Deporte y Negocio

Monchi ya es historia de la Roma: así fracasó un modelo en la dirección deportiva que triunfó en el Sevilla

  • En menos de dos años en la capital ha revalorizado la plantilla un 35,7%
  • Su gestión con los fichajes deja un balance favorable de 65,22 millones
  • Los resultados en el campo no han acompañado tras la gesta de la Champions
La primera tarea de Monchi fue 'retirar' a Totti e integrarle en la directiva. Foto: Getty.
Madrid

Monchi ha decidido poner punto y final a su etapa en la Roma. El que fuese director deportivo durante 17 años en el Sevilla, ha rescindido su contrato con los italianos una vez que los resultados sobre el césped no acompañaban a su proyecto y en la capital pocas personas creían en él, tras el despido de Eusebio di Francesco. Sin llegar a cumplir los dos años con los giallorossi, su etapa se cierra con un beneficio en los traspasos de 65,22 millones de euros y una revalorización de mercado de la plantilla del 35,7%.

En abril de 2017, una vez que Ramón Rodríguez Verdejo 'Monchi' comunicó a la Junta del conjunto hispalense su desvinculación, la Roma anunció a su nuevo director deportivo. El gaditano se marchaba de esta forma del fútbol español, tras más de tres lustros en los despachos, y llegaba a Italia con el objetivo de devolver a 'La Lupa' (nombre que deriva de la loba del escudo) a la lucha por los títulos.

La primera misión de Monchi fue posiblemente la más complicada, comunicar a Francesco Totti que la Roma ya no contaba él en la plantilla del primer equipo. "Me temblaron las piernas", reconoció el gaditano en una entrevista a El Mundo, destacando la dificultad de decir a la mayor leyenda del club que tenía que retirarse. Sin embargo, pese a que 'Il Capitano' en un principio no estuvo de acuerdo y llegó a enemistarse con la directiva, una vez que pasó a formar parte de ésta su trabajo con el español fue correcto, hasta el punto de ser prácticamente su único defensor en los últimos días de Monchi en la capital.

Tras 'retirar' al capitán, el nuevo director deportivo se puso manos a la obra con los traspasos, siguiendo el mismo modelo que había llevado al éxito al Sevilla (ayudó a conquistar nueve títulos con un beneficio de 190,2 millones de euros y dejando a la plantilla con una valoración de 208,9 'kilos', según Transfermarkt). Así Monchi recibió la gestión de un equipo que iba a finalizar la temporada 16/17 segundo, a cuatro puntos de la Juventus, y que cayó eliminado en semifinales de la Coppa y en octavos de la Europa League.

En su primer verano al frente, el directivo transformó radicalmente a una plantilla valorada en 313,1 millones de euros acometiendo hasta 12 fichajes. Bajo la fórmula del Sevilla, comprar barato para vender caro, en el mercado estival de 2017 la Roma gastó 92,8 millones e ingresó 120,25 en diez ventas. Entre las llegadas más destacadas estuvo la de Cengiz Under (13,4 procedente del Basaksehir), Bruno Peres (12,5 del Torino) y Lorenzo Pellegrini (10, del Sassuolo). Sin embargo, su fichaje más caro fue el de Rick Karsdorp (14, del Feyenoord), un prometedor lateral holandés que solo disputó un partido esa campaña al romperse el ligamento cruzado.

Por ende, los giallorossi se desprendieron de tres piezas importantes, pero no claves en ese momento, para poder acometer la reforma. Así, Antonio Rudiger se fue al Chelsea por 35 millones, Leandro Paredes, al Zenit, por 23 y Mohamed Salah, al Liverpool. El egipcio acabaría siendo una losa para Monchi, pues aunque nada pudo hacer contra los 42 millones de euros que presentaron los ingleses por un jugador que entonces no terminaba de ser regular, esa temporada iba a explotar como uno de los mejores del mundo.

Por último, el técnico elegido para iniciar la temporada fue Eusebio di Francesco, cuyo máximo valedor fue el directivo gaditano. De esta forma, el conjunto italiano, ya valorado en 389,375 'kilos', arrancó la campaña con buenos resultados, aunque la exigencia de la Serie A empezó a marcar distancias con la Juventus, que rara vez pierde, y el Nápoles, decido a volver a pujar por el Scudetto. Esta diferencia entre los de la capital con sus adversarios, junto a la eliminación en la primera ronda de Coppa, empezó a generar dudas sobre el equipo. Sin embargo, en Champions League las cosas marchaban de forma muy diferente.

