Distribución

El compromiso de la leche y los productos lácteos con la salud

Javier Roza Manzano, presidente de FeNIL.

España cuenta con una potente industria láctea, que transforma cerca de ocho millones de toneladas de leche de vaca producida en España, a los que hay que sumar 500.000 toneladas de leche de oveja y otras 450.000 toneladas de leche de cabra. Entre ganaderos e industria, se dedican a producir estos alimentos más de 60.000 personas.

Este gran sector alimentario está comprometido con la salud de la población y por ello hacemos un esfuerzo continuo de información sobre la importancia de los lácteos como alimentos completos desde el punto de vista nutricional. Los productos lácteos contienen una serie de nutrientes fundamentales para alcanzar una dieta equilibrada, y son alimentos imprescindibles para todas las etapas de la vida, ya que ayudan -entre otras cosas- a construir huesos fuertes en la niñez y a su

mantenimiento durante la edad adulta. Esto es gracias a que los lácteos son la principal fuente de calcio; también aportan más del 25 por ciento de la vitamina A, B12, riboflavina y fósforo, además de proteínas de alto valor biológico, lo que les convierte en alimentos difícilmente sustituibles.

Sin embargo, parece que la sociedad se está olvidando de los lácteos. Nos encontramos en un contexto en el que -a pesar del incremento de la producción de leche española constatamos una bajada del consumo de lácteos en los hogares. Algo preocupante, sobre todo en algunos grupos de

edad como los escolares, donde el 75 por ciento tienen ingestas de calcio inferiores a las recomendadas -recordemos que más del 60 por ciento del calcio de la dieta de los españoles procede de los lácteos-.

En uno de los últimos estudios realizados por la industria, ha sorprendido el hallazgo de que 6 millones de hogares españoles están reduciendo su compra de leche y productos lácteos -de forma significativa- pero sin ser conscientes de ello.

Más del 70 por ciento de este grupo de hogares tienen una buena opinión de los lácteos, creen mantener o incluso aumentar su consumo, y sin embargo su compra real se reduce. Es por ello que desde la industria láctea española y el sector en su conjunto nos hemos planteado la necesidad de

despertar la 'consciencia' de dicho consumidor para que no descuide sus hábitos al reducir sin querer el consumo de este grupo de alimentos con propiedades nutricionales difícilmente sustituibles. Nuestro objetivo es trabajar para lograr una sociedad saludable que alcance las recomendaciones de consumo medio de lácteos de tres raciones al día.

En ese sentido, llevamos mucho tiempo trabajando en colaboración con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para que la población española llegue a esos consumos recomendados, transmitiendo de manera veraz sus propiedades y rompiendo falsos mitos sin fundamento científico. Entre otras actividades, continuamos con nuestro programa conjunto de distribución de leche en las escuelas, que acerca a los más pequeños al mundo de los lácteos, formando e informando sobre una correcta alimentación que les permita llegar a la edad adulta de manera saludable.

La industria láctea se ha comprometido también con el creciente problema de sobrepeso. Todas las empresas de FeNIL han participado en el convenio de colaboración con Aecosan para la mejora de la composición de los alimentos y bebidas 2017-2020. La industria láctea ya ha reducido más del 5 por ciento de azúcares añadidos entre el 2010 y el 2015 y se compromete a reducir al menos en otro 10 por ciento la cantidad de azúcares añadidos en productos de consumo habitual, y una media de un 5 por ciento en productos de indulgencia. Esta industria siempre fue y sigue siendo pionera en mejorar los productos existentes y crear nuevos que atiendan cada vez mejor a las demandas de la sociedad.

Y eso que la leche y los productos lácteos ya son productos buenos. Poseen valores diferenciales -como mencionamos al principio- que deberían tenerse en cuenta en cuanto al tratamiento que deben en el diseño de políticas correctas de nutrición y salud públicas. Hablamos por ejemplo de impuestos sobre las bebidas azucaradas planteados en diferentes Comunidades Autónomas, e incluso a nivel nacional, que no deberían aplicarse a los lácteos ya que se convierten en una barrera de acceso de la población a estos alimentos indispensables, poniendo en riesgo precisamente el equilibrio nutricional de los consumidores y especialmente de la población económicamente más desfavorecida. Nuestra posición se basa en el hecho de que en los productos lácteos hay azúcares presentes de forma absolutamente natural -como la lactosa- que no se pueden reducir sin afectar a las cualidades naturales de los productos lácteos. En este sentido, defendemos que el enfoque más adecuado en políticas de alimentación saludable se debe basar en el equilibrio de alimentos -como expresan las pirámides alimentarias- y no tanto en los nutrientes aislados. Como reconocen la gran mayoría de organismos expertos en nutrición, los nutrientes presentes en los alimentos están combinados y existe una compleja interrelación entre ellos que no se puede evaluar con un enfoque individual y aislado de cada uno de ellos. Ni tampoco se debe olvidar que existen nutrientes positivos como el calcio o las vitaminas que se obvian en demasiadas ocasiones.

Por último, el conocimiento científico va avanzando y los paradigmas van adaptándose a dicho conocimiento. En el caso que nos ocupa, hay cada vez mayor evidencia científica que no sólo cuestiona una supuesta relación de los lácteos con el sobrepeso sino que muestran que la grasa de la leche y los productos lácteos contribuyen de manera beneficiosa a la gestión del peso corporal, están asociados con una menor presión arterial y reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares y la diabetes, en individuos sanos.

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