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Nicolás Grijalba: "La Universidad necesita comprender y asimilar todo lo que está sucediendo en el ámbito de la Comunicación"

  • El buen periodismo digital necesita los mismos ingredientes que el buen periodismo tradicional
Madrid

Hace unos días se presentó en la Universidad Nebrija el libro "Sociedad digital y empleabilidad en comunicación" que plasma el nuevo perfil "híbrido" del profesional de la comunicación, inmerso en el dominio de nuevos procesos digitales. El volumen intenta resolver varias cuestiones sobre cómo se encuentra este mercado. Nicolás Grijalba, director del Grado en Comunicación Audiovisual de la Universidad Nebrija, explica cuáles son las novedades en este campo.

¿Cuáles son los principales cambios profesionales que se han observado en los últimos años en los comunicadores?

El gran cambio profesional reside en la necesidad de poseer un perfil más completo e híbrido, con capacidad de adaptación a los nuevos escenarios; gente capaz de adivinar las necesidades futuras de los usuarios y/o consumidores. Lo curioso, no obstante, es que al mismo tiempo que los profesionales actuales deben tener una visión generalista y polivalente de las cosas, del mundo, también deben alcanzar una alta especialización, no sólo tecnológica, dominando los canales existentes, sino también temática.

Diríamos, no obstante, que la clave no sólo reside en tener controlado el QUÉ, algo que se presupone en el comunicador / periodista, sino saber manejar también el CÓMO. ¿Cómo gestionar tanta información? ¿Cómo gestionar los contenidos? ¿Cómo los hacemos llegar a usuarios cada vez más presentes, participativos y exclusivos?

¿Qué nuevos modelos de negocio y áreas han nacido en este campo en los últimos meses?

En el ámbito del periodismo, abierto en estos momentos a una gran transformación digital, los modelos de negocio están demandando verdaderos gestores y seleccionadores de la información, verificadores de datos. Lo vivido con esta pandemia del coronavirus es un gran ejemplo: al tiempo que los grandes medios necesitaban periodistas capaces de contar al mundo lo que estaba ocurriendo -en el fondo la vieja práctica del informador-, la actualidad también necesita de periodistas que interpreten los datos, sinteticen en gráficos, asimilen los procesos participativos de la audiencia.

En el caso de la radio, por citar otro ejemplo, la renovación del modelo de negocio es más que evidente: la radio digital, los podcasts, la radio que 'también se ve', han jugado a favor de nuevas áreas temáticas mucho más creativas y proactivas.

Para el ámbito de los contenidos audiovisuales o publicitarios, donde el marketing ya no es una rama anexa al proyecto inicial, pues ha pasado a ser parte indivisible de la narrativa adoptada, todos los departamentos implicados en el proceso de creación de una serie o de una campaña publicitaria, por ejemplo, son el todo de un producto final, no hay tiempo para subdivisiones ni 'estrellitas'.

¿Cuál es el papel del periodista en un mundo en el que parece que todos comunican a través de las redes sociales?

Bueno, el buen periodismo digital necesita los mismos ingredientes que el buen periodismo tradicional: conocer la noticia, conocer a las fuentes, documentarse e investigar y saber transmitir al usuario una historia verdadera y potente. Sólo que ahora el periodista digital necesita cribar la información, conocer el canal en el que se mueve, proponer y estimular al lector, y poder completar dicha información con un 'aparataje' vistoso (gráficos, exposición de datos, piezas audiovisuales complementarias).

Pero claro que el periodista sigue haciendo falta: igual o más que antes. Como el buen librero que, ante miles de estanterías de un centro comercial, te dice: por aquí sí, este es mejor que ese, o le sugiero esta edición mejor porque las tapas son más robustas y cuidadas.

¿Cómo se encuentra la formación universitaria para estos perfiles?

Sin ningún tipo de sumisión, que de eso no estamos hablando, sí que es cierto que la Universidad necesita comprender y asimilar todo lo que está sucediendo en el ámbito de la Comunicación. No se trata de perder la identidad académica, pues al fin y al cabo aquí estamos para preguntarnos, debatir, exponer ideas y conocer la de otros, pero los planes de estudio, de manera general, necesitan para su supervivencia entender qué está ocurriendo HOY en el mundo, y hacia dónde vamos. Supongo que, como siempre, hace falta algo más de valor: no sólo por parte de las instituciones universitarias, sino también por parte de las administraciones públicas, el cuerpo docente y, por supuesto, los estudiantes.

