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El Gobierno quiere más tratamiento sobre cambio climático en la educación formal

  • El plan propone varias líneas de trabajo transversales a todos los ámbitos
Madrid

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico pretende que se introduzcan cambios en los currículos del sistema educativo formal para reforzar el tratamiento del cambio climático.

Ésa es una de las 81 líneas de acción incluidas en el borrador del II Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (Pnacc), que engloba la década de 2021 a 2030 y que el departamento dirigido por Teresa Ribera mantiene en fase de participación pública hasta el próximo 4 de junio para que las personas e instituciones interesadas hagan sus aportaciones.

Ribera apuntó que el borrador del Plan ya está en fase de información pública en "un momento doloroso" para España por la crisis del coronavirus e indicó que la "reconstrucción nacional" para "construir una economía sólida y una sociedad inclusiva" debe estar "orientada en el futuro y en las necesidades de nuestros jóvenes, de nuestros niños y de las generaciones por venir".

Transición Ecológica recalca que el impacto del cambio climático es "cada vez más evidente en España". Por ejemplo, la temperatura media en el país ha subido 1,7ºC desde la época preindustrial, el verano se ha alargado cinco semanas con respecto a comienzos de la década de los 80 del siglo pasado y la extensión de zonas con clima semiárido ha aumentado más de 30.000 kilómetros cuadrados en un plazo de 20 años.

El Plan contiene 18 ámbitos de trabajo, uno de los cuales está dedicado a educación y sociedad, con seis líneas de actuación. Una de ellas alude al refuerzo del tratamiento del cambio climático en el sistema educativo formal. Transición Ecológica quiere introducir cambios en los currículos educativos en este sentido, así como otras acciones, como la formación del profesorado en materia de cambio climático en los diversos niveles educativos o la inclusión de criterios de sostenibilidad en la acreditación de títulos o en la selección de los profesionales de la educación.

Además, habrá un Plan de Acción de Educación Ambiental para la Sostenibilidad (Paeas), que definirá las líneas estratégicas en este ámbito entre 2021 y 2025, y que integrará la adaptación del cambio climático en sus ejes temáticos.

Otra línea de actuación es la formación continua en materia de adaptación climática para empleados públicos y técnicos y profesionales del sector privado, en una lista muy amplia con grupos profesionales tan diversos como la producción alimentaria, la restauración ecológica, el urbanismo y la vivienda, la salud humana y la educación.

Hoja de ruta

El II Pnacc incluye 81 líneas de acción a desarrollar por parte de los diferentes sectores socioeconómicos del país con el fin de construir una economía y una sociedad más seguras y menos vulnerables a los impactos y riesgos del cambio climático.

Sectores clave de la economía, como la agricultura, la silvicultura, el turismo o el transporte, dependen estrechamente del clima, así como otros campos esenciales para el bienestar humano, como la salud, la biodiversidad o la vivienda.

El nuevo Pnacc tiene como principal objetivo ser una hoja de ruta que responda a las crecientes necesidades de adaptación al cambio climático en España, con el fin último de evitar o reducir los riesgos económicos, sociales y ecológicos y favorecer una mejor preparación para la recuperación tras los impactos.

Transición Ecológica indica que las políticas de adaptación climática no sólo evitarán o minimizarán daños, sino que darán una estabilidad económica y social y ofrecerán nuevas oportunidades, ya que las inversiones en una adaptación planificada públicas o privadas pueden crear nuevas actividades económicas y posibilidades de empleo, reduciendo así la incertidumbre asociada al cambio del clima.

El Plan define y describe, en forma de fichas, 81 líneas de acción sectoriales encuadradas en 18 ámbitos de trabajo, entre ellos clima y escenarios climáticos, salud humana, agua y recursos hídricos, biodiversidad y áreas protegidas, forestal, desertificación, caza y pesca continental y agricultura, ganadería, pesca y alimentación.

A ellos se suman otras áreas como costas y medio marino, ciudad, urbanismo y vivienda, patrimonio cultural, energía, movilidad y transporte, industria y servicios, turismo, sistema financiero y actividad aseguradora, reducción del riesgo de desastres, investigación e innovación, educación y sociedad y paz, seguridad y cohesión social.

Además de las instrucciones sectoriales, el plan propone varias líneas de trabajo transversales a todos los ámbitos: vulnerabilidad territorial y social, efectos transfronterizos, enfoque de género, prevención de la mala adaptación e incentivos perversos, costes y beneficios de adaptación e inacción y orientación a la acción.

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