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Marta Muñiz: "El modelo educativo y la internacionalidad de Schiller hacen que sea un ejemplo"

  • Esta institución ha sido pionera en Europa montando un modelo de educación superior norteamericano en los años 60
Marta Muñiz, CEO de Schiller International University
Madrid

Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Pontificia Comillas, Marta Muñiz ha sido nombrada CEO de Schiller International University con responsabilidad ejecutiva en los cuatro campus que la universidad tiene en Estados Unidos y Europa. Muñiz se incorporó a esta institución el año pasado como presidenta y directora general después de una amplia experiencia en el mundo académico.

¿Qué objetivos se plantea como nueva CEO de Schiller?

Mi principal objetivo es convertir a Schiller en la Universidad del futuro. Esto significa entender la universidad adaptada a las necesidades que hoy tiene la sociedad, como un punto de encuentro entre universidad, empresa y la población y seguir formando a ciudadanos que se conviertan en profesionales capaces de trabajar a nivel global. Se trata de que no solo estén preparados profesionalmente, sino también personalmente para resolver problemas complejos y para ejercer lo que nosotros entendemos como un liderazgo transformacional. Es decir, que sean capaces de movilizar y transformar el mundo en el que viven.

Esto es continuista con lo que ha sido la historia de Schiller. Esta institución ha sido pionera en Europa montando un modelo de educación superior norteamericano en los años 60. Más adelante, en los años 70 estableció una plataforma multicampus, de tal manera que los alumnos podían rotar entre los diferentes campus, cuando todavía no existía el programa de Erasmus. Schiller International University fue la primera en aunar sistemas educativos tan diferentes como es el norteamericano y el europeo y en implantar modelos de educación inmersiva.

Nuestro planteamiento es que siga respondiendo a las necesidades de los estudiantes y de la sociedad y esto implica que lidere la innovación en tecnologías educativas. Quiero que los estudiantes de Schiller adquieran las capacidades analíticas, de comunicación y trabajo en equipo, los conocimientos tecnológicos, las habilidades de liderazgo y de resolución de problemas que hoy están demandando las organizaciones, independientemente de qué carrera se estudie.

¿En qué se diferencia la Universidad Internacional de Schiller en comparación con otro tipo de institución de educación?

Hay tres diferencias principales. Por un lado, la experiencia internacional real. Por muchas asignaturas sobre gestión intercultural que se cursen, solo la exposición a la diversidad te hace desarrollar competencias multiculturales. En Schiller, la internacionalidad se vive desde el primer día de clase, es vivencial. De hecho, solo un 25% de nuestros estudiantes estudia en su país de origen. Nuestros alumnos pueden moverse entre los diferentes campus de Schiller cada cuatro meses, lo que lleva a que su experiencia internacional sea real. Por otro lado, el modelo académico, que no solo debe cumplir con los requisitos estadounidenses, sino que también tiene que contar con la aprobación en cada uno de los países en los que operamos, es decir, España, Alemania, Francia y, de manera indirecta, con el sistema británico a través de nuestro acuerdo de doble titulación con la Universidad de Roehampton. Por lo tanto, estamos uniendo lo mejor del modelo americano y lo mejor de los europeos.

"Nuestros alumnos pueden moverse entre los diferentes campus de Schiller cada cuatro meses, lo que lleva a que su experiencia internacional sea real"

El tercer factor diferencial de Schiller está ligado a uno de los aspectos que para nosotros es clave: la empleabilidad. Entendemos que nuestra responsabilidad es que nuestros alumnos sean altamente empleables y esto significa que nuestros estudiantes pueden obtener una doble titulación europea y americana, por lo que tienen acceso al mercado laboral tanto en Europa como en Estados Unidos.

¿Cuál es la metodología que siguen en esta universidad?

Cuando hablamos de modelo académico, desde mi punto de vista son cuatro los pilares fundamentales. El primero es la flexibilidad y esto está muy ligado al modelo americano. En este caso el alumno va tomando decisiones a medida que avanza en sus estudios, es decir, durante los primeros 18 meses el estudiante tiene la oportunidad de explorar diferentes áreas de conocimiento, y en Schiller, además, les exponemos a distintas realidades profesionales, lo que les permite ir tomando las decisiones sobre qué es lo que les gusta, cuáles son sus capacidades, cuáles son las salidas profesionales de las distintas especialidades, etc. Esta flexibilidad es diferencial, los estudiantes en Schiller pueden decidir su especialización o incluso hacer un doble grado una vez que tienen la madurez y los conocimientos necesarios para determinar su futuro profesional.