Respecto a lo que yo conozco, la Universidad Nebrija, y en especial la Facultad de Comunicación y Artes, de la que dependen los títulos del área de Comunicación, los últimos años hemos hecho un trabajo intenso, valiente y sincero para presentar unos planes de estudio que entienden la formación desde la base de un humanismo digital. Para entendernos: el estudiante de Comunicación Audiovisual por supuesto que tiene que conocer los procesos de creación de un contenido audiovisual concreto, pero también cómo defenderlo, moverlo, ampliar su contenido en las redes sociales, distribuirlo por el canal y entre el público oportuno, así como proporcionar al espectador una experiencia única, activa y casi diríamos que exclusiva.

¿Cree que se necesitaría tener una relación más constante entre formación y mercado laboral para orientar mejor a los estudiantes?

 Sí, claro, siempre es deseable. La Universidad está para proporcionar valor a la sociedad. Valor y nuevas ideas, valor humano, creación e investigación. No puede trabajar de espaldas al mercado laboral, lo que tampoco significa que claudique ante las tendencias y oportunidades de un día. En este libro los autores demuestran, en definitiva, lo importante y valioso que es que el ámbito académico y el ámbito profesional se entiendan, colaboren, trabajen en sintonía en beneficio de una formación completa, veraz y crítica para los estudiantes.

¿De qué forma podrían los profesores actualizar su metodología hoy en día?

El profesor, como cualquier otra profesión, también tiene su parcelita de resistencia, pero es evidente que el buen educador es el que observa y entiende que a cada momento de la historia le corresponde un tipo de saber. La renovación, por tanto, de las metodologías docentes es fundamental para que el engranaje de la educación funcione; pues en caso contrario generamos muchas frustraciones, entre los docentes y entre los alumnos. Dicho esto: sabiendo cuál es su papel, defendiendo el aprendizaje como arma frente a un mundo, en el fondo, más controlado y controlador, los mejores docentes serán aquellos que sepan trasladar al aula lo que de verdad está ocurriendo en la profesión, los que compartan con sus compañeros experiencias positivas y también frustrantes, los que de verdad entiendan que aunque la carcasa hay que mudarla una o cien veces más, la esencia debería ser la misma (ayudar a aprender y a comprender dónde estamos).

¿Cuáles son las competencias que reclaman los empleadores en la actualidad?

Se repiten mucho estas competencias, pero es que en el fondo son verdad: los empleadores están reclamando, básicamente, perfiles profundos, híbridos, polivalentes, que sepan adaptarse a las circunstancias y sepan trabajar en equipo, conocedores del medio. Me atrevo a decir también que, en este momento, se necesitan, además, perfiles atrevidos, creativos y valientes, pues las nuevas tecnologías permiten levantar proyectos que antes parecían más imposibles de poner en marcha.

Desde su punto de vista, ¿cuál sería el área de mayor empleabilidad?

En el ámbito de la información, seguramente todo aquello relativo a la gestión y verificación de datos. Al grafismo y a las nuevas virtualidades referidas al ámbito del periodismo; es decir, un tipo de periodismo inmersivo, 360°. Por supuesto, que en el área del contenido puramente audiovisual, de ficción o publicitario, hay especial apetencia por aquellos profesionales puramente técnicos, editores y postproductores, especialistas en imagen y sonido, aplicación de efectos especiales y/o realidad virtual…

¿Hacia qué modelos de comunicación caminan los diferentes sectores profesionales?

Hacia un modelo de integración, multidisciplinariedad y capacitación mutante (esto último parece un término de superhéroes, pero pensemos que esta pandemia, por ejemplo, nos ha obligado a comprender con el teletrabajo nuevas realidades, nuevas dimensiones, nuevas formas de comunicar). Los modelos serán complejos, está claro, pero también apasionantes, donde el contenido, ya sea informativo, ficcional o de carácter publicitario volverá a reinar -si es que no lo está haciendo ya-.

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