Ecoaula

'AnimArte', el proyecto creado por alumnos para acompañar a niños con cáncer

  • Cuenta con una web propia, donde los estudiantes se ofrecen como profesores particulares para acompañar a otros compañeros que se encuentren en tan difíciles condiciones
  • Su maestra explica que todo aquello que se hace con amor crece y trasciende, por lo que anima a otros centros a seguirles
Marta Ruiz Velasco, profesora en el Colegio Santísima Trinidad-Trinitarios (Córdoba)
Madrid

La enfermedad de una compañera de clase enseñó a un grupo de alumnos del Colegio Santísima Trinidad-Trinitarios (Córdoba) a golpe de realidad, que no hacer nada nunca puede ser una opción. Con ayuda de su profesora, pusieron en marcha el proyecto 'AnimArte', en el que, a través de diversas actividades, colaboran con distintos organismos para mejorar la calidad de vida de los niños con cáncer. Galardonados con el premio con el reconocimiento a la excelencia educativa 2021, son ahora una de las 34 experiencias candidatas a las 13 categorías de los IX Premios a la Innovación Educativa.

Marta Ruiz Velasco, profesora y tutora de 3º ESO explica en qué consiste AnimArte, "un proyecto de aprendizaje-servicio que trabaja siguiendo tres objetivos bien definidos: concienciar sobre la realidad de los niños que padecen cáncer, acompañarlos a ellos y a sus familias durante su largo proceso de curación y colaborar con organismos que trabajan para mejorar su calidad de vida".

"Lo que comenzó como un simple gesto de amor hacia su compañera, se transformó en un hermoso proyecto que pone en valor los talentos individuales de los alumnos al servicio de un bien y un objetivo común"

¿Cómo surgió el proyecto?

Nuestro proyecto nació del amor por una de nuestras alumnas, Lucía. Recién estrenada su etapa en Secundaria, le diagnosticaron un linfoma, lo que la alejó del colegio y de sus compañeros durante algo más de un año. En ese momento, no solo la suya, sino la realidad de todos los que estábamos cerca de ella, también cambió. Lucía necesitaba más que nunca a sus compañeros y ellos, a pesar de no saber muy bien lo qué era el cáncer, sintieron que debían hacer algo. Lo que comenzó como un simple gesto de amor hacia su compañera, se transformó en este hermoso proyecto que pone en valor los talentos individuales de los alumnos al servicio de un bien y un objetivo común.

Descubrimos así el papel fundamental que juegan los niños y jóvenes en el acompañamiento de otros niños enfermos y hospitalizados, así como la necesidad de dar visibilidad a la realidad que desafortunadamente les ha tocado vivir.

"Seño, ¿el cáncer se pega?", me preguntaban con miedo y algo de vergüenza. Ahora son ellos los que explican a otros alumnos qué es el cáncer infantil"

¿Cuál es el mensaje que se les da a unos niños de 12 años sobre el cáncer?

En este caso lo teníamos claro: era una realidad ineludible que teníamos justo delante de nosotros. No podíamos cerrar los ojos y mirar para otro lado. Por ello, no tenía sentido intentar mantener a nuestros alumnos al margen ni endulzar una realidad que se abría paso inexorable ante nosotros. El desconocimiento de los niños en un principio era total. "Seño, ¿el cáncer se pega?", me preguntaban con miedo y algo de vergüenza. Ahora son ellos los que explican a otros alumnos que el cáncer infantil se considera una enfermedad rara; que existen asociaciones que construyen parques en las azoteas de los hospitales para que los niños hospitalizados puedan tomar el aire y otras que cumplen sus mayores deseos; y que urge encontrar una cura, pero que para eso es imprescindible invertir más dinero en investigación.

¿Cómo se implicaron ellos en el proyecto? ¿Y con su compañera?

