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Las universidades irlandesas a la deriva de la ideología del mercado

  • El presidente de la República de Irlanda, Michael Higgins, aseguró que la erudición y la enseñanza están amenazadas tanto por los políticos autoritarios como por la sumisión al "reduccionismo utilitarista" de la ideología del mercado
Cámara principal de la biblioteca vieja en Trinity College, Dublín, Irlanda.
Madrid

El presidente de la República de Irlanda, Michael Higgins, mostró de nuevo su preocupación ante la deriva de las universidades del país por la falta de libertad académica como causa directa del mercantilismo que impera en las escuelas superiores. Una educación supeditada a la ideología del ''dominio del mercado sin restricciones'' que ha mermado los espacios críticos para hacer preguntas en las universidades ''más allá de las de una utilidad limitada'', aseguró en su discurso, Higgins.

El 8 de junio, el poeta y expresidente del Partido Laborista irlandés, Higgins, participó en una conferencia sobre 'Libertad académica y disensión intelectual' organizada por Scholars at Risk y la Federación Europea de Academias de Ciencias y Humanidades. En su discurso hizo alusión a los ataques más recientes que han sufrido las universidades en libertad académica.

Si bien existe la libertad académica, recogida en la Ley de universidades irlandesas de 1997, el presidente de la república irlandesa mencionó que la falta de incentivos provoca que apenas se realicen investigaciones académicas que no tienen aplicaciones prácticas obvias a corto plazo.

Pese a que la ley garantice esa libertad, esta se ve sometida a diferentes fuerzas de distinta naturaleza, entre ellas, el mercado. Higgins argumentó que ''la mayor parte de la financiación pública para la investigación, de hecho, la financiación procedente de la UE (Unión Europea) y de fuentes internacionales, apoya actualmente la investigación aplicada. Esto limita la libertad académica de los científicos para elegir sus áreas de investigación y daña la salud general de la beca''.

El presidente irlandés hizo énfasis en que esta situación es grave y que la "ruina" de la tradición universitaria está "al llegar". Las universidades irlandesas se enfrentan a lo que Higgins tildó de ''crisis'' intelectual. A razón de que la erudición y la enseñanza están amenazadas tanto por los políticos autoritarios como por la sumisión al "reduccionismo utilitarista" de la ideología de mercado.

Las universidades son vistas como unidades económicas y cuyo éxito reside en "resultados cuantitativos arbitrarios de los graduados, en contraposición a la calidad de los cursos y los estándares de excelencia académica alcanzados por quienes participan en ellos", destacó el presidente.

La crítica fundamental de Higgins fue dirigida principalmente a las universidades que funcionan como entes que tratan de escalar puestos en las clasificaciones de los rankings, pero no apuestan por un verdadero crecimiento en conocimiento.

En las últimas clasificaciones universitarias mundiales de Times Higher Education, la universidad más antigua de Irlanda y una de las más relevantes a nivel mundial, la Trinity College de Dublín, ocupó el puesto 164. Dato que muestra una caída significativa desde el 120 del ranking de 2018.

La respuesta de la universidad fue clara, y señaló como una de las principales causas de este descenso: la escasa inversión de Irlanda en educación en comparación con otros países en la clasificación, y pidió una estrategia nacional para revertir la caída de las universidades irlandesas en las tablas.

Mientras, el presidente Higgins en su discurso aseguró que las universidades han sufrido un "desgaste de alcance y profundidad, pérdida de intercambio interdisciplinario, lo que en muchos casos ha llevado a una degradación de la misma erudición y enseñanza para las que fueron creadas".

La educación queda en un segundo plano y la formación resultante de las universidades se traduce en profesionales listos para la industria y no en ciudadanos críticamente comprometidos.

Lo cierto es que las universidades han racionalizado los cambios introducidos en ellas como una forma de buscar relevancia –aunque estas sean las del mercado– y, añade Higgins, han realizado el "impulso inexorable hacia un reduccionismo utilitarista que ahora es tan omnipresente".

