España lidera la recuperación del comercio europeo

La evolución de las ventas minoristas en nuestro país es más fuerte que en Italia, Francia, Alemania o Reino Unido al subir más de un 6 por ciento en el último año.

Aunque es pronto para cantar victoria, el sector de la distribución en España parece haber dejado atrás la caída de sus ventas que la crisis económica avivó hasta el año 2013. En ese momento, las ventas minoristas españolas habían mejorado con respecto al 2012, cuando cayeron hasta un 8,1 por ciento en relación a un año antes, pero seguían estando en niveles negativos. Ahora, con una evolución que las sitúa en positivo -en un 1,1 por ciento- lo peor parece haber quedado atrás.

No sólo eso. La recuperación del comercio en España ha sido de tal envergadura entre los años 2013 y 2014 que nuestro país ha sido el que mejor evolución de sus ventas minoristas ha registrado, poniéndose incluso por delante de Italia y acercándose de las cifras de Francia y Alemania. Reino Unido, por su parte, sigue a la cabeza de las principales economías comunitarias aunque la evolución de sus ventas también ha sido de menor calado que la española.

Según el informe anual de Anged -Asociación Nacional de las Grandes Empresas de Distribución-, la recuperación de las ventas en España ha sido una consecuencia directa de la también recuperación de la confianza del consumidor, del avance del empleo y de la estabilidad de la renta salarial real en nuestro país.

Factores a los que se une otro más y en absoluto no menos importante: los precios. En 2014, según ese informe, los precios de los productos comerciales -IPC comercial- bajaron un 0,1 por ciento, lejos del crecimiento del 1,4 por ciento de 2013, que estuvo afectado por el impacto de la subida del IVA y los Impuestos Especiales.

Todas esas razones sirven para explicar por qué las ventas en España se han animado, especialmente aquéllas no vinculadas a la alimentación, ya que las de alimentación en el canal retail mejoraron algo menos por el aumento del consumo en el canal de la hostelería.

Pese a la mejora de las ventas, no todos los formatos comerciales se beneficiaron de igual forma. Como venía siendo habitual desde el inicio de la crisis, en el año 2014 el supermercado fue el gran vencedor y su cuota de mercado aumentó un 0,9 por ciento hasta el 63,7 por ciento en alimentación envasada -8 puntos más que en 2009- según los datos de Nielsen.

Por su parte, el hipermercado redujo su cuota dos décimas respecto a 2013, hasta el 15,9 por ciento, mientras los súper más pequeños -de hasta 400 metros cuadrados de superficie comercial- y los establecimientos tradicionales rebajaron las suyas un 13,6 y un 6,8 por ciento, respectivamente.

De hecho, entre 2008 y 2014 se han producido 1.800 aperturas de supermercados, 700 de ellos de superficie superior a los 1000 metros cuadrados, lo que supone más de 116 nuevos centros al año, frente a un ritmo de una apertura por año el formato hipermercado. Mientras, los formatos tradicionales de alimentación y droguería y perfumería continúan reduciéndose.

Algo que también podría ocurrir incluso con los formatos que más éxito tienen entre los consumidores, debido a la fuerte penetración del comercio electrónico. Según los últimos datos de Ecommerce Europe, España es ya el cuarto país en facturación en comercio electrónico.

Aunque el comercio online en nuestro país sigue estando lejos de lo que éste representa en el comercio de nuestros países vecinos, Anged alerta de que Internet es un competidor al que hay que tener muy en cuenta.

"Asistimos al auge de competidores digitales que, con unas reglas totalmente distintas en materia fiscal, laboral y regulatoria, sí pueden dar una respuesta rápida a los nuevos hábitos de compra", sostiene Alfonso Merry del Val, presidente de Anged, para quién hay que actuar ante esta nueva realidad. "Este nuevo entorno nos obliga a mirar más allá, porque la era digital y el comercio online ya no son futuro, sino el más rabioso presente.

La única alternativa viable para los comerciantes, sean del tamaño que sean, es la de adaptarse a estos nuevos paradigmas que impulsan los clientes", apostilla.

Una adaptación que a su juicio pasa por llevar a cabo una mayor libertad comercial. "La libertad comercial es la forma más efectiva de apoyar a las empresas que crean oportunidades, innovan y generan empleo sin importar su tamaño, su especialidad o su modelo comercial", sentencia.

Pese a esa falta de libertad comercial en muchas de las Comunidades Autónomas de España, Merry del Val recordó en la última asamblea general de Anged que desde 2008 las empresas de esta asociación han invertido 12.000 millones de euros en crecer y modernizarse; no han deslocalizado su actividad; han seguido comprando a proveedores locales, en su mayoría pymes, más de 28.000 millones de euros al año.

Además, la aportación anual de Anged a las arcas públicas, los salarios y las cotizaciones pagadas a la Seguridad Social alcanza los 7.900 millones de euros. En 2014, las ventas de las empresas de Anged repuntaron un 1,6 por ciento, facilitando la creación de 6.200 nuevos puestos de trabajo y 140 nuevos establecimientos.

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