Además, tenemos un modelo de educación inmersivo, lo que es absolutamente pionero en Europa. Esto significa que nuestros alumnos tienen una asignatura al mes, es decir, en un cuatrimestre tienen las mismas asignaturas que en un modelo tradicional, pero en este caso están enfocados en una misma asignatura durante un periodo de tiempo, permitiendo al estudiante maximizar su rendimiento y aprendizaje de cada materia.

Destaca también nuestro modelo basado en retos (Challenge Based Learning), lo que les permite desarrollar una alta capacidad de resolución de problemas complejos, porque tienen que estar conectando diferentes materias. Para ello, invitamos a empresas y todo tipo de organizaciones a plantear retos reales, de tal manera que los alumnos trabajan en darles solución. De esta manera, provocamos que se enfrenten a situaciones muy cercanas a lo que luego será su realidad profesional.

El último pilar tiene que ver con la multidisciplinariedad, algo que considero esencial en el proceso de adaptación de la Universidad a nuestra realidad actual, y que en Schiller ya hemos iniciado rompiendo las barreras entre las ciencias y las letras. Esto significa que el alumno va diseñando su propio camino educativo pero nuestro objetivo es que los profesionales de Schiller estén preparados para el mundo real y esto se traduce en habilidades analíticas y comunicativas conocimientos tecnológicos y humanísticos etc. Nosotros generamos una formación mucho más multidisciplinar que consideramos necesaria para poder resolver problemas complejos, valorar la diversidad y poder adaptarse a los cambios que nos deparen las innovaciones y los entornos del futuro. Nuestros estudiantes aprender a aprender, a cuestionarse el mundo que les rodea y a valorar perspectivas diferentes.

¿Cuáles son las ventajas que tiene la formación que se imparte en Schiller?

Entre las ventajas podría destacar la flexibilidad en la toma de decisiones a medida que van madurando, al igual que los resultados de nuestro modelo en el perfil de profesionales graduados en Schiller. La educación es una decisión de inversión, los estudiantes van a dedicar cuatro o cinco años de sus vidas, en el caso del grado, y un año en el caso del posgrado y exigen un retorno de dicha inversión que debe traducirse en empleabilidad global gracias a las capacidades y conocimientos que adquieren con nosotros: resolución de problemas, inteligencia cultural, idiomas, resiliencia, etc Y, finalmente, la experiencia vital que Schiller ofrece a sus estudiantes. La universidad no es un espacio al que uno va solo a adquirir conocimientos y competencias, sino también a desarrollar muchos más elementos que te forman como persona y como ciudadano, en nuestro caso, como ciudadano que entiende los retos globales, comprometido con la sostenibilidad y dispuesto a liderar las transformaciones necesarias para construir un mundo mejor.

"La universidad no es un espacio al que uno va solo a adquirir conocimientos y competencias, sino también a desarrollar muchos más elementos que te forman como persona"

¿Cómo cree que se encuentra hoy en día el sistema educativo español?

El sistema educativo español está en un momento de alerta. Es decir, yo creo que empieza a ser mucho más consciente de los cambios a los que se tiene que adaptar. Sin duda, la pandemia ha puesto de manifiesto todas las necesidades de digitalización, pero es una situación que no es coyuntural, es decir, hoy las grandes empresas están apareciendo con proyectos de educación y de formación porque no consiguen obtener del sistema universitario a los profesionales que necesitan. Creo que el reto está en hacer esa adaptación al cambio y en este sentido hay universidades que tienen más posibilidades que otras. En esta situación de punto de inflexión hay una oportunidad magnífica para España, para convertirnos en un verdadero hub internacional de educación. Tenemos una educación superior de gran calidad y disponemos de una posición geoestratégica privilegiada en Europa como puerta a otros continentes que nos hace especialmente interesante. España es un país donde hay mucha seguridad, hay buena calidad de vida, donde el coste es asequible y hay un creciente interés de alumnos internacionales. Para poder conseguirlo debemos tener muchos más programas en inglés, mucha más flexibilidad a la hora de incorporar profesionales y profesores con otros perfiles en las universidades.

En este sentido, considero que Schiller es un buen modelo en el que inspirarse, la internacionalidad y la modernidad del modelo educativo que nosotros estamos llevando a cabo constituye una buena práctica y es escalable.

En definitiva, el sector universitario está en un momento de cambio de paradigma que supone una oportunidad muy buena para la educación superior en España y me gustaría que Schiller fuera un contribuyente activo y que participe en el liderazgo y en el proceso de transformación que ya ha llegado.

