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Educación postpandemia: el feedback del profesorado es ahora más importante que nunca

  • La pandemia ha cambiado completamente la forma de enseñar
Madrid

En el mundo educativo a menudo escuchamos lo importante que es la evaluación para el proceso de aprendizaje. Nos basamos en números, porcentajes, baremos, medias… Sin embargo, deberíamos preguntarnos, ¿proporcionan estas calificaciones un feedback valioso para el alumnado y profesorado? ¿Deberíamos, quizá, aportar más información constructiva a los estudiantes?

Como dice Williams (2011)1 "el feedback debería hacer pensar". En términos generales, un feedback efectivo debe definirse por ser claro y específico, respondiendo a la pregunta "¿Qué esperamos del estudiante?". Los comentarios del profesorado deben invitar al alumno a reflexionar cómo podría haber mejorado sus respuestas o su rendimiento; deben centrarse en la tarea, no en el estudiante; y tienen que proporcionar estrategias para conseguir una mejora del rendimiento.

El último informe de posición de Oxford University Press, elaborado por un panel de expertos, destaca puntos clave acerca del feedback en las aulas. Se ha demostrado que el alumnado que recibe un feedback claro, específico y centrado en los objetivos de aprendizaje, consigue un mayor rendimiento y comprensión de los conceptos educativos, así como una mayor motivación y capacidad de reflexión sobre cómo podrían haber mejorado sus resultados. También hace que se sientan más autónomos en sus tareas y se conviertan en "estudiantes autorregulados". En cuanto a los docentes, este enfoque les proporciona valiosa información para saber cómo están funcionando sus clases, y les permite mantener una comunicación bidireccional con los estudiantes.

Se han producido un gran número de cambios en el aprendizaje, y muchos de ellos derivan de la integración de la tecnología en las aulas. La pandemia y la obligada implantación de enseñanza 'online' han convertido la digitalización del sector educativo en la principal tendencia. Los tres cambios más importantes que se han detectado son:

- El fomento de la autonomía del alumno: los profesores ahora invierten más tiempo en ayudar a los estudiantes a responsabilizarse de su propio aprendizaje, desarrollando las habilidades necesarias para convertirse en alumnos más eficaces.

- Diferenciación: reconocemos que los estudiantes de una clase pueden variar enormemente en cuanto a su nivel y a su forma de aprender. Los métodos de enseñanza intentan ahora adaptarse más a esta realidad, impulsando métodos de evaluación continua del progreso de cada estudiante.

- Factores afectivos: hay una mayor conciencia de que el aprendizaje depende en gran medida de las emociones, el bienestar mental y la confianza de los alumnos. Los profesores se esfuerzan más en fomentar las conexiones con las clases, en dar una respuesta constructiva, etc.

La pandemia ha cambiado completamente la forma de enseñar, que ha pasado del formato presencial al online e híbrido de un día para otro. No obstante, a nivel de feedback el formato no debe afectar y, en las clases online, los docentes están siguiendo los mismos pasos y el mismo enfoque que en las clases presenciales. Establecen el objetivo de aprendizaje y recogen información sobre el rendimiento. Y con la implementación de los formatos híbridos, que parece que han llegado para quedarse en la mayoría de los ámbitos y que construirán muchas relaciones a través de pantallas, debemos prestar atención más que nunca a los comentarios recibidos.

Puede que al principio dar y recibir comentarios sea un poco incómodo, pero su importancia es crítica, pues los cambios en el aprendizaje son claros. El feedback eficaz es una herramienta educativa muy poderosa, porque es capaz de cerrar la brecha entre aquello que el alumno puede hacer y lo que queremos que consiga hacer.

Elaborado por Ben Knight, Head of Language Content, Research and Pedagogy de Oxford University Press

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