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Desde primaria se llega a extraordinaria: Motivaciones para el impulso educativo STEM en femenino

  • La solución a este problema está en motivar a las estudiantes explicando la realidad de estas profesiones
Madrid

A poco que nos pongamos a observar la sociedad actual, se comprueba fácilmente que nuestra capacidad de progreso, la economía y bienestar general están fundamentadas en la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. Naturalmente con ello queremos hacer referencia a la educación STEM, sobre la que podemos encontrar infinidad de noticias, publicaciones, blogs, etc. y no es por casualidad.

Las carreras englobadas bajo el acrónimo de siglas en inglés STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) representan la base de nuestro futuro y se considera un sector de alto crecimiento actualmente. Los campos profesionales implicados son muy amplios y con muchas oportunidades en donde la tecnología juega un papel transversal.

Brevemente y con el fin de comprender la necesidad de la formación STEM es importante aportar algunas ideas generales y los ámbitos es los que desarrolla.

En primer lugar, la Ciencia (S), además de abordar las áreas relacionadas con la medicina, dedica sus investigaciones a temas tan diversos como la producción de alimentos o el cambio climático. La Tecnología (T), es la herramienta en constante evolución y que permite el desarrollo de las aplicaciones informáticas, la robótica, la inteligencia artificial, etc.

Por su parte la Ingeniería (E) cuenta con ramas especializadas y profesionales encargados de las infraestructuras, proyección de edificios y ciudades o diseño y producción industrial. Por último, las Matemáticas (M) tienen un importante papel el campo económico, análisis de inversiones o aplicaciones Big Data.

Como se puede ver, el rango de disciplinas es más extenso de lo que puede parecer a primera vista y todos son retos ante los que las administraciones y las empresas tienen que dar soluciones, por ello necesitan atraer talento y construir empleos que serán la base de la innovación y la sostenibilidad social en el futuro. Para lograrlo, será necesario despertar el interés ya en la infancia y crear vínculos relacionados con la formación en STEM.

En un mundo globalizado y competitivo, sin suficientes científicos, ingenieros o matemáticos quedaríamos rezagados en la revolución 4.0, pasando a ser dependientes en un ámbito como el tecnológico que no deja de evolucionar. Hoy en día hay insuficiencia de alumnos matriculados en STEM en comparación a la demanda solicitada por el mercado, siendo esta carencia más severa en cuanto a representación femenina se refiere, lo que hace necesario el fomento de vocaciones científico-tecnológicas.

Durante las etapas de formación, sobre todo en la educación secundaria, llega un momento en que se abandonan asignaturas clave como las matemáticas, la física o la tecnología sin haber pensado realmente la repercusión que puede tener en un futuro, desconociendo las posibilidades que ofrecen las profesiones STEM tanto de desarrollo personal como por la contribución al crecimiento como sociedad. Esto es debido, en muchos casos, a que tradicionalmente se nos han presentado como materias complicadas y hostiles, además de estar identificadas con entornos de trabajo con presencia mayoritaria de hombres.

La solución a este problema está en motivar a las estudiantes explicando la realidad de estas profesiones, posibilitando el acceso a experiencias empresariales reales relacionadas con la ciencia y la tecnología con el fin de crear una base sobre la que realizar la elección de sus estudios de bachiller fundada en el conocimiento. Fomentar sus vocaciones científicas es más sencillo si conocen el impacto social que estas profesiones pueden tener, aunque la gente joven cada vez es más consciente de lo imprescindibles y necesarias que son las habilidades digitales.

Si bien cada vez son más las mujeres que se inclinan a estudiar carreras STEM, son pocos los referentes femeninos conocidos que apuntan hacia esta línea y su proyección social es baja. La falta de estos modelos a seguir hace que sea más difícil comprender lo atractivas, útiles y enriquecedoras que pueden llegar a ser. A ello se suma que en la mayoría de los casos falta un entorno que las guie y facilite perseguir su interés en carreras científicas e incentivar su curiosidad.

La situación actual que estamos viviendo con el COVID-19 ha acentuado la necesidad y la importancia del desarrollo de las competencias digitales en todos los aspectos de nuestra vida, trabajo, ocio, familia, etc. Esta transformación conlleva una repercusión social de la ciencia y la ingeniería que permite a las estudiantes conocer la existencia de las carreras STEM, valorando de este modo la posibilidad de realizarlas.

Optemos o no por una educación STEM, éstas van a formar parte de nuestro futuro independientemente de la actividad profesional elegida, ya sea arte, comunicación o deporte, pero de nuestra mano estará ser creadoras de conocimiento científico e innovación tecnológica.

Laura Sordo Ibañez, Directora de la Unidad de Desarrollo del Compromiso Social, Proyección Institucional y Cultural de la Universidad Europea Miguel de Cervantes

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