En un primer momento sólo podían pensar en su compañera: se informaban continuamente sobre sus avances, sus pruebas médicas, sus resultados… Iban a jugar con ella a casa, la llamaban por teléfono, la visitaban en el hospital, aunque solo pudieran acompañarla desde detrás del cristal de una sala de aislamiento, preparaban sus visitas al cole como auténticas fiestas, con la ilusión y la inocencia de unos niños que, aunque conscientes de la realidad, estaban convencidos de que todo tenía que salir bien.

"Cuando los niños descubren su verdadero potencial, se implican como solo ellos saben hacerlo, con una increíble capacidad de trabajo y sacrificio y una ilusión intacta"

'AnimArte' nació a raíz de la promesa que le hicimos a Lucía: cuando todo terminara haríamos un teatro y destinaríamos los fondos al organismo que ella decidiese. Así fue como entramos en contacto con la AECC de Córdoba y con los voluntarios del área de oncología del Hospital Reina Sofía. A partir de ahí elaboramos una línea de trabajo clara, nos dividimos por departamentos y empezamos a trabajar durante los recreos organizando marchas solidarias, preparando las actividades con las que recaudaríamos fondos para colaborar con fundaciones como 'Juegaterapia', 'Unoentrecienmil' o 'Pequeño Deseo' o decidiendo cómo podíamos acompañar de verdad a niños con cáncer. Las horas de tutoría suponían el lugar de encuentro, evaluación y análisis de las actividades que íbamos realizando.

Cuando los niños descubren su verdadero potencial y sienten que lo que tienen que decir de verdad importa, se transforman automáticamente en agentes activos de su propio presente y se implican como solo ellos saben hacerlo, con una increíble capacidad de trabajo y sacrificio y una ilusión intacta.

"Han tenido que enfrentarse a la muerte de una de las niñas a las que conocieron en el hospital y con la que se implicaron mucho emocionalmente y, para mi sorpresa, en ese momento se armaron de más fuerza que nunca para seguir trabajando"

¿Cómo gestionan ellos esta enfermedad? ¿Su visión es diferente a la de los adultos?

Cada alumno sigue un proceso diferente. Cuando, por ejemplo, nos pidieron desde el hospital que acompañáramos a un niño que no había podido ir nunca al colegio, algunos de ellos no dudaron en acudir durante los fines de semana a su casa para jugar con él. Otros, sin embargo, no se sentían preparados. Han tenido que enfrentarse también a la muerte de una de las niñas a las que conocieron en el hospital y con la que se implicaron mucho emocionalmente y, para mi sorpresa, en ese momento se armaron de más fuerza que nunca para seguir trabajando.

Pero, sin duda, uno de los casos que más me ha movido por dentro ha sido el de una alumna de nuestra clase con la que me sentía insoportablemente en deuda. El año que Lucía enfermó, su madre falleció a causa de un cáncer de mama. Su carácter reservado y la enfermedad de Lucía no me permitieron acompañarla como ella habría necesitado. Durante todos estos años en los que el cáncer y su madre se convirtieron para ella en un tema tabú, le fue imposible verbalizar su dolor. Ni siquiera conseguía hablar de su familia delante de sus compañeros. Ahora no solo habla con naturalidad de la enfermedad y colabora activamente con el proyecto ... Se ha animado incluso a transformar una parte de su dolor en amor y solidaridad, donando pelucas, prótesis y demás objetos que pertenecieron a su madre.

No sé si la visión de mis alumnos es diferente a la de los adultos. Lo que sí los hace distintos es la capacidad que tienen a la hora de afrontar la realidad de la enfermedad con ganas de trabajar por cambiar las cosas, de hacer que deje de ser un tema tabú, de concienciar a la sociedad sobre la importancia de la investigación ... Han dejado de ser los adultos del futuro para ser protagonistas de un presente esperanzador.

¿Cuál es el objetivo principal de este proyecto?

Nuestros objetivos son claros: concienciar sobre la realidad de los niños con cáncer, acompañarlos durante su enfermedad y colaborar con organismos que trabajan por mejorar su calidad de vida.

