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La comunicación Colegio-Familia, una cuestión urgente

  • Las familias y los centros educativos se han enfrentado en los últimos meses a un reto inaudito
Madrid

La cuestión de la comunicación colegio-familias, pese al reconocimiento de su necesidad para el desarrollo correcto y deseable de los procesos educativos, no deja de ser, en opinión de no pocos expertos, uno de los aspectos que mayor insatisfacción genera en ambos colectivos, lo cual es paradójico teniendo en cuenta que, en esta época de la comunicación, contamos con recursos prácticamente ilimitados que deberían facilitarla.

Las familias y los centros educativos se han enfrentado en los últimos meses a un reto inaudito hasta la fecha que han abordado, con mayor o menor éxito en un entorno social, económico y psicológico marcado por la incertidumbre, la inseguridad y por qué no decirlo, el miedo. La información ha circulado por los medios y las redes sociales a velocidades nunca vistas y en unos volúmenes difíciles de asimilar para la mayoría. El fin del verano y la esperada vuelta al colegio han traído consigo una demanda de información precisa y cierta acerca de las implicaciones de esta vuelta a la actividad escolar y sus posibles consecuencias; de los escenarios previstos, previsibles e imprevistos y de las medidas a adoptar en cada caso.

En este marco, abordar nuevamente la cuestión de la comunicación entre las familias y los colegios es urgente y las medidas a adoptar deberían regirse por los criterios de precisión, certidumbre, pertinencia y agilidad: información ajustada a la realidad, evitando alarmar innecesariamente, dirigida a los colectivos directamente interesados en la misma y transmitida de forma rápida. No es cuestión de buscar nuevos canales de difusión que, nos parece, son suficientes, sino de ser capaces de elaborar el contenido de la información siendo fiel a los hechos y a su alcance y de hacerla llegar a quien pueda, verdaderamente, verse afectado por esta.

Pero junto con esto, se hace imprescindible realizar un trabajo de reflexión en profundidad acerca de las características de la comunicación colegio-familia en la actualidad.

Y esta reflexión debe dirigirse hacia las actitudes con las que se aborda la colaboración entre familias y centros educativos y, dentro de esta, la comunicación entre ambas. Esta colaboración va más allá del aspecto legal que reconoce el derecho de las familias a participar en el gobierno de los centros. La participación y, por tanto, la comunicación fluida y cordial son condición sine qua non para el éxito de la educación escolar. Es necesario reflexionar y superar desde ambos colectivos la actitud de desconfianza, el sentimiento de propiedad sobre el proceso que nos lleva a elevarnos sobre el otro, el desprecio por el aparente desconocimiento o desinformación sobre el detalle que no es tal desconocimiento, el aburrimiento, la desidia, la crítica fácil y el juicio temerario.

La educación es el proceso de convertirse en persona, proceso en el que se desarrollan las capacidades de cada uno. La educación, por tanto, sucede en la persona; es la persona la que se educa. Y este proceso de desarrollo se da en diferentes entornos que pueden favorecerlo o frenarlo. La responsabilidad de los centros educativos y de las familias desde esta perspectiva es enorme: ser capaces, juntos, de generar un entorno favorable para que los niños y niñas, nuestros hijos e hijas puedan desarrollar todo lo que llevan dentro y lleguen a ser quienes están llamados a ser. Y esto no será posible, nunca sin una sincera y leal comunicación.

Elaborado por Jesús Alcalá Recuero, director del Máster Universitario en Dirección y Gestión para la Calidad de Centros Educativos y profesor de los Grados en Educación Infantil y Educación Primaria. Universidad Francisco de Vitoria

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