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Marco Zagal: "El eje de la educación Montessori está centrado en la observación de las necesidades en los distintos periodos sensibles

  • "La ley Celáa es un buen comienzo, pero carece de la estructura logística para la implementación de lo que dicta"
Madrid

La Organización Montessori Canela Internacional (OMCI), centro de referencia internacional dedicado a la formación continua para profesores, profesionales vinculados a l educación formal y no formal, y familias, en temas de Educación Montessori, Desarrollo Humano, Neurociencia Educativa y Educación Inclusiva, con sede en Barcelona, ha experimentado un crecimiento exponencial desde marzo de 2020 hasta el momento actual. La compañía ha formado en los últimos 10 meses a cerca de 20.000 personas, siendo la cifra de 5.815 desde su institucionalización en 2013 hasta el pasado mes de marzo. Marco Zagal, fundador de Organización Montessori Canela Internacional (OMCI), explica en qué consiste esta metodología.

¿En qué consiste exactamente el Método Montessori?

El método Montessori como tal es un sistema de aprendizaje centrado en las etapas de desarrollo del niño y los periodos sensibles que identificó la doctora María Montessori a finales del siglo XIX, en un grupo de niño que estaba en un sector marginal. Ella era médico, trabajaba el tema de la atención a la demencia, y los niños que no aprendían eran considerados como niños "tontos", no había lugar para ellos en el sistema.

En estricto rigor, es un sistema que busca sacar el máximo potencial del niño a partir de las etapas evolutivas de desarrollo del individuo según el contexto en el que se encuentre. Esto está centrado en observar las necesidades que tiene el niño para aprender y desenvolverse en el entorno en el que vive.

Cuando hablamos de aprender nos referimos a un aprendizaje para la vida, útil, que sea cercano y el niño le sepa encontrar un sentido. Esto es algo que caracteriza al método Montessori como tal, sin embargo hay que aclarar que el enfoque que desarrolló la Doctora, si bien tiene un método, no es en sí un método. Es un modelo de acompañamiento personal, pedagógico y humano en el desarrollo del niño.

La visión de María Montessori está enmarcada dentro de una mirada holística del ser humano por una cuestión muy clara, ella veía que en la medida en que más se cuidara al niño, más probabilidades teníamos de construir una sociedad pacífica.

El eje de la educación Montessori está centrado en la observación de las necesidades en los distintos periodos sensibles, y está relacionado con una estimulación sensorial del niño, en la medida que va creciendo, de los 0-3 años cuando alcanza la posición bípeda, luego adquiere una serie de herramientas e inquietudes y una capacidad exploratoria que se cuida mucho en el enfoque Montessori.

En resumidas cuentas, el eje central de la Educación Montessori es la observación del niño para que pueda construirse como un ser inteligente, autónomo, emocional y social.

¿En qué se diferencia del método tradicional educativo?

Las diferencias son bastante significativas, en primer lugar, la Educación Montessori está centrada en adaptar el currículum y le procesos de aprendizaje a las necesidades del niño y por lo tanto todo el conocimiento que se trabaja en el aula esta estrechamente ligado a esa observación que hace el adulto.

En la educación Montessori, el punto de partida tiene que ver con el niño y sus necesidades, y en la educación tradicional lo más importante es el currículum y los contenidos que se van a trabajar. De alguna manera el niño se convierte en un actor pasivo en su propio proceso de aprendizaje. En cambio, el enfoque Montessori busca que el niño sea protagonista, y esto tiene que ver con que desarrolle su autonomía, con todas las implicaciones que se derivan de esto en la vida adulta, como la toma de decisiones, el valor del error, el aprender disfrutando y por cuenta propia, el sentido de la felicidad y como se enfrenta a los desafíos y dificultades que se le presentan.

"En la educación Montessori, el punto de partida tiene que ver con el niño y sus necesidades, y en la educación tradicional lo más importante es el currículum y los contenidos que se van a trabajar"

En el sistema tradicional, el profesor actúa como un agente experto y el alumno únicamente recibe conocimiento de forma pasiva, y se da mucha importancia a las calificaciones. El concepto de disciplina esta estrechamente ligado con la inmovilidad, un "buen niño" es aquel que está sentado y quieto, que no interrumpe y no molesta.

Por el contrario, en el sistema Montessori, el profesor hace de facilitador y el aprendizaje está centrado en el proceso, nunca en la nota. Se valida el error, se considera fundamental que el niño se equivoque y desde ese error se busca una forma para que aprenda mejor. Se explora y se permite mucho la libertad, que el niño ocupe los espacios, que se pueda mover y que comparta con sus compañeros.

