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Claudia Vázquez: "El sistema de enseñanza debería modernizarse para que exista un equilibrio entre teoría y práctica"

  • Ha observado muchas diferencias entre la educación en España y en Estados Unidos
Claudia Vázquez
Madrid

La formación y la pasión es la base de todo. Claudia Vázquez es el ejemplo del incansable esfuerzo para obtener una grata recompensa. Es graduada en Ingeniería de Materiales por la Universidad Politécnica de Madrid y, recientemente, la Sociedad Española de Materiales (Sociemat) ha reconocido como mejor Trabajo Fin de Grado el de esta lucense de 23 años, que también consiguió una beca en la mejor universidad de ingeniería del mundo: el MIT de Boston.

¿Cómo recibiste la noticia de tener el mejor Trabajo Fin de Grado?

La Sociedad Española de Materiales organiza cada año un concurso en el que premian varias categorías : Premio Sociemat Fundación Caja de Ingenieros al mejor trabajo de final de grado en Ingeniería de Materiales, Premio Sociemat Mejor trabajo final de Máster, Premio a la difusión y educación científica… Mi tutora de proyecto de final de grado me escribió a finales de Septiembre y me propuso participar, pues había invertido mucho tiempo en el trabajo y según ella podría ser candidato a premio. Por supuesto acepté, y aunque fue un poco locura, (tuve que resumir un trabajo de 70 páginas en un paper de 4 en un corto período de tiempo) … no me arrepiento para nada! La noticia la recibí el jueves pasado, mientras estaba trasteando en el laboratorio de ICAI. La verdad es que me hizo mucha ilusión, pues se ha reconocido un esfuerzo de muchos meses, y más en estos tiempos que estamos viviendo ahora, en los que precisamente, las buenas noticias no abundan.

¿Qué es lo que más valoras de este premio?

Lo que más valoro sin duda, y como dije antes, es el reconocimiento al esfuerzo y a la dedicación que supuso la realización del proyecto. Invertí seis meses de mi último curso de grado en realizar ensayos, mediciones, leer papers… en definitiva, en investigar y aprender, por lo que es muy satisfactorio poder ver tu trabajo publicado en una revista de divulgación científica como es la de SOCIEMAT. En el certificado pone mi nombre, pero este premio es también de mis tutores de proyecto, Elena Tejado y Jose Ygnacio Pastor, que estuvieron siempre dispuestos a ayudarme en todo lo que he necesitado, así como de todas las personas del Dpto de Ciencia e Ing. De Materiales de la escuela de Caminos, con los que compartí mi día a día durante todos esos meses.

¿Cómo llegaste a la conclusión de que querías estudiar Ingeniería de Materiales?

Mi madre es profesora de matemáticas, física y química; mi padre es ingeniero industrial, por lo que desde pequeña tuve una gran inclinación por las asignaturas de ciencias. Mi primera opción en la hoja de preinscripción de la universidad fue Ing. En Diseño Industrial y Desarrollo del Producto, pues me encantaba el dibujo técnico. También tenía en mente Ing. Aeronáutica, ya que siempre me llamaron mucho la atención los aviones y poder conocer las causas de los siniestros aéreos. En Junio de 2015 visité las facultades en Madrid, y la verdad es que la escuela de Diseño Industrial no era lo que me esperaba, se me cayó el mundo a los pies. Durante todo 2 de bachillerato, mi madre me hacía alusión constantemente a la carrera de Ing. De materiales, asegurándome que tenía mucho tirón. A parte de dibujo, me gustaban mucho Física y Química, por lo que en medio de la incertidumbre de escoger mi nueva primera opción, valoré ingeniería de materiales y aeronáutica. Y al final me decidí por la primera… pasando a ser alumna del Grado en Ingeniería de Materiales de la UPM. Los dos primeros años y el primer cuatrimestre de tercero fueron bastante duros, pero en cuarto te especializas en la rama que más te atrae (yo escogí biomateriales) y aunque no lo parezca, cursas las asignaturas con más gusto. La verdad es que no me arrepiento de mi elección (del grado).

"Los dos primeros años y el primer cuatrimestre de tercero fueron bastante duros"

¿Qué salidas profesionales ofrece esta formación?

