Digitalizarse: la tarea pendiente de la industria alimentaria

La competencia internacional y las demandas de los consumidores que ahora exigen más variedad y personalización de productos empujan a la industria alimentaria a digitalizar su cadena de producción.

Las empresas de la industria de alimentación y bebidas en España están constantemente expuestas a las exigencias de los consumidores, que ahora varían con más frecuencia y más rapidez que hace tan sólo una década, a la competencia de sus competidores, nacionales e internacionales, y a las tendencias del entorno entre las que se incluyen las nuevas normativas que, por ejemplo, les obligan a reducir las cantidades de azúcar o sal utilizadas en sus procesos de producción.

Tres factores que someten a examen casi a diario a las compañías de este sector que si bien no han cesado en su empeño de innovar no han ejecutado, al menos no del todo, una digitalización de todas las áreas de su cadena de producción. Una digitalización que de llevarse a cabo podría ayudarles a ser más rápidas y más eficientes pudiendo así dar respuesta a los anteriores desafíos.

Una digitalización, que según Siemens PLM Software trae consigo la implantación de una fábrica digital que puede ayudar tanto a las grandes como a las pequeñas y medianas empresas de esta industria.

¿Cómo? Creando un modelo virtual de los procesos de producción que simule virtualmente dichos procesos antes de que se ejecuten realmente. Un modelo que en Siemens llaman el gemelo digital y que sería capaz de replicar virtualmente desde la ideación de un producto hasta su realización.

Con ese gemelo, las empresas podrían testar virtualmente cómo gestionarían la elaboración de un producto concreto en un laboratorio, cómo diseñarían el envase o packaging de un producto concreto, cómo elaborarían la etiqueta de cada producto tanto a nivel gráfico como en lo relativo a escribir en ella los ingredientes e incluso cómo sería el proceso productivo en su o sus plantas de producción.

En este sentido, Siemens asegura que ese gemelo digital sería capaz de decidir cuántos operadores se necesitarían en cada parte de la producción, así como identificar posibles cuellos de botella o simular qué tipo de máquinas necesitamos para la automatización de cada producto en las plantas. Una vez hecho esto, la fábrica digital estaría construida. Ahora bien, desde Siemens PLM Software advierten que esa digitalización puede llevarse a cabo poco a poco.

"Estamos ante un elefante al que no nos vamos a poder comer de una sola vez, sino poco a poco", sostienen fuentes de la firma, quienes confirman que en España aún no han trabajado con ninguna empresa de la industria de alimentación y bebidas que tenga digitalizada toda su cadena de valor. "En España estamos avanzando mucho en lo que a la digitalización de la industria alimentaria se refiere pero todavía estamos un paso por detrás respecto a otros países vecinos y competidores", matizan dichas fuentes.

Creciente interés por la digitalización

Pese a ese retraso desde Siemens PLM Software confirman que cada vez hay un mayor interés por la digitalización de sus procesos de producción en las empresas españolas de alimentación y bebidas.

Un interés que obedece a las opciones que dicha digitalización les da para competir en el mercado internacional pero también para integrar los diferentes eslabones de sus empresas como por ejemplo entre las áreas de diseño y fabricación.

No sólo entre ésas, sino también entre los departamentos de desarrollo y compras. "La digitalización de las empresas consigue una integración entre todas las áreas de la cadena de producción", apostillan desde Siemens.

Además, esa digitalización logra -según matizan las mismas fuentes- que las compañías sean más eficientes en sus procesos, reduciendo costes vinculados por ejemplo al gasto energético; más ágiles, llegando antes al mercado, ahorrando hasta un 50 por ciento del tiempo empleado; más inteligentes, al ser capaces de integrar datos; más rentables, al mejorar sus niveles de competitividad; más transparentes, a la hora de poder identificar sin error la trazabilidad de los productos usados en su producción, reduciendo a su vez los riesgos de una crisis de reputación por un escándalo alimentario que se pudiera producir en sus fábricas tras un error en la fabricación; más innovadoras, y más seguras.

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