello no debemos olvidar que seguirá siendo clave impulsar la colaboración entre centros de formación y empresas, involucrando a estas últimas en los desarrollos curriculares de la FP", ha añadido.

De hecho, la ministra de Educación y Formación Profesional, Pilar Alegría, ha defendido la nueva FP como "un proyecto de país en el que es necesario sumar todos los esfuerzos y talentos disponibles" y ha explicado que el cambio ya está en marcha gracias a un Plan de Modernización iniciado por el Gobierno en 2020 y que incluye diseño de nuevas titulaciones, especialmente en sectores emergentes; creación de más de 100.000 nuevas plazas; puesta en marcha de grupos bilingües, espacios de tecnología aplicada, aulas de emprendimiento y 119 nuevas cualificaciones profesionales.

Por su parte, el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, ha señalado que "en un mundo cambiante, globalizado, que ya se desarrolla en clave de sostenibilidad y en pleno proceso acelerado de digitalización" hay que poner el foco en la necesidad de renovar y aptitudes en el entorno laboral, "no partir de cero".

"Para ello es fundamental el desarrollo de la Formación Profesional de la mano de la empresa. No nos podemos permitir el lujo de prescindir de nadie, por eso, tenemos que llevar esa apuesta por la formación a todos los ámbitos de forma permanente", ha dicho.

Precisamente, el estudio subraya que todos los cambios que llegarán al sistema productivo irán dirigidos a completar la satisfacción del cliente más allá de brindarles un servicio concreto, lo que se traducirá en una mayor demanda de niveles de formación más elevados y una mayor exigencia de cualificaciones formales, especialmente en sectores como el industrial. De hecho, se observa como los niveles de contratación de personas sin estudios van descendiendo año a año en una proporción mayor que la población activa.

La demanda formativa vendrá de la mano del desarrollo de nuevos perfiles profesionales que evolucionarán hacia una polivalencia especializada, lo que quiere decir que partiendo de una base formativa amplia tendrán que desarrollar especializaciones.

Por ejemplo, no bastará un operario que entienda el funcionamiento de una máquina, sino que se requerirá otro profesional que entienda el proceso productivo, que conozca los básicos de distintas máquinas, aunque su especialización pase por el conocimiento exhaustivo de una concreta. Además, deberá tener más competencias transversales para poder reaccionar, tomar decisiones, en el caso de que se produzca un fallo genérico, evitando que se paralice toda la cadena de producción. En el caso de que ese fallo sea grave, tocaría intervenir al especializado.

Todo ello será solo el reflejo de ese cambio en el modelo que traerá relaciones "menos jerárquicas, mayor trabajo en equipo y por proyectos, o más orientación hacia resultados y clientes", según el estudio, que destaca que esa polivalencia especializada se puede entender también como una hibridación de las profesiones en las que los perfiles limitados serán cada vez más difusos, avanzando hacia una base de conocimiento general que luego se vaya completando.

Para llevar a cabo el estudio, se ha entrevistado a directores de Recursos Humanos de siete sectores distintos de la economía española, desde la automoción, las nuevas tecnologías de la información, el sector químico o el agroalimentario que han mostrado las necesidades más evidentes que afrontan a la hora de contratar personal, así como las nuevas necesidades que van surgiendo en sus distintos ámbitos.

Según desvela el estudio de CaixaBank Dualiza, para producir los productos y servicios que genera la economía española, por cada directivo se emplean a 4,7 técnicos y profesionales científicos y a 2,8 técnicos de apoyo. En Alemania, por cada directivo se requiere a 3,7 técnicos o profesionales científicos y 4,7 técnicos de apoyo, lo que "evidencia un problema de sobretitulación".

En este sentido, concluye que el número de trabajadores con una titulación universitaria que ejercen ocupaciones por debajo de su nivel de formación, incluso ocupaciones elementales, "es excesivo y no está justificado por dinámicas del mercado". Lo mismo ocurre con los empleados con titulación de Grado Superior o Grado Medio.

A ello hay que añadir que esa subocupación es compatible con un elevado número de trabajadores que ejercen ocupaciones sin tener una titulación académica acorde con su cualificación. Muchas empresas optan por titulados superiores para renovar mandos intermedios de producción y mantenimiento, aunque las propias empresas afirman "no siempre estar satisfechas con esa decisión".

Sin embargo, esa tendencia "sigue sin corregirse" y en 2021 los técnicos y profesionales científicos e intelectuales ganaron 6 puntos en comparación con su peso respecto a 2007, precisamente los mismos que han perdido trabajadores cualificados de menor nivel.

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