Schiller es, ante todo, una universidad con mucha internacionalización, ¿cómo tienen planteado este aspecto de cara al año que viene?

Antes del Covid-19, teníamos ya una gran experiencia de trabajar en entornos globales virtuales y, desde siempre, la flexibilidad ha formado parte de nuestro ADN. A la vuelta queremos volver a los campus presenciales, si las condiciones sanitarias lo permiten, aunque sí que es verdad que en los últimos meses hemos hecho una mayor inversión en tecnología para facilitar que la experiencia del alumno fuera como si estuviera en el aula y facilitará la hibridación de muchos programas. Estamos convencidos de que el COVID-19 ha acelerado una tendencia que Schiller ya había iniciado antes.

¿Qué relación tiene Schiller con el mundo empresarial?

Tiene una relación muy estrecha desde diferentes puntos de vista. Para empezar, una de las grandes motivaciones de nuestros inversores es contribuir al acercamiento entre la Universidad y el mundo empresarial como motor de la transformación que hemos comentado y que consideramos necesaria para poder formar a profesionales preparados para trabajar en el entorno actual. Así, todos los programas que tenemos tienen consejos asesores que nos ayudan a diseñar el plan de estudios y realizar las revisiones periódicas para garantizar que tanto los contenidos como las metodologías son las adecuadas para lo que se necesita en las diferentes industrias. Por otro lado, nuestro modelo basado en retos incorpora a las organizaciones en el aula y son nuestros alumnos los que trabajan para darles una solución a dichos retos, esta conexión es fundamental en nuestro modelo.

"Todos los programas que tenemos tienen consejos asesores que nos ayudan a diseñar el plan de estudios"

Asimismo, estamos generando puntos de encuentro entre Universidad y empresas con el objetivo de favorecer una transferencia de conocimiento bidireccional. Desde las empresas, que plantean cuáles son sus retos y necesidades, y desde Schiller para hacer llegar a la sociedad los resultados de la investigación que se hace en las universidades. Desgraciadamente, en general, este puente entre la empresa y la universidad sigue estando muy alejado. Entendemos que parte de nuestra responsabilidad es hacer que se produzca ese encuentro. Ahí nuestro acceso al mundo empresarial nos da también una posición de ventaja.

Desde su punto de vista, ¿qué cree que buscan los estudiantes en las universidades hoy en día?

Lo que cada vez se está demandando más por parte de los estudiantes es un retorno de su inversión, es decir, empleo. Ahora bien, como hemos dicho la universidad tiene la responsabilidad dar mucho más, por eso hablamos de experiencia vital, de punto de encuentro, de transferencia de conocimiento, etc. Los estudiantes buscan una serie de experiencias y aprendizajes que les permitan desarrollarse no sólo como profesionales eficaces y capaces de dirigir su propio destino, sino que, además, buscan organizaciones cuyos valores coincidan con los suyos, tanto como estudiantes como como futuros empleados. También buscan flexibilidad, son mucho más conscientes de las herramientas que están a su disposición, de las oportunidades que ofrece la tecnología. Exigen más personalización y demandan a las instituciones académicas que se adapten a sus necesidades de aprendizaje, que les demos las herramientas que necesitan como estudiantes, en definitiva, que cambie la perspectiva de "enseñar", enfocado en el docente, por "aprender", enfocado en el estudiante.

Por último, los estudiantes buscan también una experiencia vital que les abra a nuevos mundos y a nuevas oportunidades de desarrollo. Este es precisamente uno de los elementos que hacen a nuestra universidad más atractiva. Aquellas personas que valoran la diversidad, que ansían trabajar en entornos globales vienen a Schiller buscando una experiencia internacional, la flexibilidad que les ayude a tomar decisiones. Esto lo vemos claramente en los ex alumnos de Schiller, que tienen en común un mayor interés intelectual, son más emprendedores, les atraen los retos globales, etc.

¿Cómo visualiza el futuro de Schiller?

Visualizo Schiller siendo la universidad de referencia para aquellos estudiantes que busquen convertirse en profesionales globales, es decir, que aspiren a tener un liderazgo transformacional a nivel global. Entiendo que el futuro va a exigirnos a todos nosotros una permanente reinvención, por lo que tenemos que dotar a los alumnos de las herramientas que les permitan liderar dicha reinvención. Por otra parte, dentro de lo que es la comunidad universitaria, visualizo a Schiller como una universidad pionera y un ejemplo para la industria a la hora de adaptarse a las necesidades de nuestro tiempo.

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