Especial defensa

La colaboración pública-privada será esencial para impulsar la actividad económica tras el Covid-19

Gerardo Sánchez Revenga, Presidente de AESMIDE (Asociación de empresas Contratistas con las Administraciones Públicas de España)
Presidente de AESMIDE (Asociación de empresas Contratistas con las Administraciones Públicas de España)

En el momento en que todas las empresas estaban preparando sus memorias económicas y dispuestas a presentar las cuentas de resultados del ejercicio anterior, quien más o quien menos, con unos resultados favorables a pesar de que la actividad económica de la Administración se regía por unos presupuestos "no actualizados", nos hemos encontrado ante una crisis global.

Crisis que ha sido provocada por una emergencia sanitaria que está poniendo a prueba nuestro sistema sanitario, que por cierto y a pesar de la falta de material sanitario, está superando con éxito la prueba a la que está siendo sometido.

Al mismo tiempo las medidas tomadas para la contención de la pandemia van a sumir a nuestra economía y por lo tanto a la actividad industrial en una situación de tensión e incertidumbre similar a la crisis económica del 2008. Nos enfrentamos a un nuevo desafío en materia económica del que no tenemos precedentes. La recuperación, dependerá de la duración de la crisis y de la política económica que se aplique.

En el momento actual, distintas empresas de AESMIDE han continuado con sus actividades al estar clasificadas como "esenciales", como por ejemplo las actividades del sector logístico que son de gran importancia ya que permiten el suministro continuo de bienes de índole civil o militar que son necesarios en todo el país.

Así mismo las de equipamiento, infraestructura, mantenimiento integral, alimentación, logística de campaña o tecnología y sistemas.

Algunas de ellas han reconvertido sus cadenas de fabricación y producción para la confección de material sanitario.

Muchas de ellas están realizando donaciones de estos productos, o poniendo a disposición de la Administración Sanitaria bienes y productos imprescindibles para hospitales o residencias o colaborando con las Fuerzas Armadas en el montaje y equipación de hospitales de campaña.

Una vez atemperada la crisis sanitaria, bien porque se elimine de forma definitiva o bien porque se pueda "convivir" con la enfermedad, la actividad empresarial será imprescindible para superar la crisis económica en la que ya nos encontramos.

Y como no, las empresas se tendrán que enfrentar a medidas presupuestarias restrictivas que limiten su actividad y a medidas de política fiscal que tendrán que decidir entre la falta de ingresos y la necesidad de incrementar los gastos de la Administración como impulsora de la actividad económica.

Ante el tamaño y complejidad alcanzado por el Sector Público, las exigencias de demandas en materia de servicios sociales y empresariales exigidas por la crisis y las dificultades de la gestión pública aumentadas por la descentralización, hemos visto y sufrido la falta de coordinación en la adquisición de material sanitario, lo que va a dificultar la actuación directa y única de la Administración.

Será imprescindible la colaboración pública-privada entre el Sector Público y el Sector Empresarial, que permita combinar la posición del sector público como gerente de la prestación de servicios públicos, con el aprovechamiento de las sinergias y la experiencia que puede aportar el sector privado en la gestión de determinados sectores de la actividad.

Esta colaboración puede extenderse tanto a la prestación de determinados servicios por las empresas a la Administraciones, como a la colaboración por parte de las mismas en la actividad productiva e inversora del sector público. Y tal colaboración, por otra parte, puede y debe plantearse desde la perspectiva de salvaguardar los intereses de ambas partes. Por un lado, la garantía en la prestación de servicios públicos: que esta prestación sea de calidad, así como el mantenimiento del papel del sector público como impulsor de la actividad económica y de la creación de riqueza y puestos de trabajo. Y por otro, la obtención de una adecuada remuneración al capital y al trabajo desarrollado por el empresario, aspecto éste que tiene que estar siempre presente, siquiera por ser un criterio de estricta equidad.

Esta situación ha revelado a su vez la flexibilidad, capacidad de adaptación y respuesta inmediata del sector de la Defensa. Toda vez que ha adaptado sus líneas de producción a los recursos que son necesarios para luchar contra esta amenaza. Esto tiene una importancia vital de cara al futuro. La Administración debe cuidar de este sector como Sector estratégico.

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