Ecoaula

Selección de astronautas para la ESA: ante una nueva era espacial

  • Personas de toda Europa se han presentado a las pruebas organizadas por la Agencia Espacial Europea (ESA por sus siglas en inglés)
El astronauta de la ESA, Luca Parmitano, en el Centro de Entrenamiento de Cosmonautas Gagarin cerca de Moscú, Rusia / Agencia Espacial Europea
Madrid

Tras más de una década -la última vez fue en 2008- sin realizar ninguna convocatoria para el Cuerpo Europeo de Astronautas (EAC por sus siglas en inglés) -ubicado en Colonia, Alemania-, la ESA abrió un plazo de presentación de candidaturas que finalizó el 18 de junio, para cubrir de cuatro a seis vacantes del EAC. El siguiente paso que seguirá será es el proceso de selección, que constará de seis fases y, en principio, finalizará aproximadamente en octubre de 2022. Si consiguen superar todas las fases, la ESA les ofrecerá un contrato como personal de la Agencia por una duración inicial de cuatro años y que puede ampliarse a un contrato de duración indefinida.

Los aspirantes a astronauta de toda Europa –solo aceptan solicitudes de ciudadanos de los 22 miembros de la ESA y asociados- se encuentran a la espera de la siguiente fase del proceso de selección de la ESA. Según los primeros datos ofrecidos por la Agencia, señalan que más de 22.589 personas -1.334 solicitudes españolas para la selección de astronautas- presentaron su candidatura para formar parte del cuerpo de astronautas. Si comparamos las cifras con las de once años atrás, en aquel entonces el número de candidatos ascendió a 8.413.

Este año como novedad, la ESA ha ofertado una vacante a astronauta con discapacidad física, como parte del Proyecto de Viabilidad de Parastronautas, plaza para la que se han presentado 257 personas, entre las cuales 13 son de candidatos españoles. La ESA también está valorando junto con sus socios comerciales e internacionales que la persona o personas seleccionadas acudan a una misión segura en la Estación Espacial Internacional (ISS) -un proyecto de colaboración multinacional y que está ubicada en la órbita terrestre baja- aunque seguirán formando parte del grupo de reserva de astronautas de la ESA (los astronautas de reserva no serán personal permanente de la Agencia, pero podrán tener la oportunidad de ser seleccionados para proyectos específicos).

El director general de la ESA, Josef Aschbacher, señaló que, ''el establecimiento de una reserva de astronautas -es la primera vez que se establece-, además de la selección de cuatro astronautas de plantilla y un astronauta con discapacidad física, ofrece más oportunidades que nunca a nuestros candidatos. No obstante, como podemos ver en las cifras preliminares, hay una enorme competencia para acceder a estos codiciados puestos en el espacio''.

Además, añaden, que ha habido un incremento de mujeres que han enviado su solicitud, representando alrededor del 24% del total de las solicitudes -5.419 mujeres- mientras que en 2008 la cifra fue del 15,5 %. En 40 años de historia solo ha habido dos mujeres dentro de la ESA: la francesa Claudie Haigneré y la italiana, aún en activo -de los siete que hay actualmente-, Samantha Cristoforetti. 

Cristoforetti afirmó que, para ella, convertirse en astronauta ''ha sido hacer realidad un sueño. Combina muchas de mis pasiones: ciencia y tecnología, maquinaria compleja, entornos operativos exigentes, equipos internacionales, buena forma física o participación con el público. Y, por supuesto, ¡de vez en cuando vas a trabajar en cohete!''.

El director de Exploración Humana y Robótica de la ESA, David Parker, valoró el incremento de la participación femenina y dijo que ''es un placer ver un aumento en la distribución de género de quienes se han presentado a este proceso de selección de astronautas, pero las cifras también muestran que hay que trabajar más para lograr el equilibrio entre sexos en el sector espacial''. A lo que añadió que, ''representar a todos los ámbitos de la sociedad es una preocupación que nos tomamos muy en serio''.

Solamente se han producido tres convocatorias desde que la ESA se fundó. La primera vez que la Agencia reclutó a astronautas fue en 1978, dos años después de constituirse. Un acontecimiento que marcaría el inicio de más de cuatro décadas de éxitos, desde el primer vuelo del Spacelab en 1983 hasta la era de los vuelos espaciales de larga duración a bordo de la Estación Espacial Internacional, a la que subió el astronauta y exministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque.