Otra gran diferencia es que en la educación tradicional se imparte un currículum homogéneo, se trabaja el mismo contenido para todos a la vez y con los mismos tiempos.

En Montessori, cada niño trabaja a su ritmo y con contenidos diferentes. Es el concepto de currículum expuesto: el alumno tiene la posibilidad de elegir en qué conocimiento y en qué área curricular quiere trabajar.

Por otro lado, por dar alguna pincelada más, en la educción Montessori, se permite al niño comer en clase si tiene hambre, y hay toda una serie de ritos que rondan entorno a la creación de hábitos de convivencia, estudio, comunicación y de cuidado hacia el ambiente en el que se está, que en la educación tradicional no existen.

¿Cuáles son las principales claves del Método Montessori?

La clave es la capacidad de observación que desarrolla el adulto en función de lo que necesita un niño para aprender. Entendiendo siempre el aprendizaje como algo que le va a ser útil para la vida, no para aprobar un examen. Un segundo elemento importante es que el profesor es un facilitador, por eso se habla de la Guía Montessori. Su función es acompañar, por eso nunca se impone, ni invisibiliza al niño, al contrario, se intenta siempre que tenga un rol protagónico en el trabajo que hace en la escuela.

¿Hasta qué punto es positivo clasificar a los alumnos en base a notas?

Calificar a los niños por sus notas no tiene nada de positivo, es alimentar un sistema competitivo que se ha usado durante todo el siglo XX, y se sigue usando, y cuyas consecuencias ya son observables en el modelo de sociedad que hemos construido. Un modelo egoísta, impersonal y consumista que ha perdido la visión de la cooperación, la sostenibilidad y cuidado del planeta.

Calificar numéricamente es una de las peores formas de educar a los niños y niñas. Desvirtúa totalmente el sentido de la escuela que toda actividad académica y educativa esté sujeta a una nota.

"Calificar numéricamente es una de las peores formas de educar a los niños y niñas"

Hay bastante discusión entorno a las diferencias entre educar y escolarizar. Escolarizar es precisamente eso, poner una nota, impartir los contenidos curriculares que exigen las instituciones, promover a quienes superen los estándares exigidos por la autoridad y suspender a los que lo han hecho mal. El principal problema que vemos en clasificar a niños y niñas por sus notas, es que se estigmatiza al alumno y ello se prolonga a lo largo de la vida. Son tantos los años en los que se machaca con la idea de ser "bueno" o "malo" en mates, literatura o ciencia, que el alumno lo integra como parte de su personalidad, y toma decisiones en su vida en base a lo que se le ha dicho que es en términos académicos. Evidentemente, eso no es positivo y creemos que es de los aspectos más urgentes que hay que cambiar en la escuela tradicional.

Precisamente, el momento que estamos viviendo de crisis climática y económica es producto del modelo educativo que se ha impartido a nivel mundial en el ultimo siglo.

El enfoque Montessori tiene que ver con entregarles a niños y niñas una visión del mundo mucho más allá de lo que significa aprender para acumular contenidos y aprobar exámenes. Tiene que ver con poner en práctica ese conocimiento para un bien colectivo y social.

¿Qué papel tiene la tecnología en Montessori?

En Montessori, la tecnología es una herramienta más a la que el niño puede acceder si la necesita. No se promueve una dependencia a la tecnología, e idealmente en la primera infancia no se recomienda su uso.

De totas maneras hay matices, hay proyectos educativos Montessori que la incorporan y otros que no. No hay una línea clara, sino que nosotros nos remitimos a la base científica que sustenta en enfoque pedagógico de la educación Montessori.

Otra cuestión es que al ser una herramienta más que está a su disposición, hay uno o dos ordenadores por aula y ello implica que tienen que compartir y aprender a esperar su turno, lo cual también es positivo para que aprendan a trabajar la paciencia.

¿Qué puede aportar la Ley Celaá a este método?

Considero que el espíritu de la ley es positivo, busca actualizarse y estar más al día con la tecnología, y se muestra explícitamente comprometido con los principios de sostenibilidad de la agenda 20-30. Incorpora los derechos del niño como un pilar fundamental de la educación, tiene en cuenta el cambio digital, el desarrollo sostenible, la igualdad de género, y la inclusividad, que son cuestiones muy importantes.

"Incorpora los derechos del niño como un pilar fundamental de la educación"

Constato que busca un equilibro con respecto a la LOMCE, que organizó el currículum de una manera mucho más jerárquica y, en definitiva, acerca el sistema educativo español al modelo europeo.

Ahora bien, hay que analizar también que España tiene una particularidad, y es que las leyes educativas sufren cambios significativos cada vez que hay un nuevo gobierno. Eso repercute en que el sistema educativo español no tiene una estructura de estado, se va adecuando a las creencias políticas de cada partido, y no se tienen en cuenta las necesidades del sistema ni de los alumnos.

