Ecoaula

La pandemia ha incrementado las desigualdades educativas afectando a los más desfavorecidos

  • Andreas Schleicher, director de Educación de la OCDE, propone la necesidad de crear un marco de igualdad que favorezca el enorme potencial de innovación en las escuelas
Madrid

La pandemia de la covid-19 ha puesto de manifiesto las numerosas deficiencias y desigualdades de nuestros sistemas educativos: desde la banda ancha y los ordenadores que requiere la enseñanza online hasta los entornos de apoyo necesarios para el aprendizaje, y de ajustar los recursos a las necesidades. De hecho, todos los indicadores apuntan que la pandemia ha impactado de forma muy negativa en el ámbito educativo aumentando las desigualdades y afectando particularmente a los estudiantes más desfavorecidos.

Así se refleja en el informe Indicadores comentados del sistema educativo español 2021 que acaban de publicar las fundaciones Ramón Areces y Sociedad y Educación.

En su comentario titulado Garantizar una recuperación post-pandemia igualitaria, Andreas Schleicher, director de Educación de la OCDE, analiza el impacto de la pandemia en los sistemas educativos a partir del informe de la Special Survey, The State of School Education-One year into the covid pandemic, realizado por la OCDE. Schleicher pone de manifiesto que los países que presentan un peor rendimiento educativo son los mismos que han perdido más días lectivos durante la pandemia. Lo que esto significa, afirma Schleicher, "es que esta crisis no se ha limitado a incrementar la desigualdad educativa dentro de cada país, sino que es probable que haya incrementado también la brecha de rendimiento entre países".

Medidas para reducir las brechas de aprendizaje

La Special Survey (2021) demuestra que, allí donde ha sido necesario el cierre de las escuelas, muchos países han realizado importantes esfuerzos para mitigar su impacto sobre los alumnos, las familias y los docentes, prestando por lo general especial atención a los grupos más marginales. El 71% de los países con datos comparables han empleado medidas correctoras para reducir las brechas de aprendizaje en Primaria, el 64% lo han hecho en las primeras etapas de Secundaria y el 58% en la enseñanza Secundaria Superior. Cerca de la mitad de los países han utilizado medidas especiales dirigidas a los alumnos desfavorecidos, mientras que en torno a un 30% se han centrado en las medidas dirigidas a inmigrantes, refugiados, minorías étnicas y grupos indígenas.

A pesar de las medidas correctoras lo cierto es que los cierres de las escuelas, motivados por la covid-19 han afectado especialmente a los alumnos de entornos más desfavorecidos. Aunque distintos informes (por ejemplo, Comisión Europea, 2020; UNESCO, 2020) ya habían señalado que los cierres escolares incrementan la desigualdad entre los niños pertenecientes a contextos familiares desfavorecidos, también ha perjudicado a los alumnos con bajo rendimiento según se recoge en el comentario firmado por Ludger Woessmann y su equipo.

En este comentario los autores dan cuenta del daño específico que la falta de apoyo docente ha provocado en los alumnos con bajo rendimiento. A partir de una encuesta aplicada en Alemania sobre el empleo del tiempo, el comentario muestra cómo durante el cierre de las escuelas con motivo de la pandemia, el tiempo diario de aprendizaje se ha reducido a más de la mitad, pasando de 7,4 horas diarias antes de los cierres a 3,6 durante ese periodo. Esta reducción ha sido significativamente mayor en el caso de los alumnos con bajo rendimiento, que han sustituido en número no proporcional el tiempo de estudio por actividades que se consideran contraproducentes para el desarrollo de los niños -tales como los videojuegos y ver la televisión-, antes que por actividades beneficiosas como la lectura o el ejercicio físico.

Los padres pasan poco tiempo con sus hijos

La brecha de aprendizaje motivada por la covid-19 entre los alumnos con alto y con bajo rendimiento no ha sido compensada por la actividad de los padres. Ya antes de los cierres de las escuelas, los padres de alumnos con bajo rendimiento pasaban menos tiempo estudiando con sus hijos que los padres de los alumnos con alto rendimiento (0,4 frente a 0,6 horas diarias). Dado que el incremento del tiempo invertido ha sido mayor en el caso de los padres de los alumnos con alto rendimiento (+0,6 frente a +0,5 horas), los cierres de las escuelas no han hecho sino exacerbar esa desigualdad en cuanto a la implicación parental. Tampoco las actividades escolares han compensado la brecha de aprendizaje entre unos y otros alumnos.

El uso de tecnologías y recursos digitales

Durante el cierre de las escuelas los recursos digitales se han convertido en el salvavidas de la enseñanza; la pandemia ha obligado a profesores y alumnos a adaptarse rápidamente a la enseñanza y el aprendizaje online. Prácticamente todos los países se han apresurado a mejorar las oportunidades de aprendizaje digital tanto de los alumnos como de los profesores, y han promovido nuevas formas de colaboración entre profesores.

No obstante, la crisis ha cogido desprevenidos a muchos sistemas educativos, incluido el español. Además, según el informe la dotación de aulas con sistemas digitales interactivos y el porcentaje de centros con servicios de entorno virtual de aprendizaje eran menores en los centros públicos que en los privados.

Para Schleicher es el momento de que los países aprendan de la pandemia para reconfigurar personas, espacios, tiempo y tecnología, y diseñar entornos educativos más efectivos y eficientes para crear un marco de igualdad para la innovación en las escuelas.

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