El fin último… Potenciar la inteligencia emocional. Agradezco a mi padre haberme inculcado, a través del ejemplo, el amor por el trabajo hacia los demás, porque gracias a él ahora puedo hacer lo mismo con mis alumnos: convertirlos en personas sensibles a los problemas ajenos; evitar que pasen de puntillas por el mundo, indiferentes hacia la difícil realidad que les ha tocado vivir a otras personas. Nuestra identidad trinitaria, además, nos invita a formar individuos críticos y libres, inquietos y creativos; que vivan con voluntad, ilusión y esperanza sus ideales; que se comprometan con el cambio y con la justicia. Como educadores trinitarios nos sentimos llamados a estar atentos a la realidad social y a capacitar a nuestros alumnos para transformar la sociedad en la que vivimos.

"Es importante que los niños sean conscientes de que existe una realidad que no siempre es idílica"

¿Qué tan importante es que los niños empaticen con las distintas enfermedades que pueden afectarles a lo largo de su vida? Y que como vemos, no solo les "toca" a los adultos ...

Creemos que es importante que los niños sean conscientes de que existe una realidad que no siempre es idílica por dos motivos: para prepararlos ante la imprevisibilidad de la vida y para que aprendan a ponerse en el lugar de otros niños que sufren, no sólo para que se sientan afortunados por estar bien (¡ni mucho menos!), sino para que aprendan la importancia de formar parte activa de una sociedad, para que pongan todo su potencial al servicio de un bien común, para convertirlos en individuos responsables y solidarios ya desde la infancia.

"La evolución de los alumnos ha sido espectacular. Buscan colaboradores externos, se patean las calles decididos a captar donantes de médula, implican a sus familias y vecinos en nuestra carrera solidaria, hacen campañas en las redes sociales ..."

¿Habéis notado un cambio de actitud en los alumnos después de vivir esta experiencia?

La evolución de los alumnos ha sido espectacular. Para empezar, conseguir que unos alumnos de 12, 13 y 14 años inviertan no sólo su tiempo libre, sino el único momento que tienen de "libertad" cada día en el colegio para trabajar en el proyecto, nos permite hacernos una idea de lo que significa para ellos. Es alentador ver que, desde hace tres años, en cuanto suena el timbre del recreo tengo a una fila de alumnos detrás dispuestos a encerrarse de nuevo en una clase "para ponerse manos a la obra". Buscan colaboradores externos, se patean las calles decididos a captar donantes de médula, implican a sus familias y vecinos en nuestra carrera solidaria, recorren todas las tiendas del barrio en busca del regalo perfecto para una niña amante de Peppa Pig, dejan de lado su sentido del ridículo para lanzar campañas de sensibilización por las redes sociales, organizan pilas de libros infinitas para un rastrillo solidario, se convierten en emprendedores, recortan, plastifican, diseñan, crean ...

"Algunos alumnos han descubierto su verdadera vocación"

Y todo desde el anonimato más absoluto, sin esperar a cambio nada más que la satisfacción de saber que están haciendo algo que hace mucho bien a otras personas, y con eso les basta. Algunos alumnos han descubierto su verdadera vocación, otros piden que sigamos trabajando juntos cuando abandonen el colegio, otros simplemente han descubierto las bondades de poner lo mejor de sí mismos al servicio de los demás. De lo que no cabe duda es de que todos ellos se han sentido transformados por este proyecto de una u otra forma y ese, para nosotros, es sin duda nuestro verdadero premio.

¿Tenéis en mente otros futuros proyectos?

¡Tenemos en mente muchísimas cosas! Ya no sabemos vivir nuestra experiencia académica de otra manera. Lo primero que tenemos pensado es representar, por fin, la obra de teatro que pusimos en marcha junto con Lucía y que, debido a la Covid-19, tuvimos que aparcar.

Además, este año hemos decidido centrar nuestros esfuerzos en conseguir fondos para la investigación del cáncer infantil y concienciar a nuestro entorno de todo lo que podemos hacer para conseguirlo y de la importancia de hacerlo.

