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Haití resiste: 10 años después del terremoto, Entreculturas trabaja en 17 escuelas beneficiando a cerca de 11.000 personas

  • 350 mil personas murieron y cerca del mismo número resultaron heridas
Madrid

Este 12 de enero se cumplen 10 años del terremoto que arrasó Haití, en el que más de 350 mil personas murieron y cerca del mismo número resultaron heridas. Aproximadamente 1,5 millones de personas perdieron su hogar y otros bienes materiales, obligando al mundo, en su momento, a voltear su mirada a este noble país del Caribe. Junto a varias organizaciones locales, como Foi et Joie (Fe y Alegría) Haití, Entreculturas acompañó a la población haitiana a levantarse para reconstruir el país y ofrecer un futuro a sus ciudadanos y ciudadanas.

La intervención de Entreculturas y Fe y Alegría Haití justo después del terremoto estuvo centrada en hacer frente a la emergencia, cubriendo necesidades básicas de la población: reconstrucción, seguridad alimentaria, apoyo psicosocial, kits de higiene y educación de emergencia en campos de desplazados. La intervención total tras el terremoto ascendió a cerca de 2.500.000 euros.

A raíz de estas intervenciones se pudieron incorporar otras líneas de trabajo para la mejora de la calidad educativa: ampliación de escuelas y reconstrucción de centros educativos, formación de docentes, educación técnica de jóvenes para la reconstrucción, pasando de dos escuelas Fe y Alegría a contar con 17 centros públicos con más de 200 docentes que ofrecen educación primaria y secundaria, llegando a cerca de 5.000 estudiantes en 5 departamentos de Haití.

Pilar López-Dafonte, responsable de Acción Humanitaria de Entreculturas agrega que "Fe y Alegría, a través del acompañamiento y aprendizaje mutuo con Entreculturas, ha ido creciendo. Pasó de tener escuelitas dentro de los campos de refugiados a tener escuelas permanentes. A día de hoy las 17 escuelas se han convertido en un actor educativo de referencia en el país", esto tomando en cuenta que cerca del 90% de la educación es privada y el valor añadido de Fe y Alegría es aportar al sistema educativo estatal la oferta de escuelas públicas en zonas muy afectadas o desfavorecidas.

Después de 10 años del terremoto que arrasó Haití y a tres años del huracán Matthew, Foi et Joie (Fe y Alegría) Haití y Entreculturas siguen trabajando conjuntamente para acortar la brecha que coloca a cerca de un 50% de niños y niñas haitianas, en edad de escolarización, fuera de las aulas de clase, y a uno de cada dos haitianos y haitianas de 15 años o más sin alfabetizar, según el último informe (2018) de la ONU. Estas cifras resultan paradójicas si tenemos en cuenta que Haití fue pionero en la región en la promulgación de una Ley de Educación Obligatoria.

Actualmente Entreculturas y Fe y Alegría Haití llevan a cabo, además, siete proyectos de cooperación, ayudando a mejorar la calidad de vida de cerca de 11.000 personas entre las que se incluyen alumnos y alumnas, profesorado y sus familiares. Una de estas acciones es asumir el pago de salarios del personal docente y su formación, ante el incumplimiento del compromiso del Ministerio de Educación de Haití y como parte de la apuesta institucional para garantizar una educación de calidad a niños, niñas y jóvenes de nuestros centros educativos.

Alicia López, expatriada de Entreculturas en Haití, comenta que "la propuesta de Entreculturas a Fe y Alegría es de mucha cercanía. Estamos aportando con proyectos, con propuestas, con posibilidades de financiación en cosas que normalmente no se hacen, como los salarios de los docentes. Estamos apoyando a Fe y Alegría para que en el contexto de dificultad pueda seguir trabajando".

En la etapa actual, la estrategia de Entreculturas y Foi et Joie (Fe y Alegría) Haití también incorpora proyectos específicos contra la violencia de género en los espacios educativos, la transversalización de la equidad de género en programas curriculares, el respeto al medioambiente como un reto del centro educativo y el trabajo por la valorización y defensa de la cultura haitiana.

Haití es conocida como la primera "república negra" independiente tras la colonización y el primer territorio de América que encabezó un movimiento revolucionario para abolir la esclavitud, este estado de la isla La Española parecía haber abierto una puerta hacia la libertad. Sin embargo, dos siglos después, aún no ha acabado de cruzar dicho umbral. Después de afrontar deudas con sus antiguas colonias, bloqueos económicos, dictaduras y conflictos internos, hoy en día es el país más empobrecido de América.

En 2018 la crisis social y política en Haití se agudizó y la población salió a las calles para exigir sus derechos ante unas medidas de gobierno que poco han aliviado las necesidades de su gente. Las manifestaciones se tornaron violentas en muchas ocasiones, extendiéndose hasta finales de 2019, lo que ha traído como consecuencia que cerca de mil personas hayan sido heridas gravemente, una inflación desmedida, falta de suministros y agravamiento de la crisis alimentaria. A día de hoy, continúa la crisis sociopolítica y se prevén más revueltas en el país, al no haberse encontrado una solución que dé salida a los problemas sobre los que la población viene protestando en el último año y medio.

El pueblo haitiano sigue apostando por su futuro. Es un pueblo fuerte y con ganas de seguir trabajando para reconstruir un país con el que sueñan, con los recursos disponibles y la fuerza que les caracteriza; quieren trabajar, quieren poder conseguir alimentos en los mercados y quieren que sus hijos e hijas vayan al colegio, porque saben que es la única manera de poder enfrentar cualquier adversidad, incluso las que les presenta la naturaleza.

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