Las salidas profesionales son amplísimas, los materiales están en todo. Las tres ramas en las que te puedes especializar en la titulación son: materiales estructurales (que engloba todo el tema de aceros, aleaciones ligeras, materiales compuestos, materiales de construcción…) materiales funcionales ( como son los semiconductores, utilizados en la industria de la electrónica y de las telecomuniaciones, en células solares…) y biomateriales (materiales metálicos y poliméricos para prótesis, el campo de la biomecánica, estudio de tejidos orgánicos e inorgánicos…). Por tanto, puedes terminar trabajando o realizando investigación en la industria aeronaútica, con el boom de los materiales compuestos, como en el desarrollo de baterías más eficientes para el coche eléctrico o en la fabricación de prótesis o dispositivos de drug delivery dentro del cuerpo humano. Es una titulación muy reciente en España, apenas unos 10 años. De hecho mucha gente todavía me pregunta para qué sirve Ingeniería de Materiales. Pero poco a poco se le va dando más difusión, lo cual me alegra porque ofrece un rango de posibilidades muy amplio de cara al futuro laboral. Al fin y al cabo, los materiales son la base de todo, por lo que hay que dedicar más tiempo a su investigación.

"Esta titulación ofrece un rango de posibilidades muy amplio de cara al futuro laboral"

Recibiste una beca para la mejor universidad del mundo en este campo, ¿cómo describirías la experiencia?

En el segundo semestre de tercer curso, tuve la oportunidad de estudiar en Michigan State University. La experiencia en Estados Unidos fue increíble y fue lo que me motivó a aplicar a la Beca MIT-UPM. Dicha Beca está destinada a alumnos de último año de grado o de máster de la UPM, para realizar una estancia de investigación en el Massachusetts Institute of Technology. Afortunadamente, fui una de las 9 personas escogidas, y en Septiembre de 2019 despegué hacia Boston, en donde residí hasta que a finales de Marzo la pandemia del coronavirus me hizo volver a España. Allí participé en dos proyectos como Ingeniera de Materiales en el Dpto. de Ingeniería Eléctrica. El profesor que dirigía mi equipo es español, Jesús del Álamo, graduado en Ing de Telecomunicaciones por la UPM. Una eminencia, tanto a nivel académico como personal. Soy una afortunada por haber podido formar parte de su equipo.

En los meses de mi estancia, tuve la oportunidad de trabajar con materiales funcionales y aprender a manejar un montón de equipos para la caracterización de estos. Boston es una ciudad preciosa, para mí de las más bonitas de Estados Unidos junto con Chicago y San Francisco. Ideal para la gente que se dedica al mundo STEM, pues hay una riqueza cultural increíble. De hecho, Massachusetts es el estado que tiene más universidades de todo el país. Tuve la oportunidad de viajar bastante y de rodearme de gente increíble y de muy variopintas nacionalidades, tanto en el grupo de investigación como fuera de la universidad. Hay muchísimos españoles trabajando y estudiando en Boston, y muchos gallegos! Allí me encontré con dos chicos de Lugo, el mundo es un pañuelo. Una coincidencia increíble, pero siempre gusta tener a gente de tu misma ciudad cerca, te sientes un poquito más como en casa.

¿Qué cambios a nivel educativo has notado en comparación con el MIT de Boston y el sistema universitario en España?

La dinámica de trabajo que se seguía en el grupo de investigación consistía en reunirse una vez por semana (o cada dos) y exponer delante de todos los miembros el trabajo que habíamos avanzado en esos días. De esta forma, podíamos discutir los resultados entre todos y proponer cuáles podrían ser los siguientes pasos a seguir. Todo el mundo en el MIT está muy ocupado, pero también están siempre dispuestos a ayudarte en lo que puedan. Otro aspecto que me gustaría remarcar, y que siempre digo que era lo más guay de la universidad, era la multitud de charlas y simposios que había cada semana. Esto es algo que ofrecen muy pocas, por no decir casi ninguna universidad en España. Podíamos asistir gratuitamente a charlas de cualquier tópico, generalmente presentadas por profesores de la escuela o por personas pertenecientes a empresas de importante índole.

"Todo el mundo en el MIT está muy ocupado, pero también están siempre dispuestos a ayudarte en lo que puedan"

En el MIT yo no realicé clases, era puramente investigación, a diferencia de mi estancia en Michigan, donde cursé el segundo cuatrimestre de tercero. De esta experiencia puedo afirmar que sí existe un gran cambio a nivel educativo. En España la educación está muy enfocada a memorizar, en muchas ocasiones cosas que no son nada relevantes pero que tristemente nos preguntan en los exámenes. En Estados Unidos, los profesores se centran en lo realmente importante, explican con mucha más calma y no te preguntan cosas que no han llegado a explicar en el aula. Las clases son mucho más dinámicas y te obligan a llevar las asignaturas al día, realizando quizzes semanales o entregas, lo cual te permite llegar más relajado al examen final. Otro de los aspectos que más me gustó de la educación universitaria allí es la libertad con la que te dejan acceder a los laboratorios, algo que aquí en España es más complicado. Desde que comienzan la universidad, los alumnos tienen un montón de clases prácticas y aprenden a manejar múltiples equipos. Creo que en carreras de la rama de ingeniería es algo importante, porque es en el laboratorio donde vas a aplicar los conceptos explicados en clase, es como realmente se aprende. Soy conocedora de que el presupuesto que poseen las universidades allí es infinitamente mayor que el de las universidades españolas, pero pienso que debería de haber un cambio de chip en muchas de nuestras escuelas, modernizar el sistema de enseñanza, que exista un equilibrio entre conceptos teóricos y prácticos.