Requisitos para ser candidato

En primer lugar, se requiere que los posibles futuros astronautas tengan una carrera en una institución académica ya sea bien de ciencias naturales (incluidas las ciencias físicas; ciencias de la tierra, atmósfera u océano; ciencias biológicas), medicina, ingeniería o matemáticas, incluso, ciencias de la computación, pero deben contar con al menos tres años de experiencia profesional después de haberse graduado. Así como también aceptan el título como piloto de pruebas experimentales y/o ingeniero de pruebas de una escuela oficial de pilotos de pruebas experimentales.

En cuanto a los requisitos físicos, la altura de los solicitantes tiene que estar comprendida entre los 150 y los 190 centímetros por cuestiones técnicas de los vehículos. Además, es necesario tener un índice de masa corporal dentro de los parámetros fijados por la Agencia.

Durante las misiones los astronautas tienden a perder masa ósea y muscular -los astronautas pueden perder alrededor del 1% de su masa ósea por mes en el espacio-, que después se puede recuperar, pero es por ello que es imprescindible que se encuentren en condiciones físicas óptimas. Otro de los requisitos es tener una agudeza visual del 100% en ambos ojos, aunque puede recurrir a gafas o lentillas para cumplirlo. Asimismo, deberán pasar un test de audición.

Sin embargo, y lejos de lo que pueda llegar a creerse, la ESA no busca entre sus candidatos a deportistas de élite ni a personas con músculos sobredesarrollados, es más, dentro de los requisitos se le da mayor importancia a la salud mental.

Ante la hostilidad de vivir en espacio, así como las extensas jornadas de trabajo y el estrés de las misiones, la Agencia fija que aquellas personas que soliciten el puesto deben estar libres de dependencia a cualquier tipo de drogas, incluidas el alcohol y el tabaco, además de estar libre de trastornos psiquiátricos y de demostrar que cuenta con las capacidades cognitivas, mentales y de personalidad necesarias para trabajar de manera eficiente en un entorno intelectual y socialmente exigente.

A los candidatos que tengan éxito durante todo el proceso de selección pero que no sean reclutados, se les ofrecerá la posibilidad de unirse a la reserva de astronautas y que han incluido en esta convocatoria como novedad. Lo que se traduce en que pueden ser convocados para misiones específicas de vuelos espaciales cuando surjan.

Tras haber sido seleccionado

Después de haber superado las seis fases de selección, sólo continuarán los candidatos que cumplan los requisitos y obtengan los mejores resultados en las pruebas. La formación de astronautas constará de tres fases principales: formación básica, formación previa a la asignación y tripulación asignada y formación/entrenamiento incremental.

Tras el proceso de selección, comienza la formación básica, que se desarrolla en el EAC y dura aproximadamente un año, durante el cual los astronautas adquirirán la experiencia necesaria para ser asignados a una misión espacial. A lo largo de esta primera fase los futuros astronautas deberán estudiar una amplia gama de disciplinas relacionadas con la ingeniería y ciencia, formación en vuelos espaciales, técnicas de supervivencia, lecciones sobre sistemas espaciales y, clases de ruso (es la segunda lengua más hablada –tras inglés- en la Estación Espacial Internacional (ISS).

En lo que sería la segunda fase, el candidato obtendría una formación avanzada, directamente centrada en aspectos específicos de la ISS, adquiriendo los conocimientos y las habilidades para operar, atender y mantener los módulos y sistemas de la estación, así mismo se solicitará a los astronautas que realicen tareas dentro de la Dirección de Exploración Humana y Robótica, por ejemplo, apoyando a otros astronautas durante sus misiones realizando operaciones de control en tierra.

La tercera fase dará comienzo cuando se le haya asignado al astronauta una misión. Por lo que, la formación que reciba estará claramente ligada a las necesidades particulares de la misión. Este proceso o entrenamiento, suele durar aproximadamente 1,5 años, donde el astronauta deberá aprender a manejar el equipo de investigación o, en función de la misión, puede realizar un entrenamiento intensivo sobre el vehículo de transporte de la tripulación y los procedimientos de emergencia que requiera.

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
Comentarios 0
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.