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La Universidad de Cantabria implanta un sistema de identificación de puestos por códigos QR

  • La herramienta dará a los rastreadores una forma ágil de aislar focos de posibles contagios en el campus

La Universidad de Cantabria está implantando en sus edificios un sistema de identificación de puestos de estudio y trabajo por códigos QR para el seguimiento de los focos de contagio de Covid-19 que puedan producirse. Se trata de una iniciativa del Vicerrectorado de Campus, Servicios y Sostenibilidad que "permite de una forma sencilla tener una trazabilidad de los puestos, sobre todo de los que pueden ser utilizados por varias personas, sabiendo quién ha estado sentado y en qué momento, así como las personas estuvieron alrededor", explica Mario Mañana, vicerrector del área.

Para ello, los estudiantes, profesores y resto de personal de la UC deberán tomar una imagen del código con su teléfono móvil y registrar su utilización cada vez que ocupen una silla de un aula, sala de reuniones, seminario o comedor universitario, un puesto de estudio en la biblioteca, un espacio de trabajo en un laboratorio… "Es un sistema universal y homogéneo que sirve para cualquier lugar donde haya una persona, bien de pie o sentada, que se identifique con una ubicación concreta", detalla Mañana.

Para ello se han generado hasta el momento más de 8.500 etiquetas que ya pueden localizarse en las diferentes escuelas, facultades e instalaciones del campus cántabro. El proyecto está operativo y se han hecho pruebas asegurando el correcto funcionamiento, aunque la colocación de las pegatinas será progresiva. El vicerrector señala que "de momento hemos llegado a los espacios comunes, pero pretendemos ampliarlo a nivel de cualquier departamento o grupo, intentando que exista una trazabilidad lo más completa posible".

Para el usuario el sistema es sencillo: haciendo la foto al código, accede a una dirección en la que tan solo tiene que registrarse, bien con sus credenciales de la UC (usuario y contraseña) si es miembro de la comunidad universitaria, bien con unos datos básicos si es invitado (nombre y apellidos y teléfono, al menos). Los datos solo se almacenan con este fin y por un plazo de 15 días. "Cuando los rastreadores deban identificar un problema, van a tener la posibilidad de hacer un filtrado por días, lugares y personas afectadas, logrando aislar los posibles focos de contagio de forma muy ágil", explica Mario Mañana.

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