Empezaremos con talleres de ciencia y charlas de formación a alumnos y profesores de investigadores provenientes de todo el territorio nacional; colaboraremos con nuevas asociaciones volcadas en financiar becas de investigación, como Cris contra el cáncer o la Fundación Josep Carreras, y haremos un recorrido didáctico por los colegios de nuestra zona con un nuevo proyecto en el marco de 'AnimArte' que nos ilusiona especialmente: La Supercapa. Se trata de un cuento que presentaremos durante el primer trimestre del curso y que guiará a nuestros alumnos a través de un mundo maravilloso formado por superhéroes (investigadores) en busca de una supercapa (beca de investigación) con la que devolver a Lucía, nuestra protagonista, a su casa.

AnimArte cuenta ya con una web propia donde, se encuentra la sección «Tu profesor particular». ¿Podría explicarnos en qué consiste?

Nuestra web se ha convertido en un escaparate en el que mostramos nuestras iniciativas y comunicamos nuestros logros esperando inspirar a otras personas a implicarse en el maravilloso mundo del ApS (Aprendizaje y Servicio) y del voluntariado.

"Todo lo que se hace con amor crece, se transforma y trasciende"

La sección "Tu profesor particular" surgió por iniciativa de los alumnos. A causa de la pandemia tuvieron que renunciar a lo que más les llenaba, que era el contacto directo con los niños hospitalizados o en tratamiento. Así pues, me propusieron ofrecerse en la web como profesores particulares de estos niños con la idea de seguir acompañándolos también en esta época tan complicada. Cada uno de ellos ha creado un avatar con el que se sienten identificados y explican cuáles son las materias que mejor se le dan, sus gustos e intereses. Así es como nuestra web se ha convertido en un maravilloso punto de encuentro de jóvenes con realidades diferentes en la que cada uno de ellos aporta lo mejor de sí mismo.

¿Qué significa para vosotros haber sido premiados con el reconocimiento a la excelencia educativa 2021 de la Fundación Gala de Acción Social y la Asociación Española de Escuela de Negocios?

Ha sido un "chute" de energía. Para mí era importante que se reconociera públicamente el trabajo, el esfuerzo y la ilusión de mis alumnos. Me ayudó a demostrarles una vez más que todo lo que se hace con amor crece, se transforma y trasciende. El premio nos hizo muchísima ilusión, pero, aunque suene a tópico, nada comparable a lo que sentimos cuando pisamos por primera vez el área de oncología del hospital.

¿Qué mensaje daría para tratar de concienciar en construir una sociedad más humana?

Sin duda que el amor, en todas sus formas, es la fuerza más potente del universo. Su poder liberador, sanador y transformador es incomparable al de cualquier otro sentimiento. Animaría a todos los responsables de los centros educativos a dedicar tiempo, formación y esfuerzos en potenciar la educación emocional, puesto que estoy convencida de que es la mejor inversión que podemos hacer para contar el día de mañana con adultos emocionalmente inteligentes y sensibles a los problemas de los demás.

Por último, como dice el grito de guerra de la joven activista Noah Higón Bellver, "nada es imposible" o, lo que es lo mismo, lo imposible, a veces, solo tarda un poco más en llegar. La situación actual nos ha demostrado que podemos encontrar tres vacunas diferentes en tan sólo un año para luchar contra una pandemia mundial, por lo que estoy convencida de que, si unimos esfuerzos, algún día conseguiremos dedicar los fondos necesarios para que se investiguen también todas aquellas enfermedades como el cáncer infantil que, aun a día de hoy, se siguen considerando "raras" a pesar afectar a millones de niños en todo el mundo.

Como siempre digo a mis alumnos, el mayor error que podemos cometer es, pensando que podemos hacer poco, quedarnos de brazos cruzados sin hacer nada. Estoy orgullosa de saber que ellos, a pesar de su juventud, han empezado a luchar desde ya por una sociedad más justa y más humana. ¿Qué más se puede pedir?

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin