Ecoapuestas

Los cuatro tipos de jugadores de Póker

"Mira alrededor en tu mesa, si no sabes quién es el primo, entonces eres tú". Reflexionemos un poco acerca de esta frase del mítico Amarillo Slim, célebre profesional, de esos de la vieja escuela y miembro del salón de la Fama del Póker desde el año 1992. Esta sentencia certifica la importancia de conocer qué clase de jugador eres y también la necesidad de analizar y evaluar el juego de los rivales en función de su comportamiento cuando estén sentados en una mesa de un casino. Ser consciente de tus limitaciones, así como visualizar los defectos y virtudes de tus contrincantes, son herramientas básicas. Ya sea en un tournament, en un sit&go o en mesas de cash.

Como en tantos aspectos de la vida corriente, generalizar puede llevar a equívocos, pero sí se puede establecer una clasificación de los tipos de jugadores de póker que existen en relación a su manera de afrontar las jugadas. Aunque conviene señalar que existen tantos tipos de jugadores como personas. También es importante el factor sorpresa, ser imprevisible, una cualidad que muchas veces descoloca a los maníacos de las estadísticas personales. Todos los jugadores de póker tienen una tendencia natural a jugar de una determinada formar. Si es errónea, ya sea porque jugamos demasiadas manos o por el contrario, insuficientes, es conveniente ser consciente de ello y tratar de hacer evolucionar nuestro juego, porque sino, en el medio y largo plazo, estamos condenados a ser unos loosers profesionales. Dicho esto, se puede establecer el siguiente ránking.

1- El Tight-pasivo

Juegan pocas manos y cuando lo hacen destacan por su pasividad. Se les conoce en el argot como rocks, rocas y, generalmente, se les ve el plumero. Sólo van y con mucha fuerza cuando están absolutamente convencidos de que son poseedores de la mano más fuerte de la mesa. Esta circunstancia genera que los botes que logran sean relativamente pequeños. La tendencia del jugador tight pasivo es la de sufrir escasas variaciones de su bankroll o cantidad de dinero que dispone para apostar. Es difícil que hagan sesiones abultadas, tanto en ganancias como en pérdidas. Su estilo de juego es altamente detectable por los buenos analistas, que se tirarán casi siempre de sus cartas, fomentando el montante reducido de los botes. En caso de encontrarte esta clase de jugador a la izquierda de la mesa, aprovecha y roba toda las ciegas que puedas, son prácticamente gratis. Con cartas bajas en el flop son presas fáciles para un atraco en toda regla, pero ojo, si aguantan el envite, seguramente lo mejor sea tirarse.

2- Tight-agresivo

Sin duda la clase de contrincante a la que no queremos medirnos y posiblemente los más difíciles de desbancar. Tienen un juego cuidado y selectivo. El tight agresivo tiene siempre en cuenta todas las odds, o posibilidades en contra de que un hecho ocurra, tanto en el bote como en los proyectos. Es habitual que haga resubidas para proteger sus manos, además de ser un robador de fichas de primera. Una buena parte de los jugadores profesionales de póker tendrían este perfil, agresivo, selectivo, metódico, roba-fichas, protector de sus jugadas y con tendencia a farolear. Mucho cuidado si nos encontramos un jugador tight-agresivo en nuestra mesa. En ese caso trata de adivinar su patrón de juego, tendrás mucho ganado.

3- Loose-pasivo

Su naturaleza es perdedora y están genéticamente predispuestos a regalarnos todo su dinero. Es una maravilla cuando encontramos a un jugador así en nuestra mesa o, mejor aún, cuando hay varios de ellos, el sueño de cualquier buen jugador con ciertas tablas en esto del póker. Un loose-pasivo va a multitud de manos antes del flop y mantiene la tendencia una vez vistas las tres primeras cartas. Le encanta seguir jugando hasta el final. En definitiva, no se descarta ni aunque tenga la mayor bazofia de la tierra.

Además posee otro defecto innato, quiere ver las cartas de su oponente, nunca tiene en cuenta las odds y es capaz de llegar a ver la última carta o turn sin haber ligado nada de nada. Un primo. Una vez dicho esto conviene señalar dos cosas: contra esta gente los faroles no funcionan. Es más, es muy posible que la suerte del juego nos lleve a darnos fuertes tarascadas contra ellos. Pero, ante un adversario binguero, ganarás siempre que juegues un buen puñado de manos contra ellos, ya que son tremendamente "solidarios" con los demás. Si leyendo esto te has dado cuenta de que respondes a este perfil puedes hacer dos cosas: retirarte, o cambiar tu juego. Para ello empieza por jugar muchas menos manos de manera más agresiva cuando dispongas de una buena mano en tu haber.

4- Loose-agresivo

Es la clase de jugador que nunca quieres encontrar en una mesa de un torneo, son muy peligrosos, sobre todo si la suerte está de su lado. En mesas de cash son más controlables, aunque hay que estar muy pendiente, armarse de paciencia y aguardar nuestra oportunidad para propinarles un golpe certero. Los jugadores loose-agresivos van a un amplio número de manos con rangos muy diversos. Tienen una inercia natural a las resubidas y en un elevado número de las manos en las que participe, irán de farol. Son jugadores de acción que pueden acumular sesiones con grandes incrementos o descensos de stack. Para jugar contra ellos tenemos que ampliar el número de jugadas a las que vamos post-flop, ya que nuestro rival irá, en la mayoría de las casos, con la más absoluta de las nadas. También deben ser objeto de un robo sistemático de ciegas cuando las condiciones lo requieran. Si tu juego encaja en este perfil, rebaja el número de manos jugadas y, sobre todo, deja de ir con ponzoña del tipo Q6s o vas a conocer, irremediablemente, el lado perdedor de este fascinante juego.

Una vez analizados a grandes rasgos los tipos de jugadores es importante comprender una cosa, lo mejor es ser un jugador imprevisible y combinar un estilo agresivo con otro más pasivo. Desconcertar a los adversarios es una buena manera de sacarles el dinero. A esto se denomina jugador tricky frente a los que no varían su sistema de juego, que son conocidos como straightforward. En el póker no hay nada escrito, y todos los estilos pueden dar buenos resultados en una sesión. Pero, en el largo plazo, sí es conveniente pulir las tácticas, saber con qué manos estamos comprometidos, no jugar un alto número de ellas y ser agresivo cuando toque. Si a todo ello le añadimos el factor sorpresa la razón dice que nos convertiremos en ganadores.

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