Día del agua

El termómetro del Covid navega en la alcantarilla

  • Las aguas residuales permiten observar la cantidad de virus que hay en la población

Las aguas residuales se han convertido en un auténtico termómetro de la intensidad de la pandemia del coronavirus. Desde el pasado verano son muchas las iniciativas que se han llevado a cabo y algunas han dado resultados tan sorprendentes como restos del patógeno incluso antes de que estallase la alarma en la ciudad china de Wuhan. Los expertos explican que no se puede establecer una relación única entre el valor de SARS-CoV2 en el agua residual y el número de infectados, dado que dependerá de la virulencia de la infección en cada paciente, por lo que los sistemas hasta ahora implantados no se muestran valores absolutos, sino tendencias.

La orina y las heces de las personas infectadas con el coronavirus llegan a las depuradoras a través del sistema de alcantarillado. Es a través de la observación de estas aguas como se llega a un sistema de detección temprana de la pandemia. Comunidad Valenciana, Cataluña o la Comunidad de Madrid son algunos ejemplos municipales de cómo el agua juega un papel muy importante a la hora de adelantarse a la pandemia y permitir decisiones anticipadas. Eso sí, los estudios publicados hasta ahora alejan la probabilidad de que estas aguas sean un camino para la transmisión del virus ya que las depuradoras son una buena barrera.

Sin embargo, el sistema tiene sus limitaciones, que conviene tenerlas en cuenta a la hora de tomarlo como un indicador más, y no una información dogmática. Algunos expertos explican que solo un 40% de los infectados excreta niveles detectables de coronavirus. La explicación giraría en torno a la famosa carga viral que tiene cada persona una vez contrae el virus, algo que también explica la existencia de supercontagiadores o asintomáticos.

Desde que se comenzaron a poner en marcha estos proyectos, las aguas residuales han servido de señal de aviso cuando las curvas de otoño y Navidad comenzaron a incrementarse, pero también avisan de la tendencia inversa. La Comunidad Valenciana, donde el sistema lleva en funcionamiento desde hace meses, avanzó el descenso de casos en febrero de este año, cuando el territorio vivía uno de sus peores momentos, con una incidencia acumulada a 14 días cercana a los 700 casos por cada 100.000 habitantes.

Vigía es el sistema de detección, vigilancia y visualización de SARS-CoV-2 (el virus que provoca la enfermedad COVID-19) en el agua residual de la Comunidad de Madrid. Es el mayor sistema de análisis de España y consta de: 289 puntos de toma de muestra; 15.000 km de red de alcantarillado y casi toda la población de la Comunidad monitorizada; cuantificación de presencia de SARS-CoV-2 por cuencas; normalización de resultados; análisis de tendencias; cribado de datos para criterios de calidad; distribución espacial por municipios y distritos y análisis distribuidos de resultados.

El Canal de Isabel II ha destinado ya más de tres millones al sistema y empleará otros 900.000 euros en este laboratorio de genómica, que cuenta con cinco centrífugas, dos cabinas PCR, una cabina de seguridad biológica, tres termocicladores, dos robots purificadores, un equipo de enfriamiento de muestras, una centrífuga de tubos y una lámpara doble de luz UV, entre otros dispositivos. También dispone de fungibles, reactivos y kits de análisis de muestras.

El equipo de personas destinado a la planificación y desarrollo de estos estudios para la salud pública es de 20 personas. Los perfiles que lo componen son titulados en Ciencias Químicas, Biología, Ciencias Ambientales, ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, industriales, analistas y tomadores de muestras.

"La detección de SARS-CoV-2 en el agua residual (que se encuentra desactivado) es una herramienta complementaria para la toma de decisiones de la autoridad sanitaria correspondiente. El análisis de los resultados de este trabajo sin tener en cuenta datos médicos no es adecuado. Los resultados han de ser analizados con las precauciones adecuadas y con conocimientos en la materia, pues la cuantificación de la presencia de SARS-CoV-2 en el agua residual está afectada por múltiples factores (contaminación, caudales, precipitaciones, vertidos extraordinarios, hora de toma de datos...)", explican desde el Canal de Isabel II (Madrid).

Cataluña es otra de las comunidades autónomas donde también se ha diseñado un sistema de vigilancia a través de las aguas residuales. El proyecto supuso una inversión de casi medio millón de euros y abarca el 80% del total de las aguas residuales generadas en Cataluña, tomando muestras en 56 depuradoras y obteniendo resultados en 48 horas. La red de seguimiento está coordinada por la Agencia Catalana del Agua (ACA), que son quienes han financiado el proyecto., que cuenta para la parte de laboratorio con la colaboración de la Universidad de Barcelona, entre otros. La información se comparte, como en los casos anteriores, con la Consejería de Salud, con el objetivo de facilitar una herramienta más para la toma de decisiones.

Tanto las herramientas de aguas residuales de Madrid como de Cataluña son públicas y se pueden consultar en cualquier momento por la ciudadanía. Si bien se avisa de que no representa el estado actual de la pandemia, por la interacción de otros factores con el virus, sí que permite conocer la evolución de la misma.

También hay empresas involucradas en la tarea del diagnóstico del agua para hallar presencia del coronavirus. Un ejemplo es Ainia, quien trabaja en ello desde hace meses. "Tras poner a punto el método para analizar ARN de SARS-Cov-2 en superficies y aguas de lavado y comprobar, tanto por la literatura científica como de forma directa desde diferentes empresas e instituciones, el interés creciente en realizar estos análisis en aguas residuales, hemos abordado las tareas para poner también a punto el método en este tipo de aguas, también en este caso mediante RT PCR real-time. En concreto, detectamos de forma específica dos fragmentos del virus", explica la compañía.

"Aunque la técnica de amplificación y detección es la misma que en el caso de superficies y aguas más limpias, el hecho de tratarse de aguas residuales hace que se deba adaptar el procedimiento de extracción para garantizar una recuperación suficiente. El método incluye diferentes procesos que permiten la extracción previa y la posterior concentración del virus que incluye, entre otras operaciones, la centrifugación y microfiltraciones. Dichos tratamientos permiten en primer lugar eliminar interferentes (ej. bacterias y sólidos) para posteriormente concentrar el virus. Las tasas de recuperación son del orden de 15 órdenes de magnitud superiores al mínimo establecido en la norma ISO 15216-1 para el virus de la Hepatitis A y Norovirus", argumentan.

El origen de buscar restos de virus en aguas residuales dentro de Europa no está en España, si no en Holanda. Allí, a principios de febrero (varios días antes de que el país registrase su primer caso) ya hubo iniciativas que se lanzaron a rebuscar material genético del patógeno en este medio. Fue en aquellos estudios que se realizaron donde se dedujo que las aguas residuales no parecen ser una vía de transmisión de virus, pero sí un termómetro de la pandemia. Cuando mayor era la presión de los casos detectados, mayor era la concentración del virus en las aguas residuales. Fue a partir de entonces cuando comenzaron a surgir las iniciativas mencionadas (y muchas otras) para ayudar a los gestores a tomar decisiones.

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