Se debe crear un sistema educativo que desde la financiación, como desde las políticas públicas, sea transversal a cualquier gobierno. La ley Celáa es un buen comienzo, pero carece de la estructura logística para la implementación de lo que dicta.

Es necesario tener en cuenta también que cada CCAA es diversa y es difícil que exista una ley que responda a todas las necesidades de cada comunidad. No tiene que ver solo con el espíritu de la ley, sino con como se crea una estructura que lleve a la práctica de forma efectiva esos valores que promueve la ley, esa visión de la sociedad, la sostenibilidad y la realidad digital.

También hay una cuestión previa, y es qué tipo de sociedad queremos para España, hacia dónde vamos. Es necesario un consenso político, y en la medida en que no exista ese consenso, seguiremos dando tumbos cada 4 años.

Desde su punto de vista, ¿en qué se debe centrar la educación actualmente?

Considero que la educación actualmente debe centrarse en la humanización, los niños y niñas no pueden ser meros receptores de información, que es lo que mayoritariamente se ha hecho desde el siglo pasado.

Lo más urgente es darle sentido a lo que aprenden en la escuela, para aportar a una sociedad más cooperativa y respetuosa con la diferencia. Hay que promover la inclusividad, las escuelas deben ser espacios de encuentro donde todos los seres humanos, por diferentes que sean, puedan convivir e interactuar. Y los adultos deben estar preparados para acompañar esos procesos de interacción.

Desde nuestro punto de vista la educación debe centrarse en entregar herramientas que ayuden a una mejor sociedad.

Por otro lado, dados los avances científicos que hay sobre el afecto en el aprendizaje y sobre el vínculo en el proceso de interacción social, hay que tener siempre en cuenta el cuidado emocional del niño en el proceso. Es algo que debe estar totalmente presente en la dinámica escolar del siglo XXI.

¿Qué cambios necesita el sistema educativo actualmente?

Para no repetirme con la pregunta anterior, específico los cambios concretos que desde Montessori Canela creemos que son necesarios.

Permitir el movimiento y la libre circulación del niño, romper la estructura rígida de clases y cambiarla por fracciones horarias cortas (30 minutos o 1 hora como máximo).

Permitir que el niño tanto en la primaria como en la secundaria pueda satisfacer sus necesidades fisiológicas en todo momento. Cosas tan sencillas como dejar que vaya al baño, coma o descanse si está cansado durante las horas de clase, deberían normalizarse en las escuelas.

Por otro lado, aunque ya lo hemos mencionado anteriormente, el sistema de notación numérica debe abolirse. Es necesario evaluar a los alumnos, pero no calificarlos, el sistema de evaluación debe ser personal, cualitativo y coherente con el potencial de cada niño y con el modelo de sociedad que queremos. Entre otras cosas debe ser una forma de evaluar que valore el error como una fuente real de aprendizaje y no como algo punitivo.

Tenemos que trabajar para que los niños y niñas disfruten la infancia, que no sean obligatorios los deberes y que pasen menos horas en el colegio. Hay datos estadísticos que demuestran que pasar más tiempo en el colegio no equivale a mayor ni mejor aprendizaje. Esto debe ir de la mano con una mejora urgente de las políticas de conciliación familiar evidentemente. Por ello, también es necesario encontrar formas inclusivas, amables y amorosas de incorporar a la familia en el proceso de aprendizaje de los niños, de forma que familia y escuela sumen.

¿Cómo visualiza el método Montessori en un futuro?

Primero puntualizar que cuando hablamos de método Montessori, nos estamos refiriendo a un aspecto de la educación Montessori, por tanto, mi respuesta la voy a acotar a como visualizo una educación centrada en el niño. La idea es una dinámica escolar en la que el niño tiene un rol activo y toma decisiones, lo que le permite desarrollar su pensamiento matemático, su creatividad y otras competencias sociales como la tolerancia a la frustración y la resolución de conflictos. Es fundamental que la educación del futuro sea aplicada a los desafíos que tiene la sociedad actual. Dado el vertiginoso desarrollo tecnológico van a desaparecer algunas profesiones, y la escuela desde la infancia debe estar preparada a esa visión de cambio. De tal manera que el conocimiento y la preparación que reciban esté en coherencia con las necesidades que nos va a exigir una sociedad globalizada y altamente tecnológica. Para eso se requiere una actualización de los programas de formación del profesorado, en base a los descubrimientos de los últimos años sobre neurociencia y plasticidad cerebral, que explican la forma que tiene el cerebro de aprender e integrar conocimiento.

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