La alimentación ecológica, un potencial para crear empleo

El mercado ecológico en España ha sabido sobreponerse a los envites de la crisis y al poco respaldo, que según los players del sector, éste ha recibido por parte de las administraciones públicas, y crecer a un ritmo del

25 por ciento en la última década, superando la media de crecimiento del conjunto de la Unión Europea que se sitúa en un 12 por ciento, según un informe de la consultora Everis.

Un ritmo que, de continuar en los años venideros, podría traducirse en la creación de miles de puestos de trabajo en nuestro país. El potencial de los alimentos ecológicos no sólo empieza con su producción y termina con su venta, sino que está vinculado al concepto de la economía verde,

cuyo objetivo es dinamizar el empleo en todas sus áreas: gestión de residuos, tratamiento de aguas y energías renovables.

Pilares que dejan en un segundo plano la economía del petróleo que conocemos hoy, para centrarse en un nuevo esquema de competitividad: el que esboza la economía verde y su producción ecológica.

?En España, al igual que en el resto del mundo, ha irrumpido con fuerza el concepto de economía verde, basado en las nuevas energías, el apoyo al medio ambiente, la sostenibilidad, el reciclado y el compromiso social?, asegura a elEconomista Alimentación Francisco Robles, presidente de la Federación Española de Empresas con Productos Ecológicos (Fepeco).

Una afirmación que también refrenda el director general de la Industria Alimentaria, Fernando Burgaz, al sostener que ?la alimentación ecológica ya es una realidad consolidada en España como gran fuente de riqueza?.

Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer, mucha información que dar al consumidor sobre los alimentos ecológicos y muchos mitos que desterrar desde su origen, como el de asociar el concepto de alimentación ecológica, casi en exclusiva, al de dieta vegetariana.

Todo eso hace que pasar de la economía negra a la verde no sea una cuestión baladí. Yes que para que la alimentación ecológica tuviera una mayor demanda en España -nuestro país es el primer productor de Europa de productos ecológicos-, lo primero que tendría que conseguir es una mayor oferta.

Adía de hoy, según Robles, son todavía pocas las grandes superficies comerciales que operan en nuestro país y habilitan espacios en sus lineales para la comercialización de este tipo de productos.

Aesta barrera se une la que supone tener un tejido agrícola ecológico basado en pequeños productores con volúmenes de facturación en torno a los 60.000 euros.

Una cantidad que les hace difícil poder aprovechar las

economías de escala para poder ofrecer precios más competitivos.

De ahí que el análisis de Everis apunte ?la necesidad de que estos pequeños productores aumenten sus volúmenes de producción con el fin de poder reducir precios sin forzosamente reducirmárgenes?.

Además, el documento apuesta porque esos productores alcancen alianzas con tiendas especializadas para también así reducir los precios y poder ganar competitividad respecto a los grandes distribuidores.

De hecho, la dificultad de encontrar productos ecológicos fuera de esas tiendas especializadas, junto al

desconocimiento que el consumidor tiene acerca de estos productos, frena su consumo en España, perjudicado también por el elevado precio que a veces caracteriza a estos alimentos.

El estudio de Everis señala que mientras en España la diferencia de precios entre un producto ecológico y

otro convencional puede llegar al 74 por ciento, en Francia y el Reino Unido esa diferencia se reduce a la mitad.

?El día que laAdministración sea valiente y apueste por el

desarrollo del sector ecológico el consumidor tendrá más

información, aumentará su demanda y, por tanto, la

distribución aumentará la oferta de productos ecológicos,

creando mayor competitividad y menores precios?, señala Francisco Robles.

Hasta que eso no suceda, lo cierto es que a día de hoymás de la mitad de la producción ecológica española se exporta al mercado europeo, especialmente a países como Alemania y Dinamarca, donde además de la salud, el gusto y la calidad, la conciencia medioambiental es un factor fundamental para llenar con productos ecológicos el carro de la compra.

Tanto es así que, pese a la demanda que comienza a haber en España de alimentos ecológicos, sólo el 1 por ciento de la alimentación consumida en España es ecológica, mientras que en Dinamarca o Alemania el consumo de productos ecológicos supone un 7 y un 4 por

ciento, respectivamente.

Además de los países centroeuropeos, Robles asegura que los productos ecológicos made in Spain también están abriendo mercado en Estados Unidos.

Teniendo en cuenta al gigante americano, la producción ecológica española se exportaba, al cierre de 2012, a 22 países. En 1999, las ventas de esa producción fuera de

España tenían sólo tres países destinos.

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