"Soy conocedora de que el presupuesto que poseen las universidades allí es infinitamente mayor que el de las universidades españolas"

La brecha de género existente en las carreras STEM sigue siendo, desafortunadamente, una realidad, ¿qué crees que sería necesario para reducirla?

Desafortunadamente, sí es una realidad. En las clases de Ingeniería de Materiales de la UPM éramos unas cuantas chicas, pero nada en comparación con el número de chicos. Lo mismo me ocurrió en Michigan, en el MIT, donde yo era la única integrante mujer en un grupo de investigación de 11 personas, y este año en el Máster de ICAI, pues somos 2-3 chicas por clase. Muchas veces, las personas nos animamos o nos decidimos a hacer algo porque tenemos una figura de referencia que ha destacado en ese campo y nos sirve como ejemplo de motivación. Ha habido y hay muchas figuras femeninas relevantes en el mundo STEM, aunque desafortunadamente no todas hayan recibido el mismo reconocimiento que ciertas figuras masculinas. Es por ello que hay que dar una mayor difusión y visibilidad al papel de las mujeres en el mundo de la ciencia y de la tecnología, y que de esta forma cada vez más niñas se animen a encauzarse en itinerarios de este tipo. Las mujeres somos igual de capaces que los hombres, en todo. Cada vez vamos siendo más en este mundillo y eso me hace feliz, pero todavía queda un largo camino por recorrer.

¿Qué les dirías a aquellas estudiantes que se están planteando estudiar un grado de este tipo?

Las animo. Las animo desde mi experiencia personal a que se decidan por una titulación de este tipo. Por regla general, los dos primeros años de estas carreras son los más complicados. Las asignaturas son muy generalistas hasta el tercer año. Hay que echar horas, muchas horas. Habrá amigas de otras titulaciones que dispongan de más tiempo libre que tú. Vendrán aprobados y vendrán suspensos (de hecho, suspender algún que otro examen en los primeros años de ingeniería es, tristemente, en este sistema educativo que tenemos en España, de lo más normal). Pero no hay que desanimarse ni frustrarse. Todo es cuestión de organizarse, hay tiempo para todo (yo he jugado al baloncesto y he disfrutado de la vida universitaria al máximo). Al final, todo esfuerzo tiene su recompensa y lo difícil es lo que más gusta. Además, en el mundo STEM siempre habrá oportunidades de trabajo, pues cada vez la sociedad avanza más rápido y serán necesarias más personas para investigar en temas de este área. Y las animo a hacer ingeniería de materiales!

¿Hacia dónde te gustaría enfocar tu futuro profesional?

En Boston tuve la oportunidad de asistir a varias charlas de movilidad eléctrica, así como de conocer a personas muy fanáticas de Elon Musk y de todos sus proyectos. Todo esto, sumado a mi gusto por la biomecánica y a las influencias de reconstrucción de accidentes que desde pequeña he recibido en casa, me hicieron interesarme en temas de conducción autónoma, electrificación, movilidad sostenible, energías renovables… De esta forma, he terminado en la Universidad Pontificia de Comillas (ICAI) realizando un máster en ingeniería de la movilidad y de la seguridad. Es un área en pleno desarrollo, en la que actualmente hay muchísimo por investigar y donde creo que, como ingeniera de materiales, podría aportar mi granito de arena, ya sea en temas de biomecánica, como en el estudio de materiales para las baterías o en el desarrollo de planes de movilidad sostenible. Aún así, esta es una pregunta complicada de responder, pues uno nunca sabe dónde puede terminar. Me encantaría poder trabajar en España, pero la deficiente inversión que hay en el mundo STEM, sumado a la situación actual, me hacen dar casi por sentado que mi generación y las de mi entorno tendremos que trabajar durante unos años en países que inviertan más en proyectos de este tipo. Lo cual es una pena, porque formamos a gente muy buena y bien preparada aquí en España, que termina por irse a otros lugares donde se les valore más.

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