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Los expertos piden aprovechar las nuevas tecnologías para potenciar la educación superior en español

  • Adelaida de la Calle, expresidenta de la CRUE: "La Universidad debe combinar la presencialidad con la no presencialidad"
Madrid

Adelaida de la Calle, expresidenta de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), afirmó ayer que "la universidad del futuro seguirá siendo muy potente" y "deberá adaptarse a las circunstancias de cada momento". Tras el escenario de la pandemia, además de la generación y transferencia del conocimiento, "la universidad deberá usar las nuevas tecnologías combinando presencialidad y no presencialidad".

De la Calle intervino en la mesa redonda 'Futuro de la Educación superior en español', dentro de la X edición de las Jornadas Futuro en Español, organizadas por el Grupo Vocento, a través del Diario La Rioja, con el apoyo de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

También participaron Francesc Pedró, director del Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe; Mariano Jabonero, secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI); y Rubén González, vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). Actuó como moderador, Carlos Santamaría, periodista del Diario La Rioja.

En su intervención, De la Calle defendió el nivel de calidad de la universidad española: "No me preocupan tanto los rankings, como hacer las cosas con rigor. Sin disponer del nivel de recursos financieros que tiene Harvard, somos competitivos".

Aunque añadió que es preciso cambiar muchas cosas en la universidad; lograr titulaciones con competencias más transversales, mejorar los métodos didácticos y pedagógicos; o avanzar en la internacionalización: "Ya lo estamos haciendo en el terreno de la investigación, gracias a la internacionalización virtual, pero tenemos que hacerlo también en la docencia".

Francesc Pedró, por su parte, explicó que estamos "ante un experimento universal, que nos obliga a todos a tener que actualizar competencias en lo digital, en lo profesional, en lo pedagógico". Y agregó que es necesario "aprovechar ese impulso", pero también "aprender de lo que está funcionando bien y descartar lo que no funciona".

Afirmó que hay "un potencial de crecimiento enorme en América Latina porque hay una comunidad de hispanohablantes muy amplia y un interés internacional por la lengua y la cultura española". Estamos -agregó- en permanente creación de "un gran Espacio Iberoamericano del conocimiento, la ciencia, la tecnología y la innovación", pero que no se desarrollará sin "voluntad política".

Universidad Iberoamericana 2030

En este sentido, Mariano Jabonero se refirió a la necesidad de fomentar la competitividad de la educación superior en América Latina, a través del proyecto Universidad Iberoamericana 2030, de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). Entre sus objetivos está "impulsar la escasa movilidad y la necesidad de robustecer los sistemas internos y externos de garantía de la calidad; potenciar la misión investigadora y de vinculación de la universidad".

Jabonero subrayó el potencial de Iberoamérica: "Que tengamos 30 millones de estudiantes de educación superior es un logro histórico". Así como el papel impulsor que está suponiendo la enseñanza en línea. "Ha crecido un 73% de 2010 a 2017; pasando de casi 2,5 millones de alumnos a distancia, a 4,3 millones".

Pero agregó que: "Hace falta generar una economía del conocimiento, porque América Latina aún sigue dependiendo de una economía de las materias primas".

Futuro de la educación superior

Para Rubén González: "El futuro de la educación superior es apasionante, porque vivimos una revolución del modelo pedagógico, gracias a las nuevas tecnologías". El reto es reducir el gap (o brecha) entre las necesidades de la sociedad y lo que ofrece la universidad.

Señaló que hay "una nueva tipología de estudiantes con un perfil nativo digital", que "ya no aspiran simplemente a graduarse en un título sino a tener una experiencia de aprendizaje que les ayude en un entorno globalizado". Ese modelo mixto también responde a "la necesidad de formación continua de un mundo profesional cambiante".

El vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado de UNIR explicó que su universidad "no ha tenido que hacer el salto tecnológico de otros centros universitarios ante la crisis de pandemia", dada la experiencia de su modelo innovador en línea. Y que ha apoyado a otras instituciones del ámbito público y privado de varios países. "Hemos tenido la responsabilidad social de transferir el conocimiento en circunstancias excepcionales".

Subrayó el papel social de la enseñanza virtual: "La educación rompe barreras sociales, culturales; y la universidad en línea puede llegar a cualquier rincón del planeta". Así como la función esencial del tutor en ese modelo: "¿Cómo enganchar a un estudiante que está en su casa ante la pantalla? Ese es el papel del tutor, alguien que escucha al alumno y transfiere esas escuchas al mundo académico".

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