Encuadrado en un grupo difícil con Chelsea, Atlético de Madrid y Qarabag, el empate en Londres, la victoria por 3-0 ante los blues en el Olímpico y el no fallar contra los azeríes, acabó dándoles la primera plaza y sentenciando a los rojiblancos a la Europa League. En invierno, Monchi llevó a cabo cuatro ventas más que dejaron otros 34,5 millones en las arcas del club, siendo la más destacada la de Emerson (al Chelsea por 20 'kilos').

De esta forma siguió la temporada para los romanos, que acabaría con el tercer puesto en liga, pero que les depararía una gran gesta en Europa. Tras eliminar al Shakhtar en octavos de Champions, la Roma se cruzó con el Barcelona en cuartos, contra el que cayó por 4-1 en el Camp Nou. Un resultado que invitaba a pensar en la eliminación y asegurar su plaza en Italia, pero que con un milagroso 3-0 en la vuelta y el gol de Kostas Manolas para el recuerdo, permitió a 'La Lupa' colarse entre los cuatro mejores del viejo continente y eliminar a uno de los favoritos.

En semifinales, ya sí, el Liverpool sería demasiado para ellos con un destacado protagonismo de Salah. Su ex, iluminado esa temporada, colaboraba a poner tierra de por medio con un global de (6-7; 5-2 en Anfield y 4-2 en Roma). Éste hito sirvió para que los tifosi apoyaran la gestión de Monchi y la labor de Di Francesco, pero en la capital iban a tener poco recuerdo menos de un año después.

En el verano de 2018 la Roma aprovechó el resultado en Champions para poner a varias de sus estrellas en el mercado, como hiciese el Sevilla con sus éxitos. Así, el directivo español dio salida, entre otros, a Alisson Becker por 62,5 millones al Liverpool, siendo el portero más caro de la historia en ese momento, Radja Nainggolan (38), al Inter, y Kevin Strootman (25), al Marsella. Estos tres, junto a otros once futbolistas, lograron un récord de ventas en verano de 149,37 'kilos'.

Durante casi dos años, Monchi ha gastado al frente de la dirección deportiva de los italianos 238,9 millones de euros, pero ha ingresado en ventas un total de 304,12

Esta cantidad se usó para reforzar a la plantilla. Con el objetivo de volver a pelear el Scudetto, la Coppa y hacer una buena actuación en Europa, Monchi gastó 130,6 millones de euros en 12 fichajes, destacando la llegada de Robin Olsen (8,5), que venía de ser uno de los porteros más destacados del Mundial, o Justin Kluivert (17,25), una de las grandes promesas de la nueva Holanda. Pero los que más ilusión generaron en la capital fueron Javier Pastore, procedente del PSG por 24,7 millones, y Steven Nzonzi, desde el Sevilla, por 26,65, que sería la inversión más alta de la historia del club. Además, se cerró la contratación para la 19/20 de Bryan Cristante (por 15 millones del Atalante) y con ello se cerró un balance favorable de 3,77 'kilos' que sumados a los de la campaña pasada suponían un aumento de más de 65 millones en las arcas romanas.

Pero lejos de mejorar la nueva campaña, la segunda temporada de Di Francesco ha conllevado peores resultados en Italia que han acabado con su despido y provocando las críticas sobre Monchi. Tanto Nzonzi como Pastore han estado muy por debajo de lo que se esperaba, Kluivert todavía no ha dado el gran paso y el único que se salva es Nicolò Zaniolo, un prometedor joven de 19 años. El momentáneo quinto puesto, a tres puntos de la cuarta plaza del Inter, pero con tres de ventaja sobre Lazio, Torino y Atalanta ha puesto en peligro la participación europea, en Coppa el equipo sufrió un humillante 7-1 contra la Fiorentina y la eliminación en Champions, contra el Oporto, y tras un 3-0 del eterno rival en la ciudad, ha dinamitado todo el proyecto.

"Quiero agradecer al presidente, directiva, trabajadores y jugadores su apoyo. Deseo a la Roma los mejores éxitos para el futuro". Las últimas palabras de Monchi como giallorossi, tras dejar a la plantilla con una valoración de 424,9 millones (un 35% más de la que recibió en 2017), y ver cómo los tifosi se echaban sobre su figura, una vez que Di Francesco ya había sido despedido. Italia no ha tenido la paciencia que hubo en Sevilla y el modelo de dirección deportiva del gaditano no ha alcanzado los dos años en la capital. Sin apoyos en 'La Lupa' al español ahora le espera un viejo amigo, Unai Emery, para lograr con el Arsenal los éxitos que sí llegaron en Nervión y no en el Olímpico.

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