Especial defensa

Las empresas de Defensa, especialistas en proteger y generar riqueza para el país

  • Las 150 compañías que forman el núcleo del sector demuestran su esfuerzo
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Madrid

La situación excepcional provocada por la pandemia del Covid-19 ha sacado a los soldados de los cuarteles para acometer numerosas taras, desde la desinfección de lugares públicos transitados hasta el refuerzo de los servicios sanitarios, sin olvidar la vigilancia de infraestructuras clave o tareas de ciberseguridad.

Para la inmensa mayoría de los españoles, nunca antes las Fuerzas Armadas habían tenido tanta presencia en sus vidas, aunque sólo sea a través de la pantalla del televisor, en la difícil coyuntura del confinamiento.

Este considerable despliegue –están actuando diariamente unos 8.000 soldados repartidos por más de 200 localidades– hubiera sido imposible sin el apoyo de las empresas que conforman el sector de la Defensa. Su núcleo principal lo integran unas 150 compañías que proveen de productos y servicios a las Fuerzas Armadas y al resto de la sociedad, otorgando un uso civil a sus conocimientos y capacidades.

Con una facturación anual de 5.500 millones de euros, estas empresas no sólo generan más de 30.000 empleos directos, sino que provocan un efecto arrastre sobre el conjunto del tejido productivo que multiplica por 2,5 el retorno económico de cada euro que se invierte en el sector.

Algunas, consideradas estratégicas, cuentan con participación directa del Estado, por medio de la SEPI. Y para todas la colaboración público-privada tiene una relevancia capital. Por eso es fundamental que las turbulentas aguas de la política miope se alejen de la Defensa y que los partidos políticos conviertan en hechos sus promesas de dotarla de una política presupuestaria adecuada, con vistas al largo plazo, que salte de una legislatura a otra, para paliar las carencias actuales y para garantizar el éxito de los programas en desarrollo –desde el VCR 8x8 hasta los submarinos S-80–, indispensables para cumplir los compromisos internacionales del país.

Se trata de algo inexcusable si, de verdad, queremos ser una parte relevante del corazón de la Defensa europea del futuro, el futurista NGWS, y hacer honor a los compromisos que adquirimos el verano pasado con dos de nuestros principales socios y vecinos, Francia y Alemania.

Quizá la pandemia y la brillante actuación de nuestras Fuerzas Armadas sirva para que ese 31% de los ciudadanos que –según el CIS– opina que la inversión en Defensa es innecesaria, cambien de idea, y tomen conciencia de la importancia de disponer de unos ejércitos y de una armada potentes, capaces de socorrer y proteger a los ciudadanos cuando resulta más necesario, cuando el regate político de corto plazo se disuelve por la gravedad de los hechos.

Esperemos que la pandemia sirva para que se dote a la Defensa de los medios adecuados

Pero hasta que el futuro se despeje y la vida vuelva a la normalidad, algo todavía muy difuso, los soldados seguirán en las calles y las empresas que les sustentan tendrán que seguir trabajando, en unas condiciones mucho más difíciles que las habituales. Aunque no son pocas las que tienen la consideración de "esenciales" y no están entre las más perjudicadas por el estado de alarma, la paralizacion de los concursos públicos, la cancelación de proyectos, la falta de liquidez, el previsible aumento de la morosidad, la ruptura de las cadenas globales de suministros, la inseguridad jurídica y un largo etcétera de contratiempos derivados de los tiempos extraordinarios que atravesamos, les pasan una abultada factura.

Pero a pesar de esas dificultades, las compañías se han volcado en la lucha contra el coronavirus, con un sinnúmero de actuaciones solidarias que demuestran que la Defensa tiene muchas formas de manifestarse.

De izquierda a derecha: Vicente Sanlorenzo, presidente de Grupo Azimut; Mladen Stojic, presidente de Hexagon Geospatial y Miguel Ángel García Primo, director general de Hisdesat.

De izquierda a derecha: Fernando Abril-Martorell, presidente de Indra; Susana de Sarriá, presidenta de Navantia y Luis Corral Diez-Hochleitner, CEO de Piedrafita.

De izquierda a derecha: Andrés Sendagorta, vicepresidente de Sener y Luis Furnells, presidente ejecutivo de Tecnobit - Grupo Oesía.
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