En realidad, en la base discursiva de Higgins, se encuentra una crítica de la realidad académica ante el enfoque desmesurado en intereses económicos y comerciales que han adoptado las universidades. Donde la educación queda en un segundo plano y la formación resultante de las mismas universidades se traduce en profesionales listos para adentrarse en la industria y no en ciudadanos críticamente comprometidos.

Irlanda es uno de los países que menos financia su educación superior respecto a otros pertenecientes a la Unión Europea.

Pero ¿qué ocurre en las universidades irlandesas?

Irlanda es uno de los países que menos financia su educación superior respecto a otros pertenecientes a la Unión Europea. Los estudiantes irlandeses pagan las segundas tasas de pregrado más altas de Europa. Además, la financiación estatal ha ido cayendo progresivamente, lo que deja a las universidades en un estado de déficit. La Asociación de Universidades Irlandesas (IUA por sus siglas en inglés) ha llevado a cabo una campaña para criticar esta situación, así como la reducción de la financiación estatal a la mitad por estudiante entre 2008 y 2017.

Desde 2012 se ha incrementado en un 25% el número de estudiantes extranjeros que deciden ingresar en las universidades irlandesas

Una situación que se agrava al aumentar año tras año el número de estudiantes en las universidades mientras el gobierno irlandés recorta la financiación en educación. Para tratar de paliar el déficit las universidades irlandesas están intentando captar talento extranjero. Desde 2012 se ha incrementado en un 25% el número de estudiantes extranjeros que deciden ingresar en las universidades irlandesas, representando el 8,8% del cuerpo estudiantil general.

La Enterprise Ireland en su último estudio estima que los estudiantes aportan más de mil millones de euros para la economía irlandesa. De ahí que el objetivo del evento, que celebraron en el Phoenix Park bajo su marca Education in Ireland, fuera atraer a más estudiantes de China, Brasil, India, Oriente Medio, Estados Unidos y el sudeste asiático entre sus principales mercados objetivo.

El número de estudiantes internacionales que vienen a Irlanda ha aumentado en más del 25 por ciento desde 2012. En este momento, representan alrededor del 8,8 por ciento del cuerpo estudiantil general; el objetivo es aumentarlo al 15% para 2020.

''Las clasificaciones son factores mucho más potentes para atraer estudiantes internacionales. La falta de una inversión adecuada en el sector universitario durante la última década significa que Irlanda ha perdido terreno en las clasificaciones y no está en condiciones de competir con tanta eficacia en el altamente competitivo mercado internacional de estudiantes", pronunció, Jim Miley, director general de la IUA, durante el Comité Especial Selecto de Seanad sobre la Retirada del Reino Unido de la UE.

Malestar entre la comunidad educativa

Tras varias marchas estudiantiles y varias cartas por parte de la comunidad científica destacando la necesidad de inversión, el resultado ha sido nulo. Los sucesivos gobiernos no han logrado comprometerse con un modelo de financiación sostenible con base a las propuestas presentadas en el informe ''Invertir en la ambición nacional: una estrategia para financiar la educación superior'' elaborado por el Departamento de Educación irlandés en 2016.

Las actividades de investigación, que afectan a estudiantes, doctorandos y personal universitario, la responsable de Política e Investigación de la IUA, Nora Trench, ha manifestado que la asignación presupuestaria del gobierno de Irlanda para investigación y desarrollo (GBARD) ha estado a lo largo del tiempo por debajo del 1% del gasto total desde 2012, incluso llegando a descender hasta el 0,93 por ciento en 2018.

Trench aseguró que ''esto -el presupuesto- está muy por debajo del promedio de la UE para GBARD, que es el 1,34 por ciento del gasto público total. Irlanda es casi la mitad que la de países competidores clave como Dinamarca''.

Pese a ello, las universidades irlandesas no recibirán el apoyo financiero que están pidiendo y tendrán que valerse por sí mismas, según detalla el Irish Times. La reacción del departamento de Educación ha sido negativa ante estas peticiones e instan a que sean las propias universidades quienes resuelvan sus problemas financieros dentro de sus propios presupuestos.

Las universidades, que tenían graves problemas de liquidez antes de la pandemia, ahora les augura un destino indeterminado, bajo el cual buscar métodos en los próximos años para evitar una caída significativa.

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