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La pandemia deja más de 125.000 alumnos matriculados menos en Educación Infantil

  • Los profesionales de la educación se enfrentan a nuevos retos en el contexto post-pandemia
Madrid

El largo confinamiento que marcó 2020 puso de manifiesto la importancia de la Educación Infantil. Sin embargo, el miedo al virus fue superior a todo: según datos publicados por el Ministerio de Educación y Formación Profesional, en el curso 2020/2021 hubo más de 125.000 alumnos de educación infantil menos que en otros cursos.

Las consecuencias de esta ausencia en una edad tan temprana pueden ralentizar el ritmo de aprendizaje. En el estudio "The Future of Jobs", elaborado por la Universidad de Harvard, se llegó a la conclusión de que la mayoría de los casos de éxito en ámbitos laborales, el 85% están relacionados con una educación en la que se tuvo en cuenta el desarrollo de habilidades interpersonales a una edad temprana, en las que existe una relación directa con los vínculos sociales y emocionales.

El curso 21-22 presenta nuevos retos a la hora de educar. Por ello, CEAC, centro de formación profesional a distancia, y que actualmente imparte el FP de Grado Superior en Educación Infantil, enumera cinco de los retos post-pandemia con los que lidiarán las instituciones de educación infantil:

1. Gestión del despego de los alumnos hacía sus padres: Para muchos alumnos la vuelta a la educación de forma presencial supone impacto emocional. Durante la pandemia, se vieron obligados a limitar su círculo social a su núcleo familiar, y ahora, al tomar conciencia de que no podrán pasar tanto tiempo con sus padres, algunos niños pueden sufrir ansiedad de separación.

2. Implementación de nuevas rutinas: Una disrupción de las rutinas generadas en el hogar hasta el momento para volver a los centros escolares, puede suponer problemas para conciliar el sueño, pérdida de apetito o falta de motivación, según datos de Unicef. A medio y largo plazo, disfrutar de una vida estructurada, les proporciona un correcto desarrollo.

3. Límites en el uso de las TIC: La OMS indica que los menores de dos años no deberían estar expuestos a las pantallas. Sin embargo, los datos de la OMS también apuntan a que la compatibilidad entre el desarrollo sano de los niños, mayores de 2 años, y las pantallas es posible, si este se realiza bajo el acompañamiento de un adulto que interactúa con el infante.

4. Riesgo de contagios: una de las grandes preocupaciones de los padres son los riesgos de contagios. Las estimaciones de contagios del rango de edad de 0 a 4 son de un 2,2% respecto al conjunto de la población y en el caso de infantes de 5 a 9 años es del 3%. Además, solo un 0,56% de los casos en el grupo de edad de 0-4 años; el 0,08% en los de 5-9 años, según datos del Ministerio de España.

5. Educar en valores de igualdad: La educación es una herramienta que permite paliar los efectos de sesgos discriminatorios o conductas problemáticas. Formar a los niños desde una temprana edad en materia de educación emocional y cuestiones como el consentimiento puede evitar que sufran situaciones de violencia, y en caso de que estén sucediendo, proporcionarles herramientas para que puedan detectarlo y comunicarlo.

Teniendo en cuenta el gran peso que tiene esta etapa educativa entre los más pequeños, es crucial que el profesorado esté bien formado y preparado para educar con conocimientos, pero también fomentando la gestión emocional y la autonomía. Existen centros de formación como CEAC, que ponen a disposición Grados de Formación Profesional para aquellas personas que quieran encaminar su trayectoria laboral hacia la Educación Infantil. Según CEAC, "el Técnico Superior en Educación Infantil es uno de los ciclos de FP con mayor número de contrataciones".

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Cuando la primera dosis no propaga el virus con maldad, la segunda tampoco cumple el cometido y se reserva la tercera para los mayores de 70 años; se requiere colaboración infantil para la expansión viral. Cuando los médicos visitan por teléfono, los recepcionistas realizan el filtrado de gravedad y los restaurantes piden pasaporte para entrar; apaga y vámonos.

Cuando prohíben un inhibidor nasal de virus, alegando error de etiquetado, y una vez corregido el error nadie se hace responsable de dar la contraorden, solo hacen que sospechemos del engaño que nos han colado.

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