Distribución

Mercadona cede y devuelve a sus supermercados hasta 100 de los productos que expulsó

Juan Roig, presidente de Mercadona. Foto: Archivo

A pesar del revuelo causado y la firmeza con la que se ha mostrado siempre Mercadona en relación a su polémica estrategia comercial, el grupo que preside Juan Roig se ha visto obligado a echar marcha atrás debido a la multitud de quejas. Así funcionan las presiones a los medios: Mercadona intentó comprar el silencio de elEconomista.

Este periódico pudo comprobar ayer cómo la compañía ha decidido devolver a sus supermercados hasta 100 de los productos expulsados hace tan sólo unos meses, debido principalmente a la avalancha de quejas recibidas.

Según informaron ayer desde el propio servicio de atención al cliente de Mercadona, ante las llamadas de una gran parte de sus clientes, que no estaban conformes con esta decisión, "nos hemos visto obligados a reponer un centenar de las marcas que habíamos considerado poco rentables". La cadena de supermercados parece, por tanto, ser consciente de los problemas que acarrea su nueva política.

Eso sí, han tenido que ser sus propios clientes quienes levantaran la voz, ya que a sus antiguos proveedores, con los que en algunos casos ha roto los contratos comerciales que les unían sin respetar los plazos establecidos, la relación ha sido distinta. Fuentes oficiales de la compañía aseguraron ayer, a pesar de todo, que "en Mercadona se están sacando e introduciendo productos de forma constante".

En el otro lado de la balanza se encuentran los principales rivales de Mercadona, como Eroski, Carrefour, Alcampo o El Corte Inglés entre otros muchos, que han preferido no secundar la idea de la cadena valenciana y darle la espalda. En este sentido, el recién nombrado director general de Carrefour en España, Noel Priux, fue tajante: "El modelo de nuestro negocio no es excluyente, ya que la distribución nunca debe elegir por el cliente, sino que es éste el que debe elegir libremente dónde comprar y qué comprar".

Priux también ha dejado claro que el cliente español se preocupa normalmente por el precio, pero también pide innovación y nuevos productos. "Es por ello por lo que nuestros lineales están y estarán abiertos a la innovación empresarial", remarcó. "Contamos con las pymes en el día a día, con su innovación y con su surtido local", sentenció. Los rivales de Mercadona siguen apostando por la oferta.

Mercadona se 'blinda' ante las 'oscilaciones' del aceite

Roberto Centeno, un pequeño empresario casado con una hija del presidente de Mercadona , Juan Roig, ha comprado miles de hectáreas de olivares en Marruecos, Portugal y Extremadura.

La operación se ha hecho a través de la sociedad de capital riesgo Atitlán -la firma que utiliza Centeno para entrar en el accionariado de los proveedores de Mercadona - y Sovena, el grupo portugués que produce el aceite para la cadena de supermercados.

Mercadona confirmó hace un año esta estrategia en distintos medios de comunicación. El objetivo era blindarse ante las fuertes oscilaciones que experimenta en España el precio del aceite y asegurarse así unos costes estables.

Hasta entonces todo parecía relativamente normal. Pero a finales del año pasado, el dueño de Mercadona , Juan Roig, decidió cambiar de estrategia comercial y echar de sus tiendas hasta 1.200 productos que consideran de menor rotación, lo que ha puesto en pie de guerra a toda la industria agroalimentaria española.

La decisión ha provocado ya un acalorado debate sobre cuál es el origen real de los alimentos que se consumen a diario, sobre todo después de que Hojiblanca, la mayor cooperativa española, pidiera un boicot contra la cadena al asegurar que "está sustituyendo el aceite andaluz por otro del norte de África, perjudicando así a los olivareros andaluces".

Y eso que Sovena dice que el aceite que está envasando para Mercadona es español.

Crece la marca blanca

En cualquier caso, el considerable aumento en la demanda de las llamadas marcas blancas, mucho más baratas que los productos del fabricante, ha provocado que el consumidor nacional se pregunte si no se estará sacrificando la calidad por lograr precios más atractivos.

Ahora, todas las miradas se centran en la cadena de supermercados valenciana, debido a que el 35 por ciento de sus ingresos provienen precisamente de la venta de productos con marca propia, la mayor cuota de mercado de todo el sector de la distribución en España.

El problema ha alcanzado tal magnitud que la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (Fiab) ha pedido la intervención urgente de las comunidades autónomas para que sanciones a Mercadona y en las últimas semanas se han creado incluso organizaciones de consumidores para reclamar su derecho a decidir, como la Plataforma por la Libertad de Marcas, que ha impulsado en Internet la web Yoquieroelegir.com para atraer a los consumidores insatisfechos. "Hasta ahora la compra la hacíamos nosotros, ahora nos la quiere hacer Roig y no estamos de acuerdo", asegura uno de los miembros de esta plataforma.

Pero las críticas a esta política no cesan. Los últimos en poner el acento en esta problemática fueron las asociaciones aceiteras Asoliva y Anierac, quienes denunciaron ayer que la penetración de las marcas blancas en el sector aceitero es ya del 70 por ciento en el mercado nacional, algo inasumible.

Como explicó el presidente de Asoliva (asociación de exportadores aceiteros), José Pons, "estas cuotas son realmente peligrosas para el sector porque lo deja desprotegido de cualquier valor". En esta misma línea se expresó Pedro Rubio, presidente de Anierac (asociación nacional de envasadores) para el que es vital mantener activa la acción de los fabricantes, ya que son los únicos que pueden innovar y mejorar la oferta y las calidades.

...Y así mejora sus márgenes

La pregunta que surge entonces es ¿cómo consigue mejorar Mercadona sus márgenes? La respuesta se puede deducir con un rápido paseo por sus supermercados.

Gran parte de los productos ofrecidos provienen de países donde la mano de obra es mucho más barata que España. Alimentos de zonas como Marruecos o Colombia, entre otras, se pueden encontrar entre su oferta, una decisión comercial, que si bien es legítima, deja en una posición más que complicada a los fabricantes nacionales.

Estos se quejan de la imposibilidad de reducir más aún sus márgenes, que en tiempos de vacas flacas como los de ahora, son mucho más estrechos que de costumbre. "Es imposible competir en precios, es nuestra calidad lo más importante que le podemos ofrecer al cliente", explica un fabricante español.

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