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El Bachillerato Internacional ofrece más de 7.000 programas en el mundo

  • Son tres las bases desde las que parten todos los colegios IB y les hace diferentes al resto
Madrid

Buscar el éxito de los alumnos es el principal objetivo que tiene el Bachillerato Internacional. Actualmente la formación que reciban los jóvenes es imprescindible a la hora de hacerse un hueco no solo en la educación superior, sino también en el mundo laboral, que ha endurecido sus exigencias. En los últimos años ha ganado importancia el Bachillerato Internacional en el que, a través de cuatro programas para alumnos entre 3 y 19 años, se pretende que los estudiantes alcancen sus metas personales y académicas, así como a destacar no solo en sus estudios, sino también en su desarrollo personal.

Actualmente se ofrecen 7.002 programas en 5.284 colegios de 158 países en todo el mundo de este tipo de formación. El peso fuerte de IB está en América, seguido por África, Europa y Oriente Medio y, finalmente, Asia-Pacífico. Su éxito es tal que entre 2015 y 2019, el número de programas de IB aumentó en prácticamente un 38% en todo el mundo.

Son tres las bases desde las que parten todos los colegios IB y les hace diferentes al resto. En primer lugar, animan a los alumnos a pensar de forma crítica y a cuestionar lo que se les dice. También, busca estimular a los estudiantes a examinar tanto el entorno local como el internacional y, finalmente, mantiene su independencia con respecto a los gobiernos y a los sistemas educativos nacionales, lo que le permite adoptar mejores prácticas procedentes de una amplia variedad de marcos educativos y currículos de distintos países.

Kevin Stone, director de Educación Secundaria de la Escuela Internacional Sotogrande, explica que una de las diferencias más notorias es que "las escuelas internacionales están diseñadas para ofrecer una filosofía global y una visión de los asuntos mundiales, es decir, los planes de estudio no están impulsados por la política nacional". El conjunto del IB cuenta con un gran prestigio y reconocimiento que valoran muchas instituciones de educación superior, lo que hace que sin duda, sea una opción muy recurrida para muchos estudiantes.

La principal diferencia que existe entre el bachillerato internacional y el normal es el currículo académico. En el IB el alumno debe cursar obligatoriamente seis asignaturas, tres de nivel superior y otras tres de nivel medio durante los dos años que dura el programa. Entre unas y otras principalmente se diferencian por las horas lectivas y los trabajos para realizar en cada una de las asignaturas. Además, deberán realizar un curso de Teoría del Conocimiento (Tdc) una materia interdisciplinar y sin examen, Actividades CAS (Creación, Acción y Servicio) que estimula el aprendizaje experiencial y que consiste un programa de voluntariado de 150 horas y realizar una monografía por parte del alumno que consiste en un estudio en profundidad de un tema escogido por el estudiante.

El IB busca que los estudiantes piensen de forma crítica y cuestionen lo que se les dice

Las destrezas y habilidades que adquieren a lo largo de los años estos estudiantes son demandadas por las mejores facultades, tanto nacionales como internacionales. Es por ello por lo que la mayoría de los alumnos al terminarlo cursan estudios universitarios en universidades de prestigio internacional. Según Kristof Heylen, coordinador del Programa Diploma, el enfoque de enseñanza promueve en ellos mucha autonomía: "El mejor ejemplo de sus investigaciones es la Monografía: un trabajo de investigación que deben realizar en la asignatura que ellos eligen. La metodología aplicada en este trabajo les prepara muy bien para sus estudios universitarios", indica.

Programas del IB

Para poder impartir los programas del IB, los colegios deben obtener la debida autorización. De esta forma, cuando disponga de esta acreditación pasará a denominarse "Colegio del Mundo del IB". El primero de los programas que se ofrecen es el de la Escuela Primaria. El PEP prepara a los alumnos para que sean activos, solidarios y adopten una actitud de aprendizaje durante toda su vida, que demuestren respeto por sí mismos y los demás, y tengan la capacidad de participar en el mundo que los rodea.

Para los estudiantes entre los 11 y los 16 años, el Programa de los Años Intermedios (PAI) es un marco académico riguroso que anima a los alumnos a establecer conexiones prácticas entre sus estudios y el mundo real y está diseñado para ser un programa inclusivo. Finalmente, para los alumnos entre los 16 y los 19 años hay dos programas. En primer lugar, está el Programa del Diploma, que tiene como objetivo formar alumnos que logren una excelente amplitud y profundidad en sus conocimientos, al tiempo que crezcan física, intelectual, emocional y éticamente. Y, por último, el Programa de Orientación Profesional (POP) que conduce a estudios superiores, a programas de aprendizaje profesional o a conseguir un empleo.

