Construcción Inmobiliario

Los accionistas de control de Sacyr se oponen a dar más poder a Moreno

  • Alegan que el grueso de su participación está ligada a derivados con Citibank
Foto: Archivo

Los mayores accionistas de Sacyr no están dispuestos a que José Moreno Carretero gane poder en el consejo de administración de la constructora después de que el empresario murciano, a través de Beta Asociados, se haya convertido en el mayor inversor con el 12,85% del capital, según señalan fuentes internas del órgano. Ocupa un asiento en la actualidad y aspira a al menos uno más. Para sustentar su rechazo argumentan que el grueso de su participación está ligado a un contrato de derivados con Citibank.

Si, como amenazan, los principales inversores del grupo deciden negarse a negociar con Moreno Carretero para concederle uno o dos puestos más en el consejo de Sacyr, la paz que ha reinado en la constructora en los últimos años podría dar paso a una nueva guerra entre accionistas. La sombra del expresidente Luis del Rivero vuelve a merodear el escenario, puesto que una parte del consejo está convencida de que su figura está detrás de la ascensión en el accionariado de Beta Asociados. Fuentes oficiales de la constructora señalaron este lunes que "la posible petición de Moreno Carretero se enmarca dentro de la normalidad y que será tratada en el seno del consejo".

Moreno Carretero controlaba hasta hace dos semanas el 5% de Sacyr. Lo compró en junio de 2011, cuando el enfrentamiento entre Del Rivero y algunos de los mayores accionistas, como Demetrio Carceller, Manuel Manrique y Juan Abelló, ya era latente. Su entrada se interpretó entonces como un refuerzo para su amigo Del Rivero, aunque meses después se demostró insuficiente. Por esa participación, Beta Asociados dispone de una silla en el consejo.

Moreno Carretero asegura que ha comprado más acciones de Sacyr por su "óptima" situación e insiste, además, en que su posición tiene voluntad de permanencia. Ahora bien, pretende que esa inversión se compense con más puestos en el consejo, toda vez que, a su juicio, existe un desequilibrio evidente. Como muestra, Manrique, además de la presidencia ejecutiva que ejerce, ostenta un asiento más, ocupado por su hijo Gonzalo, por el 1,8% que controla Cymofag.

Disa, de Demetrio Carceller, era hasta ahora el mayor accionista, con el 12,65%, y cuenta con tres asientos. Tiene su participación sindicada con la de Satocán (2,07%), que también ocupa una silla, de forma que alcanzan el 14,73%. Tras ellos figura José Manuel Loureda, con el 7,8% y dos puestos, y el Grupo Fuertes, con el 6,27% y un representante. El empresario murciano ha declarado su voluntad de llegar a un acuerdo con el resto de socios. Sin embargo, algunos de los más importantes están decididos a impedir que tenga más puestos en el consejo, que este jueves se reúne antes de la junta. Cuestión distinta es que puedan hacerlo. Arguyen que su participación está sostenida por contratos de derivados y recuerdan que fue uno de los motivos por los que Iberdrola negó la entrada en su consejo a ACS. El reglamento de Sacyr no hace referencia al respecto. Se trata de una figura que, en todo caso, no cambia la titularidad de las acciones. La utiliza, sin ir más lejos, la propia Sacyr, que tiene el 8,2% de Repsol en derivados y por el que tiene dos consejeros.

El 7,7% que Moreno Carretero ha comprado de Sacyr ahora está garantizado por derivados con Citibank que vencen entre 2018 y 2021. Es un mecanismo que ya utilizó en el pasado. En 2015 acordó opciones de venta sobre el 3,86% de sus acciones. La mitad vence en diciembre de 2017.

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