La principal diferencia entre el Internacional y el  normal es el currículo académico

Las materias, las unidades de investigación y los planes de estudio de todos estos programas se centran en el "proceso" en lugar de simplemente aprender el contenido para los exámenes. "En las escuelas internacionales se enfatiza una solución centrada en la ética de trabajo para crear una cultura de confianza cuando los estudiantes salen de sus zonas de confort", apunta Stone. Lucía Colón de Carvajal, Responsable del Dpto de Orientación Psicopedagógica y Universitaria del Colegio Internacional San Patricio de Toledo, manifiesta que esta formación "también ofrece componentes muy enriquecedores destinados principalmente a favorecer el desarrollo integral del alumno como persona y como profesionales".

A pesar de estar abierto para todo tipo de alumnado, para Kevin Stone, el perfil de los estudiantes del IB está claro: "Los alumnos se esfuerzan por ser pensadores, comunicadores, con principios, reflexivos, de mente abierta, equilibrados, investigadores, atentos y conocedores". Para ello el estudiante debe ser capaz de organizarse bien y ser constante en su estudio. No obstante, el diploma de IB se otorga a los alumnos que cumplen los requisitos mínimos, que incluyen: obtener un total de 24 puntos como mínimo, completar los componentes troncales y obtener una puntuación mínima de 3 en al menos 4 asignaturas.

Ventajas del IB

En un estudio global de la Evaluación internacional de colegios que se realizó entre 2009 y 2011, los alumnos del PEP y del PAI demostraron un desempeño superior al de los alumnos que no cursaban los programas del IB. Además, otros estudios indican que los graduados del PD concluyen sus estudios universitarios antes que sus compañeros, se sienten más preparados para realizar trabajos universitarios y pueden soportar mejor las cargas de trabajo exigentes.

Los graduados del PD pueden soportar mejor las cargas de trabajo exigentes

En este sentido, los graduados de las escuelas internacionales a menudo tienen una comprensión excepcional de mente abierta de otras culturas, una plataforma sólida de idiomas, un nivel extremadamente alto de educación, así como altos estándares de hablar en público o habilidades interpersonales y de liderazgo. Se trata de competencias que son requeridas hoy en día por el mundo laboral y que hacen que los estudiantes puedan tener un mejor acceso a este. "Quizá lo más importante es que estos graduados están explícitamente preparados para sobresalir en el mundo en un momento en que la comprensión de las economías globales es esencial para el éxito futuro", aporta Stone.

Para Leonie Withoeft, una de las ventajas de esta formación es que "aprendemos y desarrollamos una gama de habilidades en diferentes áreas, lo que permite más oportunidades y experiencias a lo largo de nuestra carrera en la escuela. También nos hace tener una mente más abierta hacia otras áreas de aprendizaje que quizá no había considerado anteriormente".

Por su parte, Jade Burgess, considera que el IB funciona para los estudiantes como un camino en el que puedes "explorar una selección mucho más amplia de carreras profesionales, ya que podemos tomar numerosas materias dependiendo de nuestros intereses". Este alumno añade que: "El IB es extremadamente desafiante para todo tipo de estudiantes, sin embargo, me encanta la forma en que incluye la creatividad y el aprendizaje cultural a través de las artes".

Los estudiantes desarrollan competencias necesarias para el mercado laboral

Tara Smith manifiesta que este tipo de educación que ha recibido "alienta a los estudiantes a ser activos en sus comunidades y aprender más allá de sus estudios académicos, lo que los distingue de otros alumnos. Creo que el programa me enseñó a manejar y administrar múltiples tareas a la vez, lo que creo que será una habilidad crucial que necesitaré en el futuro".

La motivación es una de las áreas que más preocupa a los docentes de hoy en día. Cada vez son más las técnicas que miles de centros e investigadores están utilizando para atraer a los estudiantes y a fomentar en ellos la motivación que necesitan a la hora de enfrentarse a sus estudios. Precisamente en este temapone el foco Raquel Enciso, estudiante de la Universidad de Leeds (UK): "Los adolescentes de hoy en día suelen estar desmotivados porque no le ven el sentido a toda la teoría que se les da, y creo que esa es la mayor ventaja del IB: es una metodología práctica".

A pesar de la pandemia

Los alumnos de Bachillerato han vivido durante estos meses momentos complicados en su preparación para el acceso a la Universidad. Para Leonie Withoeft, estudiante de lB que ha entrado en la Universidad de Columbia Británica ha sido una experiencia única: "Estar los últimos meses de la escuela en confinamiento fue molesto, sin embargo, también me permitió concentrarme en estudiar y hacer mi trabajo de manera más eficiente ya que no había distracciones y estaba trabajando solo en lugar de estar rodeado de amigos".

La falta de enseñanza fue uno de los miedos que tuvo Jade Burgess cuando comenzó el confinamiento, sin embargo, le sorprendió. Este alumno que ha entrado en la Universidad de Bristol apunta que "fue una experiencia extraordinaria comenzar a asistir a clases a través de una pantalla de computadora". Tara Smith, recién admitida en la Universidad de Loughborough considera que esta situación "nos permitió ser independientes y aprender al mismo tiempo, así como a interactuar con los otros estudiantes en la clase a través de programas en